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Cómo engrosar el cabello después de los 35 años y evitar la caída

Cuidar el cabello después de los 35 años implica buenos hábitos, nutrición adecuada y tratamientos específicos.
Evitar tratamientos agresivos, como decoloraciones o alisados químicos, para mantener la fuerza del cabello. Foto: Archivo
Evitar tratamientos agresivos, como decoloraciones o alisados químicos, para mantener la fuerza del cabello. Foto: Archivo

Con el paso de los años, el cabello tiende a perder grosor y fuerza. Sin embargo, existen formas de desacelerar esto y devolverle vitalidad con una alimentación adecuada, rutinas específicas y cuidados naturales.

Después de los 35 años sí o sí debes comer alimentos ricos en vitamina B, como huevos, legumbres y espinacas, que fortalecen la fibra capilar desde el interior. Además, la vitamina C, presente en naranjas, fresas y kiwis, mejora la absorción de hierro, esencial para prevenir la caída

Usa mascarillas naturales.

Las mascarillas naturales son una opción efectiva para hidratar y fortalecer el cuero cabelludo. Una combinación de agua de arroz y aceite de coco, aplicada cada tercer día, no caería mal. Este tratamiento hidrata, y también refuerza los folículos. Para prepararla, hierve media taza de arroz y mezcla el agua resultante con dos cucharadas de aceite de coco. Aplica sobre el cuero cabelludo, deja actuar 20 minutos y enjuaga con agua tibia.

El lavado excesivo debilita las hebras capilares al eliminar los aceites naturales que las protegen. Espaciar los lavados y utilizar productos suaves, libres de sulfatos, ayuda a preservar la salud del cabello. Durante el baño, masajear el cuero cabelludo con movimientos circulares estimula la circulación y mejora la oxigenación de los folículos, favoreciendo un crecimiento más saludable.

Alimentos ricos en vitamina B.

Otro hábito importante es proteger el cabello de las agresiones externas. Reducir el uso de herramientas de calor, como planchas y secadores, evita que las hebras se quiebren o pierdan grosor. Cuando sea necesario utilizarlas, aplicar un protector térmico minimiza el daño. Además, ajustar la temperatura al nivel más bajo posible ayuda a mantener la integridad de las fibras capilares.

La hidratación interna también es esencial. Beber suficiente agua diariamente contribuye a mantener el cuero cabelludo saludable y favorece el crecimiento del cabello. Complementar la dieta con grasas saludables, como las presentes en aguacates, nueces y pescados grasos, fortalece las hebras desde la raíz.