Tras el acuerdo con EE.UU, el Gobierno apunta ahora los cañones al dato de inflación y la reforma laboral
Pasada la euforia por el acuerdo con EE.UU, el martes se conocerá el IPC de enero y en la semana también habrá nueva licitación de deuda en pesos.
El ministro Luis Caputo tendrá un parada difícil el martes 10 cuando se anuncie el IPC de enero, pero se mostró entusiasmado con el acuerdo alcanzado con Estados Unidos en materia de comercio bilateral.
N/ALa semana pasada estuvo atravesada por dos buenas noticias en materia internacional, ambas originadas en Estados Unidos, que le sirvieron al Gobierno para poner paños fríos al alboroto que generaron en la opinión pública otras dos decisiones del Ejecutivo, entre desafortunadas y polémicas, ambas de orden interno.
El acuerdo comercial que finalmente se cerró con Estados Unidos, sin dudas un paso trascendental que venían trabajando la Cancillería y la Embajada argentina en Washington desde mediados del año pasado, despertó entusiasmo en el sector empresarial por el peso simbólico del acuerdo con la primera potencia mundial y también por los negocios futuros que esperan concretar.
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Este acuerdo, que técnicamente no es un tratado comercial ni supone mejoras arancelarias, siguió a la participación el pasado miércoles en el lanzamiento formal de la coalición global sobre minerales críticos y tierras raras impulsada por el secretario de Estado Marco Rubio y en la que Estados Unidos convocó a 50 países.
Así, Argentina aparece alineada en la estrategia política y económica de Washington, logrando una figuración en el plano internacional que hacía mucho tiempo que el país no tenía y que empezó a virar con la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada.
Sin nuevo IPC
Pero este buen momento en el plano internacional que en gran medida opacada en la opinión pública por la suspensión del cálculo del índice de precios al consumidor de enero con la nueva base, tal cual se había anunciado. Al principio sorprendió la renuncia del titular del Indec, Marco Lavagna, pero un rato después fue el propio ministro Luis "Toto" Caputo el encargado de explicar que fue una decisión política no lanzar el nuevo índice porque la inflación todavía está muy alta.
Recién cuando llegue a cero la inflación mensual -estiman en agosto- se podría aplicar el cambio de la canasta de consumos, que tiene un peso mayor de los servicios y que todo indica que daría por encima del IPC actual, algo que el Gobierno insiste en no mostrar.
Con este panorama el próximo martes 10 de febrero se conocerá el dato de inflación de enero. Se descuenta que va a empezar con 2, pero el tema clave es ver si baja del 2,8% de diciembre pasado y cuándo se aleja de esa "brasa caliente" que supone un IPC cercano al 3% mensual.
Mercados expectantes
Lejos de dramatizar, hay que dejar en claro que no la tiene fácil el Gobierno, en especial porque enero suele ser un movido en materia de inflación por rubros como turismo, gastronomía y entretenimiento. Los analistas estiman que el índice podría rondar el 2,5% y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), publicado por el Banco Central el pasado jueves, marca un inflación de 2,4% en el primer mes del año.
El dato negativo es que la inflación esperada para enero subió 0,4 puntos porcentuales (p.p.) respecto a la previsión de diciembre de 2025, ubicándose en 2,4% mensual. Así, para 2026 el mercado proyecta una inflación de 22,4%, subiendo 2,3 p.p. respecto al REM anterior, mientras que en la visión del top ten (las 10 consultoras con pronósticos más cercanos a la realidad, según el ranking) la inflación anual estará en 24,5%, 2 p.p. por encima de la anterior estimación.
Reforma laboral en agenda
La semana próxima también habrá otros dos test muy exigentes para el Gobierno y el equipo económico. Por un lado, se debata en el Senado el proyecto de Modernización laboral, que el Ejecutivo espera aprobar en un trámite rápido.
La CGT está evaluando medidas de fuerza y las presiones de los gobernadores podrían llevar a borrar el capítulo impositivo, ante la esperable menor recaudación de tributos coparticipados, como Ganancias.
La llegada del FMI
Entretanto, continúa la misión de técnicos del Fondo Monetario Internacional, que comenzó a trabajar el pasado jueves, auditando las cuentas públicas correspondientes a 2025. Se descuenta que habrá luz verde, en especial porque se cumplió por segundo año consecutivo con el superávit fiscal primario y financiero y porque el Banco Central cambió su política de acumulación de reservas. Desde comienzos del año ya adquirió unos 1.200 millones dólares, aunque incumplió la meta del 2025.
A los técnicos del Fondo tampoco les cae bien el cambio de último momento en la metodología de medición de inflación del Indec, por lo que en el Ministerio de Economía deberán explicar muy bien qué pasó y por qué se decidió postergar su implementación. Todo sea para que esto no empañe la aprobación de la revisión del cuarto trimestre 2025 del acuerdo de Facilidades Extendidas y se libere el desembolso de los US$1.000 millones que aún falta recibir.
Otro test clave será el miércoles 11 cuando el Tesoro haga otra licitación de deuda en pesos, en la que tiene que renovar 8,5 billones de pesos. Habrá que ver la respuesta del mercado y la tasa de interés que termine convalidando Economía.
