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Reforma del Banco Central: qué puede cambiar en los bolsillos de la gente y en la economía

La iniciativa busca prohibir el financiamiento del Tesoro mediante emisión monetaria y reforzar la independencia del Banco Central, aunque podría obligar al Gobierno a profundizar el ajuste para sostener el equilibrio fiscal.


Luego de más de dos meses sin actividad, la Cámara de Diputados volverá a sesionar este miércoles con un amplio temario de proyectos de ley. Entre las iniciativas que concentran la atención del Gobierno nacional se encuentra la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, considerada una de las principales apuestas económicas de la administración de Javier Milei para el segundo semestre.

La propuesta busca reforzar la independencia del Banco Central, limitar el financiamiento del déficit fiscal mediante emisión monetaria y redefinir los objetivos del organismo. Para la Casa Rosada, se trata de una reforma estructural destinada a blindar el programa económico y evitar que futuras administraciones recurran al BCRA para financiar el gasto público.

El proyecto fue elaborado de manera conjunta por el Ministerio de Economía, que conduce Luis Caputo; el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger; y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili.

Luis Caputo y Federico Sturzenegger, creadores de la reforma.

La emisión monetaria, en el centro de la reforma

La “columna vertebral” de la iniciativa será la prohibición de la emisión monetaria destinada a financiar al Tesoro Nacional.

El objetivo oficial es avanzar hacia un esquema en el que el Estado no pueda recurrir al Banco Central para cubrir sus necesidades financieras mediante la creación de dinero.

La actual Carta Orgánica del BCRA establece determinados límites para los adelantos transitorios al Gobierno nacional. El artículo 20 contempla que el organismo puede realizar adelantos de hasta el 12% de la base monetaria, integrada por la circulación monetaria y los depósitos a la vista de las entidades financieras en el Banco Central.

A ese mecanismo se suma la posibilidad de otorgar un 10% adicional de los recursos en efectivo obtenidos por el Gobierno durante los últimos 12 meses, siempre que el monto sea reintegrado dentro de los doce meses posteriores.

La normativa también establece que, si alguno de esos adelantos permanece impago una vez vencido el plazo, el Gobierno no puede volver a utilizar esa facultad hasta cancelar las cantidades adeudadas.

La intención del oficialismo es modificar este esquema y avanzar hacia una restricción mucho más severa del financiamiento monetario del Tesoro.

Emisión cero, inflación y el impacto sobre la economía

La reforma se encuentra estrechamente vinculada con uno de los principales postulados económicos de la administración libertaria: que la inflación es un fenómeno monetario.

Desde esta perspectiva, una reducción de la emisión y de la cantidad de pesos en circulación debería contribuir a profundizar la tendencia descendente de la inflación.

El propio Javier Milei planteó recientemente que el Gobierno continuará trabajando sobre la liquidez disponible en el mercado con el objetivo de lograr una mayor convergencia de la tasa de inflación.

Sin embargo, la eliminación del financiamiento monetario al Tesoro también plantea un desafío para las cuentas públicas.

Si el Estado no puede recurrir a la emisión para cubrir sus gastos, deberá sostener sus necesidades financieras con los recursos que obtiene a través de la recaudación y otras fuentes de financiamiento. Esto implica que, ante una eventual insuficiencia de ingresos, el Gobierno podría verse obligado a profundizar el ajuste sobre el gasto público.

El escenario adquiere especial relevancia porque la administración de Milei logró cerrar el primer semestre con superávit fiscal, uno de los principales pilares de su programa económico. Mantener ese resultado sin recurrir a la emisión podría requerir la continuidad de las políticas de reducción del gasto y de la denominada “motosierra”.

Una reforma con impacto político hacia 2027

Más allá de sus efectos sobre la política monetaria, los alcances de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central podrían tener consecuencias políticas.

La evolución de la inflación, el nivel de actividad, el gasto público y el poder adquisitivo serán algunos de los indicadores que determinarán cómo será recibida la estrategia económica por la sociedad.

Javier Milei proyecta con cambios hacia la reelección.

En ese marco, las decisiones que adopte el Congreso y la implementación posterior de la reforma tendrán una importancia particular de cara a las elecciones de 2027, cuando Javier Milei podría buscar la reelección.

La discusión en Diputados marcará así uno de los primeros pasos de una iniciativa que el Gobierno considera clave para consolidar su programa económico y, al mismo tiempo, profundizar el cambio de reglas sobre el funcionamiento del Banco Central.