Un dato negativo de enero pone en alerta al sector de la construcción
En un contexto económico con claros y oscuros, el sector de la construcción atraviesa un momento sensible. Los operadores dicen que hay que esperar al cierre del primer trimestre para conocer cuál es la realidad del mercado.
La venta de materiales para la construcción comenzó 2026 en baja
Alf Ponce Mercado / MDZEl arranque de 2026 trajo nuevas señales de enfriamiento para la actividad privada de la construcción. Según el Índice Construya (IC), que mide la evolución de los volúmenes vendidos por las principales empresas proveedoras del país, enero mostró una caída mensual desestacionalizada del 11,6%, mientras que, en la comparación interanual, el indicador se ubicó 1,1% por debajo de enero de 2025.
Desde el Grupo Construya interpretaron el dato como un ajuste típico de comienzo de año, aunque advirtieron que la dinámica de febrero y marzo será clave para evaluar si la caída es circunstancial o si anticipa un año de mayor debilidad para el sector.
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“La actividad real de obra aún muestra cautela, y el cierre del año anterior dejó un piso más bajo del habitual”, señalaron.
El IC releva las ventas al sector privado de un conjunto amplio de insumos esenciales para la actividad: ladrillos cerámicos, cemento portland, cal, aceros largos, carpintería de aluminio, adhesivos, pastinas, pinturas impermeabilizantes, sanitarios, calderas, sistemas de calefacción y materiales eléctricos y electrónicos, entre otros.
El indicador suele funcionar como un termómetro adelantado de la construcción privada, dado que captura movimientos en la demanda de materiales antes de que estos se traduzcan en cifras de obra ejecutada.
El Grupo Construya aclaró que el ISAC —el índice del Indec que mide la actividad de la construcción a nivel nacional— “no es comparable” con este informe, ya que la última publicación del organismo corresponde a diciembre de 2025, mientras que el IC se refiere específicamente a enero de 2026 y solo releva al sector privado.
El retroceso del IC se da en un marco económico donde la construcción continúa enfrentando múltiples tensiones:
* Inflación todavía elevada, que aunque en proceso de desaceleración, mantiene presión sobre los costos de materiales y dificulta la previsión de obra.
* Tasas de interés reales positivas, que limitan el acceso a financiamiento para desarrolladores y particulares.
* Persistencia de la incertidumbre cambiaria, que afecta la valuación en dólares de proyectos, la actualización de presupuestos y las decisiones de inversión.
* Salarios reales en recuperación lenta, lo que golpea especialmente a la obra pequeña y a la refacción del hogar, segmentos muy sensibles a la capacidad de compra.
El conjunto de estas variables configura un panorama donde los desarrolladores priorizan la prudencia, reprograman obras y evalúan cuidadosamente cada lanzamiento.
A pesar del retroceso en la venta de insumos, el mercado inmobiliario presenta ciertos movimientos heterogéneos. Por un lado, la baja del costo de construcción en dólares sigue siendo un incentivo para quienes cuentan con ahorros líquidos. Por otro, la demanda genuina —especialmente para vivienda propia— continúa condicionada por la inflación persistente y la falta de crédito hipotecario a gran escala.
En el mercado de usados se observa mayor actividad en unidades terminadas y bien ubicadas, mientras que los proyectos en pozo dependen cada vez más de esquemas de financiación flexibles y de una mayor previsión macroeconómica por parte de los compradores.
Las empresas miran con atención el comportamiento del mercado en febrero y marzo. Un repunte en la demanda de materiales podría indicar que el retroceso de enero fue puntual y asociado a factores estacionales. Pero si la caída se extiende, el sector podría enfrentar un comienzo de año más ajustado de lo previsto.
El desempeño del primer trimestre dependerá de la estabilidad macroeconómica, el avance del crédito para construcción y mejoramiento, la recuperación del poder adquisitivo y el eventual dinamismo de la obra pública.
Por el momento, el dato de enero enciende una señal de precaución, en un sector que es uno de los grandes generadores de empleo y un engranaje clave en la actividad económica nacional.

