Los trucos con café para que tus plantas luzcan bien sanas y fuertes
El café es un recurso valioso para el cuidado de tus plantas. Aprovecha al máximo sus beneficios para que luzcan más saludables y vigorosas. Y es que los posos de café, que normalmente terminan en la basura, están repletos de nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre.
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Estos componentes intervienen en el crecimiento y desarrollo vegetal. Para que tengas una idea el nitrógeno, por ejemplo, es vital para la fotosíntesis y el crecimiento de hojas verdes. El fósforo, por su parte, contribuye al desarrollo de las raíces y las flores, mientras que el potasio fortalece el sistema inmunológico de las plantas, haciéndolas más resistentes a enfermedades y plagas.
El uso de los restos de café como fertilizante es una práctica sencilla. Una de las formas más populares de aplicar esta técnica es utilizar el café líquido ya preparado, empleándolo como agua de riego. Para ello, es fundamental que el café no contenga aditivos como leche, bebidas vegetales, azúcar o edulcorantes. Riega cada dos semanas.
Otra forma de aprovechar el café es mediante los posos secos. Para ello, después de preparar la bebida, es importante desechar los restos en una bandeja y colocarlos al sol hasta que se sequen completamente. Este proceso evita que se formen hongos o que el café se pudra, lo cual podría dañar el abono y, en consecuencia, perjudicar a las plantas. Una vez secos, se pueden esparcir alrededor de las raíces y mezclarlos con la tierra.
Además de actuar como fertilizante, el café tiene propiedades que ayudan a combatir ciertas plagas. Los restos, al ser colocados en la base de las plantas, funcionan como un pesticida natural contra babosas, caracoles, larvas y algunos insectos masticadores. El aroma y la textura de los posos actúan como una barrera física y olfativa que repele a estos intrusos, protegiendo las hojas y raíces sin necesidad de recurrir a productos químicos.

