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¿Qué es el síndrome de Tarzán?

Este fenómeno ha ganado terreno y afecta parejas de todas las edades

En los últimos años, las nuevas dinámicas de las relaciones de pareja  han transformado la manera de compartir y convivir con la persona amada, lo que muchas veces pone en riesgo la salud emocional de ambos integrantes. En ese sentido, existe una forma de relacionamiento denominada síndrome de Tarzán.  

Este fenómeno está afectando cada vez a más parejas sin importar la edad que tengan. Se lo ha denominado síndrome de Tarzán porque la conducta se asimila a cómo este personaje se balancea de liana en liana, debido a la incapacidad de cerrar ciclos y la tendencia de comenzar una nueva relación sin haber terminado la anterior.

Quien padece el síndrome de Tarzán comienza una nueva relación sin haber terminado la anterior. Foto: Shutterstock

Este síndrome, que se ha convertido en una práctica habitual, describe como las personas que no pueden lidiar con el vacío emocional de una ruptura, optan por saltar de una relación a otra sin darse el tiempo de pasar por el duelo. Si bien esta conducta está muy relacionada al plano afectivo, también puede darse en el ámbito laboral, cambiando de trabajo sin saber bien lo que realmente necesitan. Sin embargo, en las parejas, esté fenómeno afecta de manera destructiva tanto a quien padece el síndrome de Tarzán como a sus parejas.

La psicología define a este tipo de relaciones como relaciones liana, donde el individuo prefiere evitar el dolor de una ruptura buscando una pareja nueva sin haber tenido tiempo de reflexión. Esto, impide el análisis de los errores cometidos en las relaciones pasadas, así como también el autoconocimiento, generando de esta manera comportamientos disfuncionales como la dependencia emocional y la incapacidad de construir una identidad sólida.  

Evitando el vacío emocional, quienes padecen el síndrome de Tarzán, optan por saltar de una pareja a la otra. Foto: Shutterstock

Finalmente, las principales causas del síndrome de Tarzán son el miedo a la soledad y la incapacidad de gestionar el vacío emocional que deja una ruptura, por lo que aquellos que tienen temor a quedarse solos se han formado una personalidad en función a sus parejas, lo que hace que necesiten compañía constantemente buscando empezar una nueva relación de manera apresurada, sin haber terminado con la anterior.