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Pensé que el año había terminado: no es así y esto nos salvará

A esta altura del año todos podemos estar pasando por lo mismo. Luego del gran festín de la navidad, comienza la recta final de un 2021 muy complicado. La moderación será la clave.

En medio del torbellino nos podemos sentir abrumados. Luego de los preparativos para la nochebuena y el consiguiente festejo navideño, las energías se van acabando y sobre todo con las pilas usadas durante un año más que demandante. 

Frente a este escenario, el subir y bajar en las emociones nunca es bueno. Sobre todo cuando se trata de ingerir alimentos y bebidas. Es muy común que ocurran excesos y desajustes, que además de estar agotados nos agobien más. 

A este estado de cosas se suma la situación epidemiológica actual, que parece recobrar fuerzas y que nos interpela en tiempo y espacio. ¿No habíamos pasado por esto? ¿Otra vez? Y la salida desesperada puede ser, nuevamente, el exceso de bebidas y comidas. 

Control emocional es moderación

El componente esencial de la regulación emocional es de índole cognitivo ya que será la manera de interpretar las situaciones concretas la que condicione las reacciones emocionales. 

Si ese componente lo tenemos ciertamente desregulado comenzamos a desequilibrar las reacciones, de toda naturaleza, y comienzan los problemas. 

Concretamente con las bebidas y las comidas, pasamos del buen vivir, del disfrute a algo sin sentido y verdaderamente perjudicial para la salud. El descontrol a la hora de consumir está en las antípodas de lo que pregonamos y difundimos a diario por estos espacios. 

El consumo con moderación no es una frase declamatoria. Realmente es un estilo de vida que responde a la misma lógica de cómo evaluar un plato o la clasificación de un vino. Así como la combinación de sabores, el gusto por la armonía y la puesta en valor de cada ingrediente que bebemos o comemos. 

El tiempo no para

Me da la sensación, como a muchos de ustedes que vivimos en un eterno loop. Vamos como soldados o máquinas automáticas repitiendo modales y costumbres. Y quizá aquello que llamamos alma o mente o espíritu, no está a la altura de las circunstancias.  

Y la realidad es más imponente de lo que creemos y sin querer nos desequilibramos. Para la OMS, un consumo de riesgo es “cualquier nivel de consumo que acarree riesgo de consecuencias perjudiciales para la salud, si el hábito persiste“, aunque no hay un acuerdo sobre cuál es dicho nivel de alcohol, sí especifican que cualquier nivel de consumo de alcohol puede tener sus riesgos. 

Es por esto que se ve viene a la cabeza aquella canción de la Bersuit: “Si tu cabeza está llena de ratas, si te compraste las acciones de esta farsa, si vemos el futuro repetir el pasado o un museo de grandes novedades, al final el tiempo no para”.

Por esto creo que la moderación, y no sólo en el consumo, nos salvará. Porque es probable que en estos días desconozcamos nuestras conductas y cuando volvamos a la realidad nos demos cuenta que el año aún no ha terminado

¡Feliz Navidad!