El político argentino que oficia de nexo entre el papa Francisco y la Teología de la Liberación
El Vaticano se ha transformado en una segunda Buenos Aires. Tanto argentinos como extranjeros ven allí y en el papa Francisco, muchos de sus colaboradores a una referencia de Argentina ineludible. No hay doble comando: Jorge Mario Bergoglio es el segundo argentino que es jefe de Estado y lo es del Vaticano, la sede de la iglesia católica. Pero es la propia presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, la que se subordina a su figura al ir a pedirle apoyo y consejo, respaldo y protección. El respeto es mutuo y llegó después de muchos años de disputas políticas por las diferentes miradas de la realidad del por entonces arzobispo y cardenal y del matrimonio Kirchner.
Todo cambió cuando Bergoglio fue elegido como Francisco.
Pero hay una pieza en esa relación que a veces no aparece públicamente. Al menos, no figura en toda su dimensión. Es el embajador de nuestro país ante la Santa Sede, tal el nombre oficial del Vaticano. Se trata de Juan Pablo Cafiero, un hombre que proviene de una familia fuertemente política, uno de 10 hermanos, todos hijos del "patriarca" peronista Antonio Cafiero.
Fue protagonista de la Alianza y luego, del breve interinato de Eduardo Duhalde, gobierno durante el cual fue vicejefe de ministros de la Nación. En su actual cargo le ha tocado tender puentes entre el Gobierno argentino y el equipo de Francisco, mucho más allá de los caminos que ambos mandatarios deciden recorrer juntos y tratando de limar las asperezas de problemas puntuales, como aquella carta que en mayo llegó a la Casa Rosada y se calificó como "trucha" y "de mala leche" desde el entorno del pontífice. "Fue Cafiero; él lo solucionó", le dijo en la ciudad enclavada en Roma a MDZ una alta fuente de la iglesia.
Hablamos con Cafiero sobre lo que significa la existencia de un papa margentino, su rol y una tarea muy puntual que viene a consolidar a Francisco como un papa contenedor de sectores muy distintos dentro del catolicismo. Como lo ha sido siempre, por ejemplo, el peronismo al que ambos adscriben.
Esto último lo contó el propio teólogo Leonardo Boff. El papa "me manifestó el deseo de un encuentro. Me pidió textos sobre ecología, y una propuesta que elaboré -junto a D´Escoto y el sacerdote belga Francois Houtart- de 'Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad', ante la ONU. Se lo envié a través del Embajador argentino ante el Vaticano, Juan Pablo Cafiero. Espero que nos podamos reunir pronto".
¿Cuál es el grado de contacto que tiene la Embajada argentina con el papa Francisco? ¿Se sigue solo una rutina formal o se permite cierta informalidad en el trato con él o con los integrantes de su equipo?
- Con mucho orgullo nos toca representar al país en este momento histórico con un pontífice argentino. El papa es una persona de gran generosidad que nos ha abierto las puertas para mantener una relación fluida y permanente. Trabajamos con gran alegría en este momento porque no sólo estamos por la Argentina, si no que nos corresponde representar a América Latina y el Caribe ante la Secretaria de Estado, que es el brazo diplomático de la Santa Sede.
¿Tienen un cálculo de cuántos son los argentinos que visitan la Ciudad del Vaticano cada semana, y qué relación hay desde que Bergoglio fue elegido papa?
- Es difícil indicar un número, pero son miles de compatriotas que se acercan a la Plaza San Pedro, y desde allí están presentes en la oración del Ángelus de cada domingo, o en las Audiencias Públicas que se realizan los días miércoles.
¿Sirve la Embajada para "otras cosas" inhabituales antes en su agenda? Por ejemplo, gestiones por pedido de argentinos que trabajan con el pontífice o por él mismo, ante nuestro país u otros.
-Estamos al servicio de todos los argentinos, y todo lo que hacemos está en línea con el pedido del papa Francisco de tender puentes y mantener el diálogo.
Personalmente, ¿cuál es la relación suya con Jorge Bergoglio? ¿Lo conoce desde antes de su elección?
- Lo conocí muy poco antes de su elección como papa. Pero luego el papa Bergoglio se brindó con mucha apertura y tenemos muy buen diálogo. Pude estar con él en sus visitas pastorales a Cagliari, Asís, Redipuglia, etc. Así como acompañé a la Ppresidenta Cristina Fernández de Kirchner en las tres oportunidades en las que viajó al Vaticano para mantener sus encuentros con el papa. De todo este tiempo tendría muchas cosas que contar, pero lo que me impresiona es la paz interior con la que despliega su labor, y el trato afectuoso y sereno que tiene hacia todos, en especial a las personas con problemas o afligidas.
Pude percibir en mi visita al Vaticano una gran confianza en usted. ¿Sirvió de nexo en momentos de tensión política?¿Cree que esas instancias ya han sido superadas definitivamente?
- Nuestra misión es la de dialogar, concertar, buscar consensos y trabajar de buena fe. Después de seis años de trabajo al frente de la misión diplomática argentina en el Vaticano he construido buenos vínculos, que no son personales, si no que son para el país.
Hay quienes dicen que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se volvió "francisquista". ¿Hay en el Gobierno quienes quieran mostrar a Francisco como "cristinista"? ¿Qué piensa sobre la relación entre ambos?
- Es una excelente relación. Me refiero a los encuentros entre ambos que superan la coyuntura política. También hay una consonancia en las posiciones tanto del Papa como de la Iglesia y el gobierno, y que se expresan sobre el papel del capitalismo financiero en el mundo, la lucha contra el trabajo esclavo, la lucha contra el narcotráfico, la trata de personas, y todo lo que Bergoglio ha definido como la indiferencia ética frente a un mundo que descarta personas como si fueran objetos.
Se difundió hace poco que usted fue el portador de un mensaje de los sacerdotes que responden a la Teología de la Liberación. ¿A qué se debe? ¿Una gestión normal o algún intento por acercar partes que durante mucho tiempo estuvieron disgregadas?
- Desde este rol, muchas personas se nos han acercado para hacer llegar sus inquietudes al Santo Padre. Personas y grupos de diferentes pensamientos. Esperemos haber hecho un buen trabajo para ir sumando el aporte positivo que cada uno tiene para dar desde su propia perspectiva. La mejor síntesis de este intento se manifiesta justamente con la Teología del Pueblo, que asimismo es hacer teología de rodillas, para estar al lado de cada persona que necesita vivir su fe sin ser discriminada. Tanto creyentes como no creyentes esperan de la Iglesia un papel de liderazgo moral mundial y con Jorge Bergoglio lo han alcanzado porque ha abierto todas las ventanas para que se debata francamente y todos sean escuchados.
¿Qué esperanzas tiene en torno al papado de Bergoglio, las reformas propuestas y las ya encaradas?
- Hay muchas reformas en marcha. Algunas son dentro de la propia curia y otras son la forma de dialogar y redefinir el papel de la Iglesia en tantas áreas. Prueba de ello fueron su viaje a Tierra Santa y su último viaje a Albania del domingo pasado, en los que el Santo Padre ha denunciado tanto la violencia como el falso uso del nombre de Dios para hacer actos de terrorismo. Creo que el actual Pontificado de Francisco ha ganado varias batallas en nombre de la paz y la tolerancia, mediante los gestos, el ejemplo personal y las palabras que es la forma civilizada de encarar nuestros problemas como humanidad.