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Los productores de yerba mate de Misiones hablan de esclavitud económica

El presidente del Instituto de Macroeconomía Circular (IMAC) de Misiones, Roque Gervasoni, analizó la crítica situación del sector productor de yerba mate.

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El presidente del Instituto de Macroeconomía Circular (IMAC) de Misiones, Roque Gervasoni, habló con MDZ sobre la crítica situación que está atravesando el sector yerbatero con valores que no superan los 90 pesos el kilo de hoja verde de yerba mate. También se refirió a la función social y económica como referentes de precios cumplen los mercados concentradores en Misiones.

-¿Cómo analizás la situación del sector yerbatero? ¿Creés que esta crisis es similar o peor a la de la década del 90 y a la de 2001-2002?
-Es mucho peor porque realmente el contexto también es otro. Estamos hablando de un proceso de devaluación de la moneda, una inflación mentirosa, porque los que vamos al mercado todos los días o los que pagamos un servicio sabemos que la inflación está corriendo por el ascensor, mientras que los ingresos de la gente van por la escalera. Esta crisis es peor. Yo creo que esta crisis es terminal porque está destruyendo cooperativas, pequeños secaderos, pequeños molinos.

Yo recuerdo que allá por los ‘90 se puso muy de moda vender las chacras. Sí. Y los que andamos por los caminos vecinales estamos volviendo a ver esos carteles. Hoy la yerba no vale nada. Se cosecha simplemente porque se necesita cosechar cada año y medio o cada año, como para sostener la producción y que la planta venga cada vez mejor, pero ganancias para el productor, cero.

El tarefero también se perjudica. La cadena yerbatera está destruida. Para nosotros, la yerba mate es identidad, es historia, es Misiones. La política económica de Milei golpea muy duramente al corazón de los misioneros.

-Días pasados hablé con el productor y empresario yerbatero paraguayo, e intendente de la ciudad de Mayor Otaño, Leonardo Morínigo. Fue contundente: “A nosotros nos benefició el tema de la desregulación yerbatera en la Argentina porque entramos con yerba y rompemos el esquema yerbatero”, por lo que dijo que el programa de Milei no favoreció al productor local, pero favoreció al extranjero.
-Claro, lo que pasa es que ellos entran con un precio mucho más bajo, inclusive, pero en la relación de precio con Argentina nos tira por el suelo. En Misiones se paga un kilo de hoja verde a $90 en planta; prácticamente te conviene arrancar la planta. Milei nos está llevando al genocidio económico. El genocidio económico afecta a la gente. Hay mucha gente que se deprime, que inclusive se suicida cuando los problemas económicos son tan agudos. La familia yerbatera la está pasando muy mal.

Hoy la yerba que viene de Paraguay y Brasil viene muy barata. Durante todo este tiempo, el presidente del INYM, Rodrigo Correa, ha digitado las políticas que está aplicando Milei. Hay que cerrar de nuevo la frontera, el paso de la yerba que viene de afuera, priorizar la producción misionera y hacer lo posible para que los envasados sean en Misiones, no en Corrientes.

-El presidente Milei no tiene en su mente dar marcha atrás; al contrario, habla de profundizar el modelo económico.
-Milei le prometió a la gente esto, dijo: “Yo voy a desregular”. Y lo hizo. O sea, nadie le puede criticar por algo que él prometió que iba a hacer. Lo que pasa es que la gente también tiene que reconocer que está harta de 200 años de fracaso. Y ya hablo de la República Argentina: el gobierno de Alberto Fernández dejó un caldo de cultivo para que aparecieran personajes como Milei.

Aquí hay algo que se llama esclavitud económica y es lo que se está generando. La gente está esclavizada por deudas. El pequeño yerbatero seguirá entregando su “yerbita” porque necesita pagar la luz, impuestos. No va a ganar un peso, pero por lo menos paga las deudas. Insisto: con este modelo vamos camino a la esclavitud económica.

El rol social y económico de los mercados concentradores

-Milei desreguló toda la actividad económica. ¿En Misiones funcionan los mercados concentradores que, si bien no son regulatorios de precios, son testigos? ¿Cómo funcionan para hacer un contraste?
-En principio, se trata de una construcción de un Estado presente. Las personas que están con sus puestos accedieron a un box totalmente gratuito. Nosotros les damos servicio de cámara fría para la frutihorticultura y para cárnicos. Les damos, además, servicio de limpieza, agua, energía eléctrica, etcétera. Lo que pedimos, en devolución, es que ofrezcan sus productos a precios justos.

Se prioriza la producción misionera, pero el precio dentro del mercado tiene que ser diferente al precio que se vive en la calle, porque, teniendo un Estado que aporta, que acompaña, que incentiva, el beneficio que busca el Estado a través de los productores para con los consumidores es eso. Que, si afuera un kilo de papas está a $2.000, bueno, en el mercado tiene que estar por lo menos un 20% más barato.

No sé si yo llamaría una manera de regular a que los precios dentro del mercado sean diferentes a los que están en la calle. Es la única manera, la única garantía que tenemos nosotros de beneficiar a la gente consumidora. No es regular, es marcar tendencias.

-En los mercados concentradores hay varios puestos del mismo rubro. ¿Es una especie de competencia interna?
-Entre ellos, el precio tiene que ser equitativo. No obstante, cada uno tiene la posibilidad de presentar ofertas.

-Según el relevamiento que hacen, ¿qué cantidad de personas ingresan a los mercados concentradores de la provincia de Misiones mensualmente?
-En Posadas, unas 54.000 personas; en Eldorado, ciudad ubicada al norte de Posadas, unas 5.000; y en Oberá, ciudad ubicada en el centro de la provincia, unas 15.000. Con estos números podemos decir que antes los mercados concentradores eran los mercados del pueblo; hoy son del pueblo y de la clase media, principalmente.

-El productor que ofrece su producto, ¿cómo se lo elige? ¿Está por un tiempo determinado?
-No, ellos están por el tiempo que puedan seguir produciendo y manteniendo su producción para abastecer al mercado, porque la mercadería tiene que ser constante. Lo único que le exigimos es la continuidad y la calidad.

-¿Qué diferencias y similitudes, si las hay, hay con las ferias francas?
-Las ferias francas no tienen la ventaja que tienen los mercados. Las ferias francas no tienen la posibilidad de tener cámaras donde refrigerar ni tienen la posibilidad de contar con una cantidad de público permanente. Lo que pasa mucho en la feria franca es que se mezclan los revendedores con los productores. En los mercados tratamos de que sean productores los que están ahí o, al menos, gente que venda producción misionera.

-Hoy hay tres mercados concentradores en la provincia de Misiones. ¿Se piensa en instalar nuevos?
-Estamos atravesando una crisis dura que hace que debamos postergar la instalación de nuevos mercados concentradores.

-Como vos decías, antes el mercado concentrador era un mercado del pueblo. Debido a la crisis, se agregaron otras clases sociales.
-Sí. Hoy todos buscamos precios. La gente hoy no está llegando a fin de mes y no es solamente el trabajador, sino también la clase media, que ya es obrera, no es clase media; la clase media alta pasó a ser una clase media desgastada.

En este momento, la demanda de alimentos es muy alta y una de las cosas que nos pidió el gobernador Passalacqua fue: “Por favor, concéntrense en la producción de alimentos, porque si hay algo que va a faltar, va a ser comida a buen precio para la gente”.

Los mercados concentradores se ampliaron. No solo ofrecen alimentos, sino también productos de limpieza; inclusive, hay puestos de artesanos.