Jamás comas estos alimentos antes de ir a dormir
Según la Dra. Chelsie Rohrscheib, experta en sueño de Wesper, lo que comemos antes de acostarnos puede determinar la calidad de nuestro sueño. Los alimentos picantes, por ejemplo, como los ajís, pimientos o salsas picantes, pueden elevar la temperatura corporal. Además, dificultan el proceso natural de enfriamiento del cuerpo necesario a la hora de dormir.
Te puede interesar
El efecto protector que tiene la fibra sobre nuestro cerebro
Otros alimentos culpables comunes son las comidas grasosas o pesadas. La comida rápida o una cena copiosa cargada de grasas son perjudiciales. Estos alimentos tardan más en digerirse, lo que puede causar indigestión y reflujo ácido, dos condiciones que pueden mantenerte despierto. Además, los alimentos grasosos pueden alterar el metabolismo durante la noche, interfiriendo con la capacidad del cuerpo para descansar y reparar los tejidos.
El alcohol también es un enemigo del buen sueño. Interrumpe el ciclo y reduce su calidad. A medida que el cuerpo metaboliza el alcohol, es común experimentar despertares durante la noche y un sueño más ligero y menos reparador.
El café y otras bebidas con cafeína son problemáticas, pero lo que muchos no consideran es que incluso pequeñas cantidades de cafeína consumidas horas antes de acostarse afectan negativamente el sueño. Los alimentos altamente procesados y con mucha azúcar, como los pasteles, galletas y dulces, también son una mala elección antes de dormir. El azúcar puede causar picos y caídas en los niveles de glucosa en sangre, lo que puede llevar a despertares nocturnos y dificultades para mantener un sueño continuo. Además, los alimentos procesados suelen contener aditivos y conservantes que pueden afectar negativamente el sistema digestivo.
Lo que sí puedes comer
En lugar de estos saboteadores del sueño, los nutricionistas recomiendan optar por alimentos como los plátanos, por ejemplo, que son una excelente opción debido a su alto contenido de magnesio y potasio, pues ayudan a relajar los músculos y calmar el sistema nervioso. Los frutos secos, como las almendras y las nueces, son ricos en melatonina, una hormona que regula el ciclo del sueño.
El yogur es otro aliado del sueño. Rico en calcio y triptófano, este alimento puede ayudar a la producción de melatonina y serotonina. La avena, un carbohidrato complejo, también puede ser beneficiosa al aumentar la producción de insulina. Entre las frutas, las cerezas, uvas y fresas destacan por su contenido de melatonina natural, lo que puede mejorar la calidad del sueño y ayudar a regular el reloj biológico.

