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Licitación: cuatro test en quince días, con la mira puesta en las tasas de interés

Las políticas monetaria, cambiaria y financiera enfrentan cuatro desafíos en las próximas dos semanas. ¿De qué se tratan?


Con el fin de asegurarse un nivel de “roll over” razonable en la próxima licitación de deuda del Tesoro de esta semana, pero simultáneamente flexibilizar las condiciones de liquidez del sistema financiero, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) tomó una serie de medidas sobre el cierre de la semana pasada.

Por un lado, mantiene el stock de títulos que tienen los bancos para encajes, por otro reduce la exigencia de encajes en efectivo en aproximadamente cerca de $1,9 billones, y bajó la integración mínima diaria de encajes del 95% al 75% de la exigencia mensual (algo que debería brindar mayor estabilidad de tasas ante escenarios de falta de liquidez transitoria).

Todo esto, muy técnico, hay que mirarlo con los ojos del mercado, que evalúa que en las próximas dos semanas el Gobierno deberá sortear cuatro test que brindarán información respecto de la demanda de pesos y el apetito dolarizador del mercado. ¿Cuáles son?

En primer lugar, hay que ver cómo cierra el atesoramiento de la gente y empresas este mes, tras el resultado electoral, ya que el último dato oficial, de setiembre, dio que las compras netas de billetes y divisas del sector privado superaron los US$6.500 millones, en plena tensión preelectoral.

Bonos en dólares

Pero también hay otros dos test cambiarios: en la próxima licitación vence un título dólar linked por US$2.700 millones, a la vez que operan vencimientos de futuros a fin de noviembre por aproximadamente US$2.000 millones.

“Es importante observar cuánto se renueva en ambos casos, en un marco de tipo de cambio mayorista que subió en las últimas tres ruedas, pero se sostiene debajo del techo (en torno al 6%)”, advierten desde la Fundación Capital. Claro que también hay un test financiero con la licitación de esta semana.

Con relación a esto, el Tesoro salió a ofrecer cuatro bonos a tasa fija, una letra a tasa Tamar, un bono cupón cero y dos bonos dólar linked. Vencen en total más $14,5 billones, que están todos en manos privadas y que incluyen $4,35 billones de Letras Tamar encajables y $3,73 billones de Lelink.

Vale señalar que antes de publicar el llamado a licitación, el BCRA bajó la tasa de simultáneas 200 puntos básicos a 20% nominal anual, sin embargo, las curvas en pesos no reaccionaron, a diferencia del dólar que subió más de 1%. “Incluso con cambios en los encajes que van a asegurar el “rolleo” del título “M28N5” y pueden compensar una eventual falta de interés en los títulos vinculados al dólar, el Tesoro volvió a ofrecer un título con plazo remanente menor a 3 meses”, destaca la entidad que considera que cuánto renuevan los bancos y los "no bancos" será la variable a monitorear.

Giro político

Según los analistas, todo indicaría que se va por un proceso gradual, aumentando la capacidad prestable, aunque con los bancos aún siendo relevantes en el financiamiento del sector público. Por ende, habida cuenta de la fortaleza política derivada de las elecciones y la fortaleza externa explicada por el apoyo de EE.UU., estos tests deberían ser aprobados sin mayores inconvenientes, consolidando así la buena coyuntura financiera.

“No obstante, como la suba de la demanda de pesos es transitoria, dada la estacionalidad de la demanda de dinero transaccional en el mes de diciembre, producto del inicio del período de receso estival y pago de aguinaldos, será importante seguir monitoreando cómo evoluciona esta variable desde la segunda quincena de enero y en febrero, cuando se reduce la demanda estacional”, aconsejan.

No hay duda que el nivel de monetización de la economía argentina es bajo en términos históricos ya que la Base Monetaria al cabo del tercer trimestre se ubica en torno al 5% del PIB, subiendo respecto al 3,5% de igual período del año pasado, pero muy por debajo de los años previos a la pandemia cuando el indicador promediaba el 8,5% del PIB.

Mientras que en el caso del M2 privado (billetes y monedas en poder del público y depósitos en caja de ahorro y cuenta corriente), también se advierte una dinámica similar, rondando actualmente el 7,9% del PIB, mientras en las décadas pasadas equivalió al 11,4%.

Palabra de Fondo

Ahora bien, dado que es preciso fortalecer la estabilidad macro a través de la convergencia de la política fiscal, con la monetaria, cambiaria y financiera, es importante analizar cómo puede ser ese proceso hacia delante. Al respecto, la fundación recuerda que el staff report correspondiente a la primera revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) señala que “una mayor claridad respecto del régimen monetario de mediano plazo sigue siendo esencial para afianzar aún más la desinflación”.

En efecto, el organismo puso énfasis en la necesidad de mayores definiciones en materia monetaria: “El perfeccionamiento continuo del marco actual de metas monetarias, aprovechando la experiencia internacional, será esencial para anclar las expectativas de inflación, aunque sigue siendo necesaria una mayor claridad sobre el régimen monetario y cambiario en el mediano plazo.”

En esta transición, el FMI plantea lo siguiente: “De cara al futuro, la trayectoria supuesta de la base monetaria (y del M2 transaccional privado) sería coherente con los objetivos de acumulación de reservas internacionales netas. En este contexto, los shocks negativos de liquidez deberán esterilizarse mediante operaciones de mercado abierto, con aumentos de la tasa de interés cuando sea necesario para asegurar la desinflación”.

Es decir, el organismo contempla a futuro una especie de esquema de agregados monetarios, con acumulación de reservas y uso de operaciones de mercado con manejo de tasa en casos particulares, dice la fundación. Incluso, se menciona tener en consideración los casos de Perú y Uruguay, ambos países con amplio uso del dólar.

Dolarización

En este sentido, el reporte menciona que “la elevada dolarización financiera plantea desafíos particulares, pero la transición desde un esquema de metas estrictas sobre los agregados monetarios puede implementarse con éxito (como en Perú y Uruguay)”.

Estas experiencias proveen algunas lecciones de interés. Por ejemplo, en el caso de Perú, había metas de crecimiento de la Base Monetaria consistentes con los objetivos de inflación, aunque no explicitados. Este esquema contemplaba compras de dólares que eran prácticamente la única fuente de expansión de la Base Monetaria.

“Así, dados los bajos niveles de liquidez en la economía, hacia delante será clave avanzar en una re-monetización en la medida que la demanda de dinero lo amerite. En este contexto, es evidente la necesidad de brindar claridad respecto del esquema monetario. Este año se pasó de un “crowding in” a un “crowding out”, es decir, producto de los vaivenes de la política monetaria oficial, el sistema financiero pasó de financiar al sector privado a financiar al sector público.

Así, será clave continuar dando las señales para que los bancos puedan volver a dar crédito al sector privado y monetizar la economía. En línea con lo señalado por el FMI, el sistema más acorde para esta transición es el de agregados con operaciones de mercado abierto para controlar shocks de liquidez”, sentencian desde la entidad.