Las familias argentinas destinan cada vez más plata a pagar impuestos y servicios
Un informe revela que el endeudamiento de las familias argentinas se cuadruplicó en dos años para cubrir gastos esenciales, marcando la peor crisis desde 2009.
El programa económico de Javier Milei empieza a mostrar limitaciones. El ordenamiento macroeconómico revela tensiones menos visibles, como el traslado del ajuste hacia los hogares, que recurren cada vez más al crédito para sostener el consumo básico.
El programa económico de Javier Milei empieza a mostrar limitaciones. El ordenamiento macroeconómico revela tensiones menos visibles, como el traslado del ajuste hacia los hogares, que recurren cada vez más al crédito para sostener el consumo básico.
Dos fenómenos se hacen notar con mayor profundidad. Por un lado, el uso extendido del crédito para pagar servicios básicos, y la morosidad que afecta cada vez más a las familias, por otro.
El aumento de la morosidad se vincula directamente con el uso extendido del crédito. Sin embargo, el mismo se desplazó desde la financiación de bienes al sostenimiento del consumo básico.
Así lo expresó el informe del Centro de Estudios para la Recuperación de la Argentina (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
El drama de las familias argentinas
De acuerdo al informe, antes de la llegada de Milei al poder, los asalariados registrados destinaron el 38% de sus ingresos a pagar servicios.
Al actualizar estas participaciones se observa que este porcentaje se extendió al 42%, un salto significativo en un contexto de ingresos comprimidos a dos años de gestión libertaria.
Según el Centro RA, el uso del crédito para sostener el consumo básico aumentó en un 57% desde el inicio de la gestión libertaria.
Como explica el documento, este incremento no está guiado por alguna especie de educación financiera o estrategia económica, sino que está motorizado por la urgencia y la necesidad.
Por ejemplo, el pago con tarjetas de créditos para financiar las compras de supermercado pasó del 39% al 43%. En paralelo, se observó un retroceso en el uso del débito, del 34% al 25%.
Al leer el documento puede apreciarse una reconfiguración de los gastos familiares, en donde los servicios absorben la mayor parte de los ingresos. A este hecho se le agrega una tensión creciente en los balances familiares ya que el peso de los servicios “terminó forzando a las familias a buscar crédito en canales no tradicionales para sostener el consumo básico”.
El problema del endeudamiento
Este aumento en el uso del crédito oculta otro problema subterráneo: el incremento de la morosidad.
Dos datos deberían encender las alarmas de Javier Milei. Según el informe, “la morosidad en los créditos a familias aumentó 7,8 puntos porcentuales, pasando de 2,8% a 10,6% del total, es decir, casi se cuadruplicó en dos años.
Por su parte, la morosidad en el crédito al consumo se incrementó 9,6 puntos porcentuales, al pasar de 2,5% a 12,1%”.
Lo alarmante de la situación, de acuerdo al informe, es que los datos registran la peor marca desde 2009, incluso por encima del periodo de pandemia.
“La fuerte divergencia entre la inflación de bienes y servicios reconfiguró la estructura del gasto, aumentando el peso de estos últimos y reduciendo el ingreso disponible para consumo”, concluyó el informe, e interpela al Gobierno a poner la lupa en aspectos macroeconómicos que, hasta el momento, se encuentran ausentes en el discurso de Javier Milei.