La motosierra fiscal y un objetivo central: los salarios públicos
Un informe del Iaraf indica que el gasto salarial del sector público nacional cayó US$10.700 millones desde diciembre de 2023, con fuerte impacto de la pérdida del salario real.
Javier Milei y la motosierra.
ArchivoEl Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobará en días el ejercicio 2025 dentro del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en abril del año pasado y que, entre otras variables y objetivos, le exige al país sostener un nivel de déficit fiscal de 1,3% para este año. El Gobierno pudo mostrar ante el organismo un robusto 1,4% del PBI durante el 2025, mientras que en el 2024 el porcentaje llegó al 1,8%.
La meta debería ser más fácil de conseguir este año; sin embargo, los primeros datos de recaudación impositiva no dan lugar para el optimismo y seguramente obligarán al Ministerio de Economía a sostener un ajuste público durante el resto del ejercicio. Nada que políticamente no esté en los planes del presidente Javier Milei; el titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo; y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
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Si algo demostró el trío responsable de lograr metas fiscales es voluntad de ejecución. Sin embargo, en el caso de que no se recupere la relación ingresos tributarios vs. inflación, los márgenes de acción para operar sobre el gasto público comienzan a agotarse, especialmente en relación con los salarios del sector público local, que ya están mostrando síntomas de fatiga en cuanto a las posibilidades de contracción.
El último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) muestra que durante el mandato de Javier Milei (diciembre 2023-enero 2026) la reducción acumulada del gasto salarial del sector público nacional no financiero fue equivalente a US$10.700 millones, explicado en un 37,5% por la reducción de planta y el 62,5% por la reducción del salario real. Impacta este último porcentaje en relación con la pérdida de poder de compra de los empleados y empleadas del sector público.
Para el IARAF, la reducción real ocurre tanto por la reducción de la planta de personal como por la del salario real del empleado público nacional. En este informe se presentan los principales resultados de un análisis de la masa salarial del sector público nacional no financiero, discriminando por efecto reducción de planta como por efecto baja de salario real.
En pesos constantes, la reducción acumulada fue de $11,6 billones y en dólares corrientes de US$10.700 millones. ¿Cuánto de la reducción del gasto salarial fue explicado por la caída de la planta de personal y cuánto por la reducción del salario real unitario? Según el informe preparado por el economista Nadín Argañaraz, del 100% de la reducción acumulada, la reducción de la planta de personal participó con el 37,5% y la reducción del salario real con el 62,5%. En los gráficos 3 y 4 puede observarse que, de la caída acumulada de $11,7 billones, la reducción de planta representó $7,3 billones y la del salario real $4,4 billones. En dólares, de la caída acumulada de US$10.700 millones, la reducción de planta significó US$4.000 millones y la del salario real US$6.700 millones.
Los empleados públicos nacionales tuvieron una pérdida real de su salario del 9,7% entre los años 2024 y 2025. Si la comparación se hace con el mes de noviembre de 2023, mes previo a la asunción del actual Gobierno nacional, los salarios reales están un 35% abajo. Si es contra diciembre de 2023, la caída real se reduce al 27%.
Luego de una caída real similar en los primeros meses de 2024, los salarios públicos nacionales siguieron cayendo en términos reales, mientras que los provinciales iniciaron una tendencia alcista hasta agosto de 2025.
Resulta importante acumular la pérdida de poder adquisitivo a lo largo del período noviembre 2023-diciembre de 2024. Se obtiene que un empleado público nacional perdió el equivalente a siete salarios mensuales de noviembre de 2023.
Las pérdidas del poder adquisitivo de los empleados públicos, sumadas a la potente contracción en cuanto a la planta de la administración pública nacional, indican que queda poco espacio de ajuste en el rubro gasto en salarios del sector público y que será un problema profundizar por esta vía la política de búsqueda del superávit fiscal.
Se verá en el transcurso del primer semestre del 2026 si la recaudación