Los cambios y nuevas formas de tomar vino en Argentina

Los cambios y nuevas formas de tomar vino en Argentina

El consumidor de vinos en Argentina está cambiando. Las nuevas generaciones comienzan a mostrar su impronta y empiezan a forzar mutaciones dentro de la industria.

Federico Lancia

Federico Lancia

La velocidad y dirección del viento es variable. Tanto en intensidad como en sus formas. Y hay ciertos vientos que forman parte de la identidad de ese lugar. Hasta llevan nombres de ahí. Pero en muchas ocasiones, cambian y con ello llegan nuevos que se instalan. Estar ajenos a eso puede en muchas ocasiones perder el foco.

En la industria del vino y en general, con los nuevos consumidores, los nuevos vientos ya se instalaron. Y muchas bodegas y productores han tomado nota y se han puesto a trabajar en las necesidades de un nuevo consumidor. 

El perfil de hoy, que puede aplicarse a otros productos está sin duda marcado por sus pulsiones. Sus motivaciones de compra no siguen únicamente impulsos o costumbres, ya que se incorporan nuevas variables. Por nombrar algunas, hoy ya se piensa en un consumo sostenible, en la optimización (el vino por copa), la transparencia, la aparición de nuevos formatos. 

Es una realidad ya demostrada que además la pandemia ha acelerado los procesos y con esto podemos dar evidencia de algunos comportamientos diferentes a la hora de consumir vinos.

El vino en lata

La crisis de las botellas en la industria sigue teniendo mucho impacto y comienzan a buscarse alternativas para solventar la creciente demanda del consumidor. Hoy la lata parece ser una buena opción sobre todo el público llamado “millenial”.

Recientes estudios y particularmente una encuesta elaborada por la consultora Norstat para Ball, el mayor productor de latas de bebida del mundo, muestra lo que pasa con la lata en seis mercados diferentes pero importantes. 

Su realización ha estado basada en una muestra de 1.000 personas, de 18 a 65 años en cada país, entre el 3 y el 7 de junio de 2021, que han intentado comenzar a beber vinos en lata. Los resultados muestran a Alemania (33%), Francia (34%), Reino Unido (39%), Estados Unidos (55%), España (66%) y Chile (74%).

Por ejemplo en España, 3 de 4 millennials destacan que han probado o tienen intención de probar en el próximo año vino en lata. Y las nuevas generaciones están dispuestas a probar este tipo de formatos. 

El análisis destaca que en Estados Unidos, un mercado súper relevante para el vino, los millennials son los más predispuestos a probar vino en lata, poniendo el énfasis en los tintos y luego los espumantes.

El vino por copa

Otra tendencia que comienza a aparecer son las opciones en monodosis, o vinos por copa. El consumidor actual es aún más infiel, no le gustan mucho las etiquetas ni las marcas y se valen en gran medida por las sensaciones o conexiones. 

El vino es ideal para esto, porque sus alternativas son infinitas y el “juego de la copa” viene como anillo al dedo a una generación basada en emociones, en historias y con la mente aún más abierta que su predecesora. 

A esto se le suma lo que comienza a aparecer en muchos restaurantes o propuestas gastronómicas que acompañan al vino. La desestructuración de sus menús para adaptarse a estas nuevas demandas. 

Los menús de pasos hoy cada vez se ven más cuestionados por su excesiva rigidez. El consumidor quiere elegir qué comer y qué vino tomar. 

Todos preparados

Tenemos un vino maravilloso, con grandes profesionales en todos sus segmentos y sectores. Y siendo una industria muchas veces castigada creo que su adaptación a las nuevas demandas del consumidor no será difícil. 

La única cuestión que me genera algunas dudas es cierto grado de conservadurismo que todavía hay en algunos jugadores del vino. Hechos que cuando han llegado vientos anteriores no han tomado nota y otras bebidas sí. 

Los consumidores están ahí. Llega la hora de seducirlos. 

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