ver más

Jardín en casa: la mejor forma de trasplantar tus plantas sin que se mueran

La salud de tus plantas también es importante.

Tener un jardín en casa implica una serie de cuidados para el crecimiento de las plantas. Una de las tareas más importantes es el trasplante. Este proceso permite que a medida que crecen, poder cuidarlas, pues sus raíces necesitan más espacio y nutrientes que la maceta original. 

Es ideal trasplantar cuando las plantas están en su etapa de crecimiento activo, generalmente en primavera o principios de otoño. Evitar el trasplante durante el invierno o el calor extremo del verano ayudará a minimizar el estrés de la planta.

Las raíces necesitan más espacio.

Una vez elegido el momento, hay que preparar todo lo necesario. Necesitarás una nueva maceta, un sustrato adecuado y herramientas de jardín como tijeras de podar y una pala pequeña. Asegúrate de que la nueva maceta tenga orificios de drenaje para evitar que el agua se estanque y cause pudrición en las raíces.

El siguiente paso es extraer el cepellón de la maceta original. Si la maceta es de plástico, aprieta suavemente los lados para aflojar la tierra y facilitar la extracción. Con una mano, sujeta la base superior del cepellón y, con mucho cuidado, dale la vuelta a la maceta. La planta debería deslizarse fuera de la maceta. Si encuentras resistencia, puedes pasar un cuchillo alrededor del borde interior de la maceta para ayudar a liberar el cepellón.

Una tarea de amor.

Una vez fuera, es momento de inspeccionar las raíces. Las raíces sanas suelen ser de un color claro, mientras que las raíces secas o podridas serán oscuras y quebradizas. Desenreda ligeramente las raíces para promover un crecimiento más amplio y saludable en el nuevo sustrato. Si encuentras raíces dañadas, córtalas con unas tijeras de podar esterilizadas. No temas cortar estas raíces, ya que esto ayudará a la planta a concentrar su energía en las raíces sanas.

Con las raíces preparadas, es hora de preparar la nueva maceta. Vierte una capa de sustrato fresco en el fondo de la maceta. Este sustrato debe ser rico en nutrientes y adecuado para el tipo de planta que estás trasplantando. Coloca la planta en el centro de la maceta y añade sustrato alrededor y realiza un riego inicial. Este riego ayuda a asentar el sustrato y asegura que las raíces entren en contacto con el nuevo medio de crecimiento.