Por la quita de un impuesto dicen que bajarán los precios de los autos
El tratamiento de la reforma laboral es seguido con atención por el sector automotor. En su capítulo fiscal se prevé la reducción de un imuesto a los 0km.
En las concesionarias de autos aseguran que se frenó la demanda a la espera de que se elimine el cobro de Impuestos Internos a vehículos de más de 104 millones de pesos.
La Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (Cidoa) manifestó su apoyo a la derogación total del impuesto interno aplicado a los vehículos, una medida que el sector esperaba desde hace más de una década.
La entidad sostiene que la eliminación completa del tributo permitirá “normalizar el mercado”, reducir precios, mejorar la oferta y restablecer condiciones de competencia que, según remarcan, habían sido distorsionadas desde su retorno en 2008.
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La posición de la cámara, que preside Ernesto Cavicchioli, llega en un momento político clave: en medio del debate parlamentario por la reforma laboral, que avanza en el Congreso y que cuenta con un capítulo fiscal con impacto directo en la industria automotriz.
La Cámara de Diputados ya aprobó el proyecto y la iniciativa regresará al Senado para su aval definitivo, sin grandes obstáculos previstos.
Dentro de ese paquete legislativo se incluye justamente la eliminación de la escala vigente del Impuesto Interno —que alcanza a modelos de más de $104 millones con un recargo del 18%— y cuya desaparición generaría, según importadores y concesionarios, bajas de entre 10% y 15% en los precios finales
CIDOA recuerda que, desde la reimplantación del impuesto interno durante la presidencia de Cristina Fernández, la entidad advirtió repetidamente sobre sus efectos nocivos: listas de precios con saltos artificiales para evitar tributar, reducción de la variedad de modelos en oferta, pérdida de competitividad y valores finales alejados de la realidad del mercado.
Con la decisión del Gobierno de eliminar primero la escala inicial, reducir la segunda y derogar finalmente la última escala vigente, CIDOA considera que se completa un proceso de “normalización largamente postergada”.
La entidad afirma que ahora las automotrices podrán reintroducir modelos que habían quedado fuera del mercado por la carga fiscal, otorgando previsibilidad y un escenario más transparente.
El resultado final, aseguran, será una baja de precios y una mayor competencia, donde “los ganadores serán quienes ofrezcan los mejores productos”, y no quienes pudieran acomodar sus listas para sortear el impuesto.
La industria automotriz viene señalando desde hace años que la presión impositiva en Argentina es una de las más elevadas del mundo, lo que encarece fuertemente los vehículos. El sector afirma que sobre el precio de venta de un vehículo, más del 50% son impuestos, cifra que puede ser incluso mayor en modelos afectados por el impuesto al “lujo”.
Ejecutivos de marcas importadoras advierten que esta carga fiscal hace “imposible ofrecer precios razonables” y que limita el crecimiento del mercado local.
A ello se suman las restricciones del Mercosur, señaladas como otro componente estructural que eleva los precios al limitar la competencia extrazona y favorecer, en particular, a las terminales brasileñas.
La industria atraviesa un momento de reconfiguración: mayor apertura a importaciones, reacomodamiento de precios y cambios legislativos. El mercado argentino sigue siendo uno de los más caros de la región
Los modelos eléctricos e híbridos importados, beneficiados con la quita del arancel extrazona del 35%, se están ofreciendo a precios más competitivos y obliga a otros modelos a ajustarse.
En este escenario de reformas, tensiones fiscales y cambios en la estructura del mercado, la posición de CIDOA llega como un mensaje claro: la eliminación del impuesto interno es un paso en la dirección correcta para recomponer precios, ampliar la oferta y recuperar un mercado que, durante años, estuvo condicionado por una carga tributaria extraordinariamente alta y un marco normativo restrictivo.
El desafío ahora será que estas medidas se traduzcan en precios más accesibles, mayor competencia y un dinamismo sostenido que permita al sector automotor dejar atrás una larga etapa de distorsiones
