ver más

Eduardo Blanco cuestionó las ficciones verticales: "Lo único que se pretende es cómo se gana un like"

En medio de la nueva temporada teatral de "Empieza con D, siete letras", Eduardo Blanco pasó por MDZ y reflexionó (entre otras cosas) sobre esta nueva manera de hacer ficción.


Este verano, Eduardo Blanco enfrenta una nueva temporada de "Empieza con D, siete letras", en el Teatro Politeama, ahora acompañado de Victoria Almeida. Pero también estrenará " Parque Lezama" en el cine y en Netflix, luego de haberla protagonizado junto a Luis Brandoni sobre las tablas.

Con su brillante experiencia de cuatro décadas, puede opinar con altura de varios temas. En el estudio de MDZ no solo habló del desafío de reestrenar una obra junto a una nueva actriz, sino también de cuál es el verdadero premio para los artistas, de su amistad con Juan José Campanella, de los nuevos formatos, y de las ficciones verticales que tantas críticas coleccionan en redes sociales.

La entrevista completa con Eduardo Blanco

Entrevista a Eduardo Blanco

- Comenzó la nueva temporada de "Empieza con D, siete letras", y empezó a lo grande, con un reconocimiento de la legislatura porteña.

- Sí, la verdad, estamos muy contentos. En realidad, no es que empezó así. Yo diría que terminó así, porque ese reconocimiento fue por todo el año pasado, que la verdad que hemos tenido el placer de de contar esta historia a mucha gente. Cuando uno empieza algo nuevo, uno tiene todas las expectativas, las ilusiones, los deseos de que vaya bien, pero también tiene toda la adrenalina de no saber, de la primera vez que lo mostrás, de qué le parecerá a la gente... Y entonces uno está en ese estado.

Cuando después contás esa historia, y a la gente de pronto le gusta y la abraza con entusiasmo y demás, uno ya empieza a disfrutarlo un poco más, quizás también. Y esto es lo que sucedió el año pasado. La verdad que estamos muy contentos, y terminamos con este reconocimiento votado por unanimidad en la Legislatura, lo cual nos llena de satisfacción. Y claro, nos lo dieron ahora al principio de esta nueva temporada.

- Y este reconocimiento se suma a otros premios que ya recibió la obra.

- Sí, sobre todo el gran premio, que es el premio de la gente. Pero sí, también hubo nominaciones y premios al Martín Fierro, al ACE... Pero, finalmente, todas esas cosas siempre- yo creo- que apuntalan o ayudan a invitar a la gente, que muchas veces se necesita poner como el señalador sobre algo para decir: "Ay, mirá, si fue premiada, hay que ir a verla", o ese tipo de cosas. Pero sobre todo en una ciudad como Buenos Aires- donde las temporadas, si te va bien, son largas teatralmente hablando-, no hay nada mejor que el boca en boca, y eso lo produce la obra, el espectáculo, por supuesto, apuntalado por la publicidad, por la promoción, por todo... todas esas cosas ayudan. Pero hay que sostener una obra de miércoles a domingos. Hay funciones por semana. No lo digo por la nuestra, sino por muchos espectáculos en la Ciudad Buenos Aires que van tantas funciones. Nosotros estuvimos desde enero hasta el 7 de diciembre, o sea, fue una gran temporada, una larga temporada y todas estas cosas ayudan.

Pero lo que más ayuda es esto, que la gente viene, le gusta, la recomienda... mucha gente tiene la necesidad o el deseo de venir con otros a compartirla porque, lo que vio, le provocó alguna emoción, algo que quiere compartirlo. Y esto nos pasaba con Parque Lezama cuando hacíamos en el mismo teatro. Y nos pasa con esta. En general creo que es un sello- por más que "Parque Lezama" no era una obra de Juan José Campanella, creo que es un sello Campanella. Eso es lo que te invita a recorrer historias con humor, pero que también van recorriendo ahí un lugarcito interno que muchas veces te deja con el alma ahí un poquito contenida, mimada.

- Bueno, la obra tiene todo un mensaje sobre los vínculos, las relaciones, que te toca de cerca. En lo personal, ¿te dejó alguna enseñanza?

