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Real Estate 2026: estabilidad, calidad y un nuevo ciclo de crecimiento

Con la macro ordenada y el riesgo país en baja, el mercado inmobiliario anticipa en 2026, mayor actividad, revalorización del metro cuadrado y foco en calidad.

La Ciudad de Buenos Aires seguirá funcionando como un imán para la inversión extranjera.

La Ciudad de Buenos Aires seguirá funcionando como un imán para la inversión extranjera.

Archivo MDZ

Las perspectivas para 2026 son marcadamente positivas. La estabilización monetaria, la baja del riesgo país y el reordenamiento macroeconómico generaron un clima que no veíamos desde hace mucho tiempo. Los activos financieros ya reflejaron ese cambio y, quizás más relevante aún, la reciente devaluación no se trasladó de manera proporcional a los precios. Esa reacción confirma que estamos frente a una dinámica inflacionaria mucho más controlada. Si la estabilidad se sostiene, 2026 puede marcar el comienzo de una nueva etapa para el Real Estate argentino: más profesional, más competitivo y más alineado con estándares internacionales.

De cara a 2026, los indicadores adelantados —riesgo país, volumen de consultas, velocidad de venta en proyectos de alta calidad— anticipan un año de mayor actividad y el inicio de un proceso de revalorización del metro cuadrado. El mercado empieza a moverse, no por impulso especulativo, sino por una recomposición gradual de expectativas. Al reflexionar sobre lo que dejó 2025, aparece una enseñanza contundente: la calidad volvió al centro de la escena. Una vez estabilizadas las principales variables macroeconómicas, el mercado dejó de elegir exclusivamente por precio y volvió a elegir por propuesta de valor.

Real Estate
El mercado empieza a moverse, no por impulso especulativo, sino por una recomposición gradual de expectativas.

El mercado empieza a moverse, no por impulso especulativo, sino por una recomposición gradual de expectativas.

La estabilización cambiaria, el descenso progresivo del riesgo país y la expectativa de reformas estructurales fueron claves para recomponer la confianza. El sector inmobiliario siempre se mueve al ritmo de las decisiones de mediano y largo plazo, y ese cambio ya comenzó a sentirse en la actividad concreta. Además, un riesgo país en descenso abre la puerta a instrumentos financieros que durante años fueron inviables: deuda en el mercado de capitales, créditos hipotecarios de mayor plazo o esquemas de securitización con un mercado secundario más profundo. Ese es el verdadero motor para dinamizar la inversión privada y la construcción, y también para empezar a ofrecer soluciones habitacionales estructurales para el país.

Por qué seguir apostando al ladrillo

Porque sigue siendo una de las pocas herramientas de resguardo patrimonial en la Argentina. Más aún, en un contexto de estabilización monetaria, la inversión en metros cuadrados vuelve a consolidarse como un vehículo natural para capturar valor a futuro. La historia lo demuestra: cada vez que la macro se ordena, el metro cuadrado se aprecia. Y hoy, con un diferencial acotado entre el valor del metro terminado y el metro en obra, los proyectos sólidos presentan una oportunidad particularmente atractiva.

¿Qué tendencias se perfilan para el Real Estate en 2026? Muchas de ellas ya comenzaron a manifestarse en 2025 y se profundizarán el año próximo. La primera es la demanda por proyectos con identidad clara: diseño contemporáneo, experiencia del usuario, amenities relevantes y propuestas integradas a la vida urbana. La segunda es el crecimiento de los desarrollos mixtos, donde conviven residencias, hotelería, oficinas y servicios. La tercera es la profesionalización del comprador, cada vez más informado y exigente, que premia la calidad real por sobre cualquier estrategia basada únicamente en precio. A esto se suma la consolidación de modelos de bienestar y hospitalidad urbana, que integran servicios tradicionalmente asociados a la hotelería dentro de la vida residencial. Este fenómeno redefine el estándar urbano y eleva las expectativas del usuario final.

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El ladrillo sigue siendo una de las pocas herramientas de resguardo patrimonial en la Argentina.

El ladrillo sigue siendo una de las pocas herramientas de resguardo patrimonial en la Argentina.

El sector inmobiliario se mueve al ritmo de las medidas de mediano y largo plazo

Por otro lado, la Ciudad de Buenos Aires seguirá funcionando como un imán para la inversión extranjera. Los valores actuales del metro cuadrado continúan siendo competitivos frente a otras capitales de la región. Si la estabilidad se sostiene y el riesgo país sigue bajando, el Real Estate argentino ofrecerá una ecuación riesgo-retorno muy atractiva. Muchas inversiones extranjeras observan al país con interés renovado, en parte porque el reacomodamiento macro se reflejó antes en los activos financieros que en los activos reales. Esa diferencia abre una ventana de oportunidad. Como en otros sectores, incluso en uno tan tradicional como el inmobiliario, la tecnología dejará de ser complementaria para volverse estratégica. La inteligencia artificial aplicada al diseño, la gestión, la operación y la comercialización transformará la eficiencia de los desarrollos. Domótica, sensores, gestión energética, mantenimiento predictivo y herramientas orientadas a la experiencia del usuario pasarán a ser estándar. Los proyectos que no incorporen tecnología quedarán rezagados.

Todo indica que 2026 será el año de la economía real

Esperamos una fuerte absorción del stock disponible, la consolidación de nuevos proyectos y una apreciación relevante del valor del metro cuadrado, especialmente en aquellos desarrollos con propuestas distintivas que marcan tendencia en la ciudad. Si este escenario de estabilidad se mantiene, 2027 podría encontrar al mercado inmobiliario argentino en una fase de crecimiento estructural, apalancado además por el ingreso proyectado de divisas del sector energético. En definitiva, cuando la Argentina logra proyectar a largo plazo, el Real Estate responde.

* Alex Sakkal, cofundador y director comercial de Grupo Nómada.