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Así puedes reducir el consumo de sal y que la comida quede con mucho sabor

Al final, se trata de encontrar un equilibrio y ser conscientes de la cantidad de sal que consumimos.
Frena el consumo de sal y sustitúyela por otras opciones. Foto: Archivo
Frena el consumo de sal y sustitúyela por otras opciones. Foto: Archivo

Aunque la sal es necesaria para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, un consumo en exceso tiene repercusiones en la salud y afecta a los riñones, lo que origina hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Por eso, es fundamental aprender a reducir su consumo sin sacrificar el sabor de nuestras comidas. Una de las primeras medidas a tomar es restringir el uso de salsas, aderezos y productos instantáneos comerciales. La salsa de soja, el kétchup, la mostaza y los aderezos para ensaladas suelen contener niveles altos de sodio. Para evitar estos excesos, es recomendable optar por versiones bajas en sodio o, mejor aún, preparar nuestros propios aderezos en casa.

Opta por aderezos caseros.

También puedes darle sabor a los platos sin recurrir a la sal y la respuesta está en las hierbas y especias. Albahaca, orégano, perejil, romero, cúrcuma y jengibre son solo algunas de las opciones que tenemos a nuestra disposición. Cada una de ellas tiene propiedades y sabores únicos que pueden transformar cualquier plato.

El uso de limón o vinagre es otra excelente manera de realzar el sabor de nuestras comidas sin necesidad de añadir sal. Estos ingredientes ácidos aportan un toque singular y además realzan los sabores de los alimentos.

Utiliza especias.

Los vegetales como el ajo y la cebolla también funcionan y además tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Una buena técnica es combinar varias de estas alternativas en nuestras recetas. Por ejemplo, podemos hacer un aderezo casero utilizando aceite de oliva, jugo de limón, ajo picado, y una mezcla de hierbas frescas. 

Es importante recordar que reducir el consumo de sal no significa eliminarla por completo de nuestra dieta. El secreto está en encontrar un equilibrio y ser conscientes de la cantidad de sal que consumimos. Podemos empezar por leer las etiquetas de los productos que compramos y optar por aquellos con menos sodio. Además, es recomendable probar nuestras comidas antes de añadir sal y usarla con moderación.