Por qué algunos analistas afirman que el oro entró en una fase dominada por el miedo
Los especialistas esperan que el oro continúe bajo presión correctiva a corto plazo. Dólar, tasas de interés y bonos de EE.UU., son variables claves.
El precio del oro bajó varios escalones tras la chispa que se encendió en Medio Oriente y su impacto en los precios del petróleo.
Imagen IAHan sido jornadas turbulentas para el que hasta hace poco era señalado como el resguardo perfecto ante tanta convulsión mundial, con epicentro en Medio Oriente. Sin embargo, el oro derrapó generando un cúmulo de interrogantes, no solo sobre lo que acontece sino sobre lo que puede pasar con el metal dorado.
Días atrás, tanto el oro como la plata, experimentaron las mayores caídas en 10 años. Desde la centenaria gestora suiza Vontobel consideran que los metales preciosos han entrado en una fase dominada por el miedo. ¿Es tan así?
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Para contestar algunos de los interrogantes que envuelven al oro, el analista Aitor Pereira de BM convocó a una serie de expertos en el mercado de metales preciosos para desasnarse.
Tasas de interés
Veamos cuáles fueron sus principales explicaciones y conclusiones sobre lo que puede venir.
• Para Regina Hammerschmid (gestora de carteras de materias primas en Vontobel) la reciente volatilidad refleja una mayor preocupación geopolítica y toma de ganancias, ya que los operadores asiáticos imitan a sus homólogos occidentales tomando sus beneficios.
Explica que esta tendencia se desarrolla en un contexto de creciente incertidumbre en Medio Oriente, que parece cada vez más prolongada e impredecible, así los mercados de materias primas están entrando ahora en una fase dominada por el miedo, impulsada por la preocupación ante un conflicto prolongado, interrupciones en las exportaciones de petróleo y la ausencia de señales claras de desescalada, además, la suba de las tasas de interés por parte de los bancos centrales está pesando considerablemente en la confianza de los inversores.
Reflejando estas dinámicas, los ETF de oro vendieron aproximadamente 1,1 millones de onzas la semana pasada, con ventas menores observadas en los otros tres principales metales preciosos. En este sentido, Hammerschmid cree que la continua incertidumbre y la aversión al riesgo están determinando las estrategias de negociación, marcando un período en el que la cautela predomina en el sector de los metales preciosos.
Oro volátil
• David Morrison (analista sénior de mercado en FCA) considera que el oro continúa mostrando una volatilidad extrema, un escenario que se ha acelerado después de que el soporte en torno a los 5.000 dólares por onza finalmente cediera. Señala que el movimiento se vio exacerbado por la prisa de los inversores por deshacer posiciones, impulsados por la fortaleza del dólar y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU., y ambos factores redujeron el atractivo del oro, que no genera intereses, y si bien la caída ha sido drástica, y algunos podrían decir que excesiva, sin embargo, la velocidad del movimiento habrá provocado cierto pánico, ya que los compradores recientes se apresuraron a cubrir sus posiciones.
Morrison también cree que muchos inversores se habrán visto gravemente afectados por el mercado del oro en los últimos dos meses, especialmente a medida que se intensificaron las apuestas de nuevas subas hasta los 10.000 dólares o más durante su ascenso parabólico a principios de este año.
• Konstantinos Chrysikos (jefe de gestión en Kudotrade) asegura que la preocupación por la inflación y el aumento de los rendimientos podría seguir suponiendo riesgos para el oro, aunque las esperanzas de avances hacia la resolución de las tensiones en Irán podrían mitigar el impacto en el metal. Señala que una disminución de las tensiones y un retroceso en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. y el dólar podrían contribuir a revertir la tendencia de los flujos de inversión y a la recuperación del oro, que continúa recibiendo apoyo de otros factores, pero, mientras tanto, las tensiones persistentes en Europa del Este y la continua acumulación de reservas por parte de los bancos centrales podrían limitar el riesgo a la baja y favorecer una recuperación a largo plazo.
El precio del petróleo
• Linh Tran (analista de mercado en XS.com) cree que, a corto plazo, las tensiones geopolíticas siguen siendo una fuente clave de incertidumbre, por lo que, si el conflicto se intensifica, los precios del petróleo podrían dispararse de nuevo, aumentando las presiones inflacionarias y reforzando las expectativas de tipos de interés elevados durante un periodo prolongado, factores que continuarían afectando negativamente al oro. Por el contrario, si las tensiones disminuyen, las presiones inflacionarias podrían atenuarse, permitiendo que el oro se estabilice y se recupere.
Considera, además, que el futuro comportamiento de los bancos centrales será un aspecto fundamental en el precio del oro, y en este sentido es probable que la Reserva Federal (Fed) mantenga un entorno de tasas de interés elevadas durante más tiempo, pero con un margen limitado para un mayor endurecimiento monetario.
Explica que, para el oro, esto crea una clara estructura ambivalente: a corto plazo, la narrativa de tasas de interés elevadas a largo plazo sigue respaldando al dólar y a los rendimientos, lo que mantiene la presión a la baja sobre el oro, como se refleja en la reciente caída de nueve sesiones, sin embargo, a medio y largo plazo, con un margen limitado para nuevas subas de tasas y una inflación estructuralmente persistente, es improbable que los rendimientos reales aumenten significativamente.
Este escenario proporciona una base importante para que el oro mantenga su papel como cobertura frente a los riesgos de política monetaria y la incertidumbre macroeconómica.
Presión correctiva
Desde una perspectiva personal, Tran señala que es probable que el oro continúe bajo presión correctiva a corto plazo, dado que los mercados siguen siendo muy sensibles a las expectativas sobre las tasas de interés, así como a las fluctuaciones del dólar y los rendimientos de los bonos.
Sin embargo, el descenso actual no necesariamente indica un debilitamiento de la tendencia, sino más bien una fase de reequilibrio tras un repunte prolongado. En este contexto, ve probable que el oro entre en un período de consolidación y fluctuación lateral, ya que los mercados necesitan más tiempo para asimilar la evolución de las condiciones macroeconómicas, en particular el cambio hacia una inflación impulsada por los costes y las crecientes restricciones a la política monetaria.
Esta fase representa un proceso de revalorización, durante el cual factores como la inflación persistente, los riesgos geopolíticos y las expectativas sobre las tasas de interés se reflejarán con mayor claridad en los precios.