- Sí. No sé si hablando en términos de enseñanza. Lo que sí siempre pienso es que uno va aprendiendo en el camino las cosas, y yo creo que los aprendizajes son individuales porque, por más que te digan, por más que te inviten a que a que veas alguna cosa, tiene que llegar el momento ese que es un encuentro de varias cosas que hacen que uno pueda resolver algo que a lo mejor te inquieta, o te molesta, o repetís y te hace ruido y te hace sufrir, o lo que sea. ¿Qué ayuda para eso? Por supuesto, la terapia en primera instancia, creo yo. Me parece que es un lugar- sin ninguna patología, digo, un simple neurótico- para ir a reflexionar sobre sobre algunas cuestiones propias. Pero también el arte, las historias que te cuentan, sobre todo cuando hablan de los vínculos, de las relaciones de todo tipo, como se hablan en la obra, porque, si bien es una historia de amor, también está el hijo de él, está el exmarido de ella, y esto hace posible que se hable de de varias situaciones que inevitablemente a la gente, cuando se sienta en la butaca, ve algo que se siente, se tiene que sentir identificada. No puede ser que no se sienta identificado con algo. Y muchas veces esas cosas, creo yo, actúan como un resorte para hacerte preguntas propias.

Entonces, si tu pregunta va dirigida a si me hice preguntas propias: sí, seguramente sí. Y estoy transitando todas las noches el recorrer de este Luis Cabal, que es el personaje que yo hago, y encontrándome con cosas que inevitablemente vos decís: "Esto me pertenece" o "esto no me pertenece". "Esto lo juego desde la fantasía, pero esto lo conozco bastante". Creo que la obra tiene todo tipo de de cosas, de matices, y es lo que la gente nos dice: que te moviliza, que te divierte, que- como decía Beto (Luis Brandoni)- que la obra no termine cuando baje el telón, sino que siga cuando vas a comer y, quizás, en la semana charlando con quien fuiste a verla, o con la necesidad de decirle a otra persona: "Vení y vamos a verla" o "Andá verla porque tal cosa".

De trabajar con Fernanda Metilli a actuar junto a Victoria Almeida

empieza con D

- Y ahora estás trabajando con Victoria Almeida, pero venís de trabajar con Fer Metilli. ¿Cómo fue trabajar con ella? ¿Y cómo es ahora con Victoria?

- Dos experiencias distintas, obviamente. Ambas fantásticas. Y es un desafío que nunca tuve y que está buenísimo. Fernanda hizo todo el año pasado (en esta obra, la protagonista es femenina; por lo tanto, Victoria Almeida vino a reemplazar a una protagonista femenina que estaba fantástica). En general, cuando se reemplaza, se hacen como ensayos individuales y recién así, hacia el final, en uno o dos ensayos, se ensaya con los otros actores. Ese no es el estilo Campanella, que yo festejo que no sea así, y nos invitó a una cosa que realmente te provoca un nuevo desafío.

Vino una nueva actriz, pero vino una nueva actriz con su bagaje, que es totalmente distinto al de Fernanda, y propone una cosa totalmente distinta a la que proponía Fernanda, lo cual nos obliga a los otros actores a un desafío nuevo, porque es la misma obra que venimos haciendo hace rato, pero con alguien que propone otra cosa, con el riesgo que significa proponer otra cosa en algo que funcionaba muy bien. Y yo en este sentido, me saco el sombrero con Vicky porque está fantástica, es una gran actriz, pero además con ese desafío de reemplazar a alguien que estaba estupenda y proponiendo otra cosa. Así que ahí estamos, transitando esta nueva forma de contar esta misma historia, pero con todas las ilusiones intactas y una adrenalina que vuelve a estar producto de seguir descubriendo cosas, porque hay una propuesta que, si bien es la misma historia, es diferente y eso es es muy atractivo.

- Con lo cual invitamos a los que ya fueron a ver la obra, a que vuelvan.

- Pero por supuesto. La obra es la misma. En el teatro, en general -incluso que fuera con Fernanda Metilli- cada función es diferente a otra, más allá de ser la misma historia, los mismos actores, las mismas circunstancias a jugar. El teatro es único.

Recuerdo siempre que me lo graficaba Brandoni: ¿Por qué hoy 500 personas que vinieron se rieron mucho de este gag y, mañana, 500 personas también, todas juntas en una sala, no se ríen de este mismo gag? ¿Se ponen de acuerdo en la esquina todos juntos: hoy nos reímos, hoy no? Ese es el misterio que tiene el teatro: no la misma función, el mismo gag, y 500 personas no se ríen, y 500 personas se ríen sin haberse puesto de acuerdo antes. Es mágico, Así que a aquellos que les gusta el teatro, esto lo saben. Y muchos vinieron con Fernanda a verla más de una vez así que, quienes quieren volver con ese desafío pero con otra actriz, bienvenidos; y quienes no la vieron, creo que la van a disfrutar muchísimo, la verdad.

