Presenta:

Así debes trasplantar un limonero sin que se seque

Este árbol frutal ofrece su primera cosecha luego de varios años después de haberlo sembrado
Esta esa manera correcta de trasplantar un limonero.

Esta esa manera correcta de trasplantar un limonero.

Foto: Shutterstock

El limonero es una planta que requiere de cuidados particulares ya que desde que se siembra hasta que de sus primeros frutos pueden pasar unos años. Sin embargo, para los amantes de la jardinería, no hay nada más satisfactorio que cuando se realiza la primera cosecha. En ese sentido, si has decidido trasplantar tu árbol frutal, esta es la manera correcta de hacerlo sin que se seque.

Según los especialistas en árboles frutales, aunque existen diversos momentos para trasplantar tu limonero, es preciso elegir el mejor para evitar que se seque después del trasplantarlo.  

El limonero no es muy resistente al frío. Foto: Shutterstock

Este árbol frutal se desarrolla en climas cálidos y templados, necesitando temperaturas de 22 a 28 grados por lo que es una especie que no es muy resistente al frío. Además, requiere de luz solar una 6 u 8 horas al día, además de un suelo arenoso y profundo, con espacio a su alrededor y protección contra el viento. Es por ello que el mejor momento para trasplantar el limonero es en primavera u otoño.

Según la aplicación especializada en jardinería, “Plant Identifier App ”, el momento adecuado para trasplantar un limonero es a mediados o finales de la primavera, o a finales del otoño. Sin embargo, otros expertos coinciden que es mejor trasplantar este árbol frutal en invierno, finales de invierno o principio de primavera, que son las temporadas que ha pasado su floración, y la planta tiene menor actividad, así, luego puede continuar su crecimiento.

EL limonero da sus primeras frutas después de 3 a 5 años de haberlo sembrado. Foto: Shutterstock

Cómo trasplantar un limonero

Para asegurarte que el trasplante de esta planta que da sus primeros frutos recién de 3 a 5 años de haber sembrado, el nuevo suelo debe estar bien drenado y tan profundo como las raíces del limonero, además de cuidar de no dañarlas. Una vez trasplantado debes regarlos con regularidad evitando que se encharque, para que de esta manera el árbol frutal se asiente en su nuevo lugar.