Mario González: "Tenemos una posibilidad muy grande en Argentina con los vinos blancos"
El presidente saliente de Coviar analizó el presente del vino argentino en la previa de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
El próximo 7 de marzo, en plena Fiesta Nacional de la Vendimia, la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), tendrá su cambio de presidente. Mario González cederá su puesto a Fabián Ruggeri. En exclusiva con MDZ, González hizo un recorrido por sus tres años de mandato.
El malbec sigue pujando fuerte en el mundo pero hay otra cepa que puede ser la nueva promesa argentina. ¿Cómo afecta la reforma laboral? ¿Y el acuerdo con la Unión Europea? ¿Hay lugar para seguir expandiendo la frontera de la vitivinicultura en el país? Algunas de las preguntas que respondió el presidente saliente de Coviar en esta entrevista.
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- ¿Qué sensaciones tenés de cara a este final de ciclo?
- La verdad que estamos concluyendo el tercer año de mandato con mucha responsabilidad, una experiencia que fue muy positiva en lo personal y en lo institucional, porque estamos sentados en el Directorio, representando a instituciones, En este caso me tocó, por supuesto, representar a la Cámara Riojana de Productores, a CARPA. Con sensaciones muy positivas, porque se trabaja en un ámbito de mucho trabajo, de mucha experiencia. El directorio fue con un acompañamiento fuerte a todo lo que fue la gestión de los tres años y los equipos técnicos de Coviar, que también con un profesionalismo altísimo y con una mirada a largo plazo que siempre rescato como lo más importante de la vitivinicultura y de Coviar que supo mirar a largo plazo, más allá de la coyuntura y que constantemente tenemos que sobrellevarla. Pero el eje puesto al 2030 en este caso nos marca hacia dónde ir y podemos articular tanto el sector público como el sector privado.
- Mencionaste la coyuntura y, antes hablar en sí de la producción vitivinícola, no le podemos escapar al tema del momento que fue la votación de la reforma laboral. Yo estuve leyendo discursos tuyos de años anteriores donde decías que buscaban reglas más claras. ¿A ustedes los afecta de alguna manera la reforma...positiva o negativamente?
- Creo que todo lo que tiene que ver con con modernizar y actualizar condiciones son positivas. Lógicamente luego habrá que hacer un estudio minucioso de cómo impacta en cada acción, que de hecho se está haciendo. Pero el sector vitivinícola utiliza una gran cantidad de mano de obra intensiva y se da una cualidad...gran parte de los trabajadores son prácticamente parte de la empresa, parte de la familia vitivinícola, porque es un trabajo que se desarrolla en muchos pueblos del interior y en donde todos somos todos muy cercanos, con lo cual las condiciones de los trabajadores siempre queremos que sea la mejor. Pero también desde el sector empresario queremos tener condiciones igualitarias para que el tema laboral no sea una preocupación, sino que sea algo normal y que uno pueda sobrellevarlo de la mejor manera. Esperemos que tenga los resultados por las cuales se pensó esta reforma y sean positivos.
Lo de las reglas claras es así. Nosotros estamos acostumbrados en Argentina en movernos muy drásticamente y no saber bien hacia dónde vamos y justamente eso nos impacta negativamente a quienes pensamos a largo plazo. Así que empezar a transitar un camino de reglas claras es positivo.
- Hoy en día se produce vino en 18 provincias en Argentina. En las últimas décadas la frontera de producción se fue expandiendo cada vez más. ¿Hay lugar todavía para llegar a más provincias o dentro de las provincias expandir la superficie donde se cultiva vino?
- Yo creo que todavía hay posibilidades y, sobre todo, por cómo aparecieron estas nuevas provincias. Arrancaron con un proyecto sumamente positivo que es el enoturismo. Es muy distinto a las provincias de Cuyo, como Mendoza, San Juan, La Rioja, Salta, en donde la producción arrancó netamente vitivinícola y por supuesto después hubo provincias que avanzaron fuertemente en el enoturismo y que les fue muy bien. Toda la expansión que tuvo que ver con sumar muchas provincias, es con una visión de futuro: vincular el turismo con el vino, vincular la gastronomía, el paisaje. En eso Argentina tiene un potencial enorme. Son volúmenes chicos, son superficies chicas, pero que sí dan un valor agregado muy alto y muchas posibilidades a esos pueblos del interior. Así que creo que en ese sentido todavía se puede seguir creciendo.
- Y sobre el potencial en el mundo...hoy somos uno de los principales exportadores. ¿Dónde hay todavía terreno para seguir ganando?
- En la faz internacional tenemos mucho por hacer. Sí rescato todo el esfuerzo que hizo la industria vitivinícola y el Plan Estratégico Vitivinícola también marcando un rumbo para posicionar la vitivinicultura argentina. Porque si nos volvemos 30 años atrás y vemos los datos, prácticamente no existíamos en el mundo del vino. En muy poco tiempo hemos tenido una imagen, digamos, y hoy hay vinos argentinos reconocidos en el mundo. Tenemos potencialidad fuerte para crecer todavía. Necesitamos competitividad, lógicamente, más allá de la calidad y el know-how. Hace falta recuperar algunos aspectos de competitividad y en eso creo que para Argentina, no tan solo para la vitivinicultura, va a ser muy positivo, porque es ingreso de divisas genuino.
- Hablando de competitividad, ¿el acuerdo Mercosur-Unión Europea ayuda a eso?