- Bueno, y esta es una temporada de verano. ¿Cómo es transitarla mientras, quizás, hay competencia con Carlos Paz, Mar del Plata...? Aunque Buenos Aires sigue teniendo un montón de propuestas.

- Es la cuarta temporada seguida que hago teatro en Buenos Aires. Hice en el 2023 con "Parque Lezama", después de que habíamos terminado en Madrid en enero del 2020. Después vino la pandemia y la repusimos en enero del 2023. O sea que, si bien estuvimos todo el año, hice temporada de verano en Buenos Aires con esa obra. Al año siguiente, en 2024, volvimos a hacer "Parque Lezama" hasta agosto. Por lo tanto, toda la temporada de verano de vuelta.

El año pasado estrenamos en enero "Empieza con D, siete letras" toda la temporada de Buenos Aires y repito, no nos ha ido nada mal, la verdad. Así que ya hace rato que Buenos Aires en verano también es una gran temporada teatral.

Parque Lezama: del teatro al cine y a Netflix

- En paralelo se está por estrenar, que acabas de mencionar, "Parque Lezama" en Netflix, la película. ¿Cómo fue llevar del teatro a la pantalla a esta historia?

- Primero fue un premio, la verdad, porque, yo por lo menos, no imaginé nunca que esto iba a suceder o que podía suceder. Era un espectáculo teatral con una obra de teatro norteamericana adaptada por Campanella, que ya se había hecho una película. Pero estamos hablando hace muchos años. Por lo tanto, no estaba en mis fantasías de ninguna manera.

Creo que es un gran premio al recorrido maravilloso que ha tenido este espectáculo. Primero, esta historia que era muy divertida, pero a la vez muy conmovedora también. Y mucha gente la vio tanto en Buenos Aires como en Mar del Plata, hemos hecho gira por el país, en España... Nos ha ido muy bien en todos lados, así que vino este premio de que quede para siempre.

Ya la vi dos veces la película: una vez en televisión y otra en una pequeña sala que hicieron una función privada. Y Beto y yo fue la primera vez que nos vimos, porque todos lo demás, por lo menos en el teatro, nos habían visto. Para nosotros era la primera vez que nos vemos contar esta historia, y la verdad que nos gustó mucho. Así que estamos con todas las ilusiones, las expectativas... Y en Netflix además, que es una de las plataformas que más empuje tiene y demás. El 19 de febrero ya está en algunas salas de cine y el 6 de marzo en la plataforma.

La amistad entre Eduardo Blanco y Juan José Campanella

La amistad entre Eduardo Blanco y Juan José Campanella

- Venís trabajando con Campanella hace muchísimos años. ¿Cómo es tu experiencia con él?

- (En broma) Mala, mala. Insisto a ver si podemos alguna vez separarnos. Jajaja. Creo que la gente lo sabe a esta altura: somos amigos hace muchos años. Lo cual no quiere decir que trabajemos porque somos amigos. Pero él siempre me invita a jugar, y a mí me gusta jugar, así que qué mejor que un amigo te invite a jugar. Ya hace muchos años que tanto en cine, en teatro y en televisión venimos jugando juntos. Estoy contando muchas historias que él cuenta y que me invita a participar de contarlas.

Y yo lo admiro, más allá de ser amigo. Me gustan las cosas que hace, me gustan las cosas que me invita a participar y lo disfruto, la verdad. Y, por otro lado, además de todo, en la mayoría de las cosas no nos ha ido nada mal. Por lo tanto, doble festejo.

La opinión de Eduardo Blanco sobre las ficciones verticales

Eduardo Blanco sobre las ficciones verticales

- Así como estábamos hablando de "Parque Lezama", que pasa de un formato a otro, ahora hay nuevos formatos. Y como tenés tanta experiencia en la ficción, te quería preguntar si viste que ahora se hacen ficciones verticales.

No las vi, salvo en algunos programas de televisión que repiten algunas cosas. Por lo tanto, puedo juzgar eso que vi que pasaron, y nada más. A lo mejor hay alguna cosa como la gente. A ver, con sinceridad: yo no tengo ningún prejuicio en absoluto a todas las experiencias que se puedan tener, a todas las búsquedas que se pueden hacer. Lo que sí me gustaría ver es que intenten ser un poco más elevadas, ¿viste? Es lo que yo noto en general y pienso desde mi perspectiva. Por supuesto que puede haber mucha gente que le guste cualquier cosa.

Yo lo que veo es que lo único que se pretende es ver cómo se gana un like más o cuántas repeticiones... ¿Pero no las podés tener con algo como la gente? Estas cosas que pasaron por tele en algunos programas me parecieron abominables.

