Vacaciones: no descansar sale caro, para empleados y empleadores
No tomarse vacaciones ya no es una elección individual: revela una cultura laboral que erosiona la salud, la productividad y el liderazgo sostenible.
No descansar sale caro, para las personas y para las organizaciones.
Archivo.En Argentina, casi 1 de cada 2 trabajadores no tomó vacaciones en el último año. El dato no es menor ni anecdótico. Es una señal de alerta. No estamos hablando de turismo, estamos hablando de salud, productividad y sostenibilidad del trabajo. Tomar o no vacaciones ya no es solo una decisión individual. Comienza a ser un síntoma cultural de nuestro país y sus organizaciones.
Las razones que los empleados declaran, para no tomarse el tiempo anual para descansar, se repiten: falta de dinero, guardarlas para emergencias, no poder delegar sus tareas. Pero detrás de todas aparece una más incómoda: una cultura que promueve el “siempre estoy disponible” o, lo que es igual de preocupante, el miedo a desconectarse y “desaparecer” temporalmente del trabajo.
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Por temor a perder visibilidad. Por temor a quedar afuera de oportunidades. O simplemente por el miedo a que, mientras descansás, alguien ocupe tu lugar y haga mejor tu trabajo. Ese temor tiene un costo. Alto.
El mito del trabajador siempre disponible
Durante años glorificamos al que nunca se toma vacaciones, al que responde mails desde la playa, al que “está siempre”. Pero el cuerpo y la cabeza no negocian. El cansancio se acumula en cuotas durante el año, pero: se paga todo junto si se llega a un límite. Agotamiento, irritabilidad (tanto en el trabajo como en casa), baja creatividad, errores, conflictos, ausentismo.
Es el resultado de no frenar a tiempo. Y si eso sucede, ahora sí, el temor de perder oportunidades (o incluso el trabajo) se vuelve una realidad justificada. No descansar sale caro para la persona, pero también para la empresa. Equipos cansados rinden menos, innovan menos y se desconectan emocionalmente del trabajo. Y eso, aunque no aparezca en los balances financieros, impacta directo en los resultados del negocio.
Vacaciones, estrategia de prosperidad personal
Las vacaciones bien aprovechadas pueden llegar a ser la mejor inversión en la prosperidad personal - entendida como la capacidad real de alcanzar tu mejor vida posible. Incluso sin grandes presupuestos, está demostrado que el descanso, tan necesario, puede potenciar cuatro dimensiones clave de la prosperidad del ser humano:
- Salud física y mental: dormir, bajar el ritmo, moverse sin presión durante las vacaciones. El descanso no es hacer nada; es recuperar energía.
- Vínculos: tiempo real con quienes importan. Las relaciones son el principal amortiguador, el antídoto, del estrés laboral.
- Desarrollo personal: leer, pensar, aprender de temas variados (estén o no relacionados con la actividad profesional). Muchas de las mejores ideas o habilidades, aparecen cuando menos obligados a aprender nos sentimos.
- Propósito: las vacaciones son el momento ideal para tomar distancia del trabajo y para volver a preguntarnos para qué y por qué trabajamos como (y donde) trabajamos.
No es desconectarse de todo. Es reconectarse con la mejor versión posible de uno mismo.
Descansar y hacer descansar
El descanso no sólo se define en un manual de Recursos Humanos, se modela desde el liderazgo de los jefes, gerentes y directores de empresa. Hoy, una de las competencias más destacadas de los líderes que generan resultados sostenibles es su capacidad de cuidar y habilitar el bienestar real de sus equipos.
No alcanza con autorizar vacaciones: hay que dar el ejemplo. Un líder que no se desconecta, que responde mensajes a toda hora o que celebra, y muchas veces premia, al “siempre disponible” envía un mensaje erróneo, peligroso – tanto para empleados como para la empresa.
Los líderes que entienden la prosperidad y el bienestar de su gente como parte de la estrategia del negocio saben que el rendimiento no se exprime, se construye, se nutre, dando el ejemplo. Promueven pausas, respetan tiempos, planifican con anticipación los reemplazos y confían en sus equipos. El resultado es más foco, más compromiso y mejores decisiones, y mejores resultados para el negocio.
No descansar sale caro. Para las personas, primero. Y para las organizaciones, siempre.
* Alejo Javier Rodríguez, experto en Recursos Humanos, CEO de la consultora Prosperity y autor del libro "Donde las personas prosperan, los negocios crecen".