- Es importante la apertura de mercados...Mercosur-Unión Europea, Estados Unidos-Argentina, y así seguir creciendo con distintos distintos lugares. Específicamente con el acuerdo, hoy sabemos que está todavía en una pausa con la judicialización que se dio en la Unión Europea. Sin embargo, estudiamos muy minuciosamente nuestros productos. Lógicamente que todos vamos a competir y que estamos muy acostumbrados a la competencia. El tema es competir en igualdad de condiciones. Entonces, las salvaguardas que hacen los europeos, y habrán visto ustedes las marchas y todas las movilizaciones...bueno, son las mismas salvaguardas que tenemos que tener como productores argentinos para competir en igualdad de condiciones.
- En cuanto a posicionamiento en el exterior, quizás el producto más famoso, o la cepa que mejor se posicionó en las últimas décadas, fue el Malbec argentino. ¿Qué otro producto es el que ahora viene como desafío para posicionar en los próximos años?
- Sí, el trabajo que se hizo con el Malbec fue fantástico. Creo que eso todavía tiene mucho camino por recorrer, no es que esté acabado. Se ha transformado en una insignia varietal argentina en el mundo.
El mundo hoy también está teniendo algunos cambios de consumo. Va virando hacia vinos blancos, hacia vino fresco, hacia vinos más fáciles de tomar, más frutados...y ahí tenemos una posibilidad grande en Argentina, con los vinos blancos, con el torrontés riojano. Es una variedad autóctona de nuestro país, desarrollada y cultivada a lo largo de varias provincias de Argentina. Mendoza es una de las principales, también La Rioja, Salta y San Juan. Pero digo, es un varietal que tiene muchas posibilidades para entrar en el mundo. Tenemos que hacer mucho trabajo de promoción para que lo conozcan. Estamos desarrollando algunas estrategias. De hecho, ya está un trabajo puesto en marcha de posicionamiento de vinos argentinos, de vinos blancos argentinos, en el mundo.
Pero insisto, no es una alternativa al otro. Hay que seguir detrás de ese caballito de batalla que fue abriendo puertas, e ir sumando nuevas variedades, nuevas posibilidades.
- Bueno, más allá de la clásica botella de vino, me imagino que debe haber otros productos secundarios que surgen también de la misma industria.
- Sí, por supuesto. Nosotros cuando hablamos de viticultura normalmente lo vinculamos al vino, pero en nuestro plan estratégico la uva es el motor de muchos finales que tiene que ver con el vino, el jugo de uva concentrado, el mosto digamos, la uva en fresco, la uva con destino pasa...y en esa matriz productiva hay mucho todavía por diversificar.
En San Juan, por ejemplo, tenemos una diversificación muy importante en pasa, en vino, en mosto, en fresco...el resto de las provincias tienen que trabajar para eso, también entendiendo, sobre todo, que la rentabilidad tiene que estar en todos los segmentos. Tiene que estar en el sector primario, en la parte productiva, en las bodegas, en la parte comercial y el consumidor tiene que estar contento y pagar por ese producto lo que corresponde. En ese trabajo, que es muy fácil comentarlo o decirlo, hay que desarrollar estrategias para poder llegar a esa sostenibilidad tan anhelada.
- Y ahora se viene la vendimia. ¿Cómo se llega a la vendimia?
- Bueno, bien, con un año complejo. Hemos atravesado un 2025 complicado y arrancamos un 2026 con mucha expectativa. Somos productores y siempre somos optimistas. Pensamos que siempre lo mejor está por delante y esperemos que así sea. Insisto, estamos atravesando una coyuntura difícil, porque hay pérdida de poder adquisitivo y caída de consumo. Ahí hay varias cuestiones todavía a resolver. Pero bueno, con algunas variables que se empiecen a solucionar podamos tener una buena performance. Creo que la clave es que la reforma impositiva y la baja de los costos impositivos que tiene la industria, tiene que ser un camino algo clave; arrancar de una vez por todas con la disminución de los costos logísticos, que Argentina es tremendamente cara para mover nuestros productos.
El tema financiamiento creo que es clave para la vitivinicultura, para poder hacer los cambios que haya que hacer para incorporar tecnología en el sector primario, para ser más eficiente en los costos: tenemos que ser eficientes en energía y en en el uso del agua. Para eso hace falta financiamiento.
- Me quedé en el tema logístico. ¿Todavía la mayoría de su producción sale por puertos de la provincia Buenos Aires o de otros lugares del país, o hay posibilidades de abrir rutas por el Chile?
- Hay posibilidades. Pero igualmente hay falta de infraestructura y sabemos que competimos con países con superficies más chicas que nuestras provincias. Si seguimos pensando en que solamente exista un medio de transporte con costos altísimos perdemos competitividad cuando salimos a competir con otros países.
- Y ahora, en lo personal, estás dejando la presidencia de Coviar. ¿Qué se viene? ¿Cómo va a seguir tu vinculación con la política en la vitivinicultura?
- Está asumiendo Fabián Ruggeri. Fabián tiene mucha experiencia en el sector vitivinícola y, fuera de ser una excelente persona, un excelente profesional y con muchas capacidades, no tengo duda que va a hacer un un buen rol y un buen papel y continuar con lo que hacemos. Igualmente, el Directorio está muy consolidado. Voy a seguir en la vicepresidencia de la institución acompañando a Fabián, así que creo que todavía tenemos mucho trabajo por hacer.
- Última pregunta: sos presidente de Coviar, sos productor...recomendame una cepa. ¿Cuál es tu favorita?
- Torrontés riojano.