- Sí, además están adaptadas a un formato muy chiquito, a que sea inmediato...

No, pero eso no me importa porque yo he visto algunas cosas, y muy buenas, por Instagram, que no sé si son formato vertical o cómo es el formato... pero veo una historia ingeniosa o que me atrape, elevada, elegante, donde veo que hay puesto algo.

Recuerdo hace muchos años que hice un espectáculo en teatro, que no sucedía en un teatro. Sucedió en una casona de San Telmo, donde el espectáculo se llamaba "Tamara". Ahí el objetivo de la gente era seguir a los actores que quisieran. La obra transcurría al mismo tiempo, distintas escenas, en distintos lugares de la casa, y la gente podía seguir a quien quisiera libremente. Asocio lo que pasaba ahí a mucho de lo que sucede ahora. Es posible que, a lo mejor, justo a vos no te siguiera nadie hoy, y me siguieran todos a mí. Entonces muchos actores o actrices empezaban a utilizar otras cosas que nada tenían que ver, llamémosle con el "arte" que estábamos desarrollando, sino con un efecto ajeno solamente para provocar la atención. Es decir: yo pego un grito enorme y la gente que te está siguiendo a vos, se da vuelta y vienen todos corriendo a ver qué está pasando. Y no pasa nada, solo que yo pegué un grito que no tenía por qué pegarlo, pero la gente me está siguiendo a mí ahora.

Bueno, estoy hablando de principios de los '90 que hice esta obra, y lo asocio bastante con esto que sucede. O sea que, evidentemente, hay algo ahí en el alma humana que hace que nos guste seguir a aquellos que pegan gritos.

- ¿Entonces harías o no harías una ficción vertical?

- No me pasa por el formato. Yo he hecho de todo. Yo lo conocí a Campanella como estudiante de cine, junto a otro amigo, Fernando Castets, y yo estudiaba teatro en un grupo de teatro independiente. Hicimos un largometraje en Super-8, que era una locura porque ese formato no se daban en las pantallas de cine, en los festivales tampoco porque los formatos eran cortos. Entonces estuvimos durante 14 meses durante todos los fines de semana y feriados yendo a filmar solo por el placer de vivir la experiencia de hacerlo, de investigar, de aprender. Hice un montón de cosas que están fuera de lo que uno llama "los formatos clásicos". No tengo prejuicios con el formato. Lo que sí, si estamos contando algo que yo creo que vale la pena, me subo; o una experiencia que, por algún motivo, me desafía.

Mi hijo hace unas pavadas en su Instagram- que ahora está acá porque vivió afuera un tiempo- y las publica y me da gusto hacerlas, y nos divertimos, y no es ninguna genialidad. Pero no es una cosa que pegue un grito porque sí. Si hay un propósito de divertir, me parece bien. Si hay un propósito de emocionar, me parece bien. Ahora, si hay un propósito solamente de ver si se hace viral o cuántos me siguen, o buscar lo más espectacular solo por espectacular para ver si logro que se haga viral, ya me agobia, me agota. Me parece que llegamos a un mundo que a mí no me entusiasma.

El 2026 de Eduardo Blanco y su sueño pendiente

- Bueno, y ahora en este año que comienza, ¿qué te espera en lo laboral? ¿Hay algo que nos puedas adelantar? Más allá de "Empieza con D".

¿Sabés que pasa? El teatro es bastante limitante porque no te permite muchas veces hacer audiovisual, salvo que suceda donde vos estás haciendo teatro. El año pasado, "Parque Lezama" se filmó en el Parque Lezama. Si se hubiera filmado, no sé, en el Parque de la Independencia de Mendoza no la hubiera podido hacer este entonces eso es bastante limitante.

En principio estamos acá en Buenos Aires solo por tres meses. Yo después tengo un viaje ahí pendiente en el medio y, después creo que comenzaremos una gira. Esto en principio es lo que me espera en el año. He tenido otras cosas que justamente por esto no las puedo hacer. Vamos a ver si hay otras que se acomodan, que es una posibilidad. Si no, por ahora este año pinta así.

- Por último, con toda la trayectoria que tenés, ¿tenés algún sueño pendiente? Profesional, personal, lo que quieras...

- A mí me gustaría tener un mundo y un país un poco mejor, la verdad. Ojalá... Es una utopía absoluta, que no haya gente que se muera de hambre, que no haya guerras... ¿Viste que el mundo está raro, muy hostil, no? Yo creo que acá también.