Qué falta para que empiece la búsqueda de cobre en el Distrito Malargüe
Alfredo Cornejo hizo el trabajo político y administrativo para impulsar la minería en Malargüe, con el Distrito Minero como marco. Ahora debería comenzar la etapa de la minería real con la ejecución de los planes de exploración para evaluar el potencial cupífero real que tiene esa zona de la cordillera mendocina. Las expectativas son moderadas en cuanto a los resultados inmediatos, pero altas en cuanto al impacto por lo que implica hacer esos trabajos en una provincia que estaba en la lista de zonas excluidas para la inversión. También porque es un experimento: impulsar una actividad con impronta global, en una zona restringida dentro de una provincia, aún cuando hay proyectos avanzados en otra. Puertas adentro de Mendoza esa situación no es difícil de explicar, pero afuera es mucho más complejo.
La ratificación de las declaraciones de impacto ambiental dan vía libre legal, pero no es el último paso antes de que las empresas ingresen a trabajar. Antes, deben presentar planes específicos de trabajo, salvar objeciones y atender la larga lista de observaciones que hicieron los organismos técnicos al proyecto general. Será la primera intervención directa que tendrán las empresas dueñas de los proyectos, pues hasta el momento todo lo había pensado, ejecutado y financiado la empresa estatal Impulsa Mendoza. Esa empresa hizo un estudio de impacto ambiental general del área y también específico de cada proyecto que adhería. Pero tomó un esquema “tipo” de exploración, sin especificidades y detalles, ni zonificación precisa.
El mismo plan tiene un sistema de “semáforos” donde se alerta sobre los condicionantes de cada zona. En ese plano hay cursos de agua, glaciares, comunidades, áreas petroleras y otras características que las empresas deben tener en cuenta para avanzar con la exploración. Si el plan de trabajo propuesto está sobre algún territorio con condicionantes, la empresa debe tener un plan de abordaje. Hay, también, zonas intangibles como los glaciares y los cursos de agua.
Los condicionamientos que hubo al informe de impacto ambiental son diversos. Irrigación, por ejemplo, fue uno de los más duros al advertir que faltaba información y que ni siquiera se habían utilizado los datos disponibles. Además cuestionaron que en un mismo estudio se incluyeran la prospección y la exploración. "En la presente propuesta, se han unificado instancias prospectivas y exploratorias, requiriendo estas últimas un nivel de detalle superior. La autoridad ambiental provincial, debe considerar especialmente esta observación", dictaminaron desde Irrigación. Muchas de las advertencias tuvieron que ver con la falta de especificidad, que ahora las empresas deben resolver con sus proyectos ejecutivos.
El Distrito Minero es un proyecto que apunta a impulsar la exploración minera, particularmente la búsqueda de cobre, en una amplia zona de Malargüe. Si bien no existe como ente jurídico, sirvió como plataforma. El Gobierno inició un estudio de impacto ambiental general por la zona y uno particular con un proyecto para que sean el mascarón de proa del plan. Con esa información, invitó a los propietarios de propiedades mineras a adherir sin costo, pero con el compromiso de invertir luego. Así, cada adhesión se convirtió en un proyecto para ser evaluado formalmente y ratificado por la Legislatura en un solo trámite. Allí está la clave: con esa metodología se flexibilizó el artículo 3 de la ley 7722 que exige que los proyectos de exploración metalíferos tengan ratificación legislativa. Ahora se envían en paquete.
Los trabajos
Los planes específicos deben ser aprobados por la Unidad de Gestión Ambiental, el organismo que fue creado para funcionar como control de los proyectos de exploración. Esa Unidad debe estar formada por los organismos que formaron parte del análisis de los proyectos evaluados. En el caso de los proyectos en cuestión, hubo 12 instituciones las que intervinieron en la evaluación y ahora formarán parte de la UGA.
Ese nuevo circuito que deben seguir de manera individual los 34 proyectos mineros demanda tiempo y hay una carrera contra esa misma variable. La intención del Gobierno es que haya tareas de campo durante la temporada de verano, pues en la cordillera hay restricciones por las condiciones del clima. La duda es si llegarán a tiempo.
En paralelo deben cumplirse los plazos del nuevo Código de Procedimientos Mineros, que obliga a ejecutar los trabajos. También debe terminar el proceso empresarial de alianzas, traspasos y negocios con los permisos mineros; sobre todo de parte de quienes buscan operadores. Las empresas que hicieron punta en el plan de exploración son Juniors en la industria y también hay particulares con experiencia en el sector que tuvieron trabajos de avanzada al sondear desde hace años la zona y también astucia administrativa para llegar antes y registrar propiedades mineras. Las empresas que están presentes son Hanaq, de origen chino y con experiencia junior en operaciones de exploración; Condor Prospecting, que tiene en el MDMO su primera experiencia relevante, Nueva Gran Victoria, de Mirasol, Agauco, de los geólogos Mario Chaber y Ernesto Concina (dos de los pioneros de la exploración minera en la zona y en toda la Provincia) y Apeleg, una empresa que es la gran ganadora del Distrito Minero y que lideran dos profesionales de la intermediación. Esa firma busca socios para operar los proyectos y para escalar en la inversión. En su rol de intermediarios llevan décadas y hasta fueron apoderados de Geometales, la empresa del grupo Pampa Energía que ya explora en Malargüe y que logró con esa intermediación el levantamiento de una sanción administrativa durante la primera gestión de Cornejo. Los mismos socios están en el negocio petrolero con empresas como Crunch, dedicada al saneamiento.
Los proyectos autorizados son: EI Seguro, Campeones, Canillitas, Conejera, Dibu, Fideo, Hechicera, La Herradura, La Pechera, Los Azulejos, Mate Amargo, Mochileros, Papu, Pehuenche Oriental, Vecindario, Los Galgos, Las Arañas, Las Estrellas, La Meli, Elena, EI Perdido, Cerro de la Virgen, Merlot – Sirah, EI Toro, Porticos, Malbec, Calmuco, EI Montón, Los Carrizos, Minue, Riesling, Valenciana, Lego y Huemul.
Las tareas que van a realizar son diversas, pero de bajo impacto por ahora. Si llegan, las primeras tareas serán de prospección. Primero, con mapeos de zonas de interés. Luego, con recorridos en el terreno para registrar y levantar muestras de superficie como roca, sedimento, suelo y chips de roca para enviar a laboratorios externos para “determinar, mediante análisis geoquímicos, la abundancia, distribución y migración de elementos minerales o estrechamente asociados a los mismos con el fin de detectar depósitos metálicos (trazadores o indicadores)”.
La siguiente etapa es la exploración indirecta. Consiste en el uso de tecnología para evaluar el potencial del lugar usando técnicas magnéticas y eléctricas, además del “mapeo” del subsuelo. La exploración directa es la más conocida y se planifica luego de tener toda la información previa. Se trata de la perforación para tomar testigos de la roca y evaluar la ley, es decir la concentración del metal buscado; entre otras cosas. En las primeras campañas no se espera que haya avances hasta la perforación, pues falta información de base pero justamente el principal valor es la información.
El cierre del plan político para impulsar la minería tendrá como clímax la cumbre que se realizará esta semana. Allí habrá mucha presencia política, con todos los gobernadores de la Mesa del Cobre y Mendoza será por primera vez anfitrión de un evento así. En su mayoría las exposiciones tienen que ver con las etapas previas: la exploración, la búsqueda de financiamiento y la "venta" de Mendoza como destino.