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¿Por qué Donald Trump no puede aplicar la "motosierra" como Javier Milei?

Las medidas y decisiones que implementó el empresario Elon Musk durante su paso por la administración generaron sentimientos contrapuestos con Trump.

Los presidentes de Estados Unidos y Argentina, Donald Trump y Javier Milei, adoptaron una política de recorte del gasto público, pero con condiciones y resultados distintos.

Los presidentes de Estados Unidos y Argentina, Donald Trump y Javier Milei, adoptaron una política de recorte del gasto público, pero con condiciones y resultados distintos.

Foto: X/Javier Milei

Con sus matices, el presidente estadounidense, Donald Trump, amagó con implementar la estrategia de ajuste del gasto público de su colega argentino, conocido como “motosierra”. Pero está generando cierta polémica y pone al presidente en el centro de las miradas.

Es más, el controvertido empresario Elon Musk, que una vez festejó el regalo de una motosierra de manos de Javier Milei y que recientemente se lamentó de ello, intentó a través del opaco Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE por sus siglas en inglés) de encarar el ajuste del sector público estadounidense.

Ahora bien, en los últimos meses, muchos libertarios estadounidenses criticaron las políticas económicas de Donald Trump, argumentando que no está implementando recortes drásticos del gasto público como lo ha hecho Javier Milei en Argentina.

Sin embargo, según la visión del influyente economista y gestor español Daniel Lacalle, esta comparación ignora diferencias estructurales y contextuales clave entre ambos países y sus gobiernos.

Trump vs Milei

En tal sentido, Lacalle explica detalladamente por qué la situación en Estados Unidos bajo el gobierno de Trump es diferente a la de Argentina bajo el gobierno de Milei y por qué las críticas a la estrategia de Trump son infundadas. Veamos cuáles son las similitudes y diferencias desde la visión externa.

Para empezar, Lacalle destaca el hecho de heredar de Biden un presupuesto comprometido. “Es difícil entender por qué los libertarios europeos no comprenden un concepto tan básico como el año fiscal. El año fiscal estadounidense comienza el 1 de octubre, y la administración Biden lo aprovechó para aumentar el gasto”, afirma y explica que cuando Trump asumió el cargo en enero de 2025, el 97% del presupuesto federal para ese año ya estaba comprometido o gastado.

Las decisiones

“Esto se debió a la aprobación por parte de la administración Biden de varias "Resoluciones Continuas para Todo el Año", que dejaron la mayoría de los fondos y gastos bloqueados para el año fiscal 2025. Por lo tanto, Trump no tenía margen para realizar recortes inmediatos y drásticos, ya que la mayor parte del presupuesto era intocable hasta el siguiente ciclo fiscal”.

Pese a ello, señala Lacalle, en 2025 se realizaron reducciones del gasto discrecional equivalentes a US$541.000 millones, y el déficit acumulado entre abril y mayo de 2025 fue 97% menor al del mismo período de 2024.

Gasto público en la mesa

En segundo término, menciona el gasto obligatorio y discrecional. “El gasto obligatorio (que incluye programas como el Seguro Social y Medicare) ya había sido aumentado por la administración Biden, y este aumento entró en vigor entre febrero y diciembre de 2025.

El año fiscal estadounidense comienza en octubre, y Biden implementó la mayoría de estos aumentos a través de Resoluciones Continuas (CR) y la extensión de los programas existentes, consolidando y, en muchos casos, aumentando el gasto federal en áreas clave”.

Explica además que, estas resoluciones incluyeron más de US$100.000 millones en fondos para programas federales de asistencia en caso de desastre, US$29.000 millones para el Fondo de Ayuda para Desastres de FEMA y US$10.000 millones en asistencia económica para productores agrícolas.

Además, a fines de 2024, Biden aprobó un aumento de US$54.000 millones (8%) en importantes programas de gasto obligatorio como la Seguridad Social, Medicare y Medicaid, así como la extensión de Obamacare, todos aplicables hasta 2025.

Por otro lado, el presupuesto de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) aumentó en US$21.000 millones (700%), y la administración Trump sólo pudo actuar sobre US$14.000 millones que eran discrecionales. “Es esencial recordar que Biden hizo todo esto sin una nueva ley de presupuesto, simplemente manteniendo y extendiendo las asignaciones existentes. El presupuesto propuesto por Biden para 2025 incluía aumentos adicionales, pero éstos fueron bloqueados porque no recibieron la aprobación del Congreso”.

Gasto obligatorio y discrecional

Por ende, Trump necesita la aprobación del Congreso para revertir estos aumentos y reducir el gasto, eso es lo que incluye la "Gran y Hermosa Ley". Por otro lado, también se comprometió gasto discrecional, especialmente en defensa, lo que limita aún más el margen de acción inmediato del nuevo gobierno, señala Lacalle. Vale recordar que el gran y hermoso proyecto de ley incluye la primera reducción del gasto obligatorio en los últimos sesenta años (US$1,6 billones) y US$2,4 billones en gasto discrecional.

En tercer término, Lacalle menciona a los resultados fiscales iniciales. Explica que, a pesar de estas restricciones, la administración Trump logró ciertos avances: en abril se registró el segundo mayor superávit fiscal de la historia, y aunque en mayo reapareció un déficit, el déficit entre marzo y mayo se ha reducido respecto a 2024; esto indica que ya se estaban tomando medidas para mejorar la situación fiscal, principalmente a través de mayores ingresos por acuerdos comerciales y crecimiento del sector privado.

En cuarto lugar, destaca el “Gran y Hermoso Proyecto de Ley” y la Reducción del Déficit. Dice Lacalle: es sorprendente que algunos libertarios y austríacos critiquen el Gran y Hermoso Proyecto de Ley al aceptar la narrativa keynesiana de que no habrá mejoras en los ingresos, el crecimiento, el empleo o la inversión como resultado de la desregulación, los acuerdos comerciales y los recortes de impuestos.

“Me sorprende que algunos libertarios nieguen la curva de Laffer y el impulso de la desregulación. El Proyecto de Ley Grande y Hermoso incorpora US$7 billones en inversiones comprometidas provenientes de las negociaciones comerciales, que también atraen US$4 billones en ingresos fiscales durante el período legislativo y un efecto de estímulo en la economía que resulta en un aumento de los ingresos fiscales en el escenario base de US$1,2 billones".

Por ello, sostiene que contrariamente a lo que afirman algunos críticos, el “Gran y Hermoso Proyecto de Ley” no aumentará el déficit, sino que lo reducirá significativamente: se espera una reducción de US$1,6 billones en el gasto obligatorio y US$2,4 billones en el gasto discrecional entre 2026 y 2027, además, se anticipa un aumento de los ingresos fiscales gracias a la desregulación, los recortes de impuestos y los nuevos acuerdos comerciales, que fortalecerán el crecimiento económico y el empleo.

“Nosotros, liberales, libertarios y austriacos, deberíamos ser menos críticos respecto del mayor esfuerzo de reducción del Estado, liberalización, desregulación, recortes del gasto y reducción de impuestos desde 1990, pero, sobre todo, algunos no deberían aceptar la narrativa que niega el efecto positivo sobre los ingresos y el crecimiento de la desregulación, los recortes de impuestos y las negociaciones comerciales”, señala Lacalle.

Por último, hace una comparación con Milei, sus similitudes y diferencias. Explica que Milei pudo implementar recortes inmediatos gracias a que heredó un presupuesto abierto y una inflación extremadamente alta, lo que le permitió reducir el gasto público en términos reales al no ajustarlo a la inflación

El presupuesto de Biden

El presupuesto argentino no incluye las disposiciones que incorporó la administración Biden, por lo que el presidente Milei logró una reducción del 30% del gasto público de inmediato y con un éxito indiscutible, especialmente mediante la eliminación de subsidios, obras públicas y transferencias no automáticas.

En contraste, Trump heredó un presupuesto ya comprometido y una inflación mucho más baja (menos del 2,5%), limitando el impacto de no ajustar el gasto a la inflación. “Si comparamos ambas administraciones, se ha realizado un esfuerzo muy similar: Trump redujo el gasto público un 5% en el primer trimestre, y el ahorro superó los US$540.000 millones. Al final de su mandato, el presidente Trump habrá implementado una reducción del gasto público equivalente a la de Milei, afirma Lacalle.

“Ambos líderes han impulsado políticas de reducción de impuestos, desregulación y fomento de la inversión y el empleo, sin embargo, las herramientas y el margen de maniobra de Trump se han visto condicionados por la estructura institucional estadounidense y las decisiones de la administración anterior”.

Trump y la motosierra

Por lo tanto, Lacalle concluye que las políticas de Trump y Milei comparten el objetivo de reducir el gasto público, impulsar el crecimiento y mejorar el empleo, pero las circunstancias de partida son radicalmente diferentes. Criticar a Trump por no aplicar una "motosierra" inmediata ignora las limitaciones presupuestarias y legales que enfrenta en EE.UU.; lo importante es reconocer que, dentro de sus limitaciones, Trump está implementando recortes históricos y políticas pro-crecimiento que impactarán positivamente la economía estadounidense a mediano plazo.

Lacalle desafía a los que atacan a la administración Trump por no ser lo suficientemente liberal con que nombren una sola administración estadounidense que haya implementado con éxito un enfoque comparable en materia de desregulación, recortes impositivos y reducción del gasto y al mismo tiempo haya aprobado una reducción significativa del gasto obligatorio tanto en el Congreso como en el Senado.

“Es curioso aceptar las estimaciones keynesianas del impacto fiscal. Negar el impacto positivo de reducir las importaciones, aumentar las exportaciones y obtener mayores ingresos de los acuerdos comerciales es sorprendente. Negar el impulso económico y fiscal derivado de la desregulación y los recortes de impuestos es imperdonable”, sentencia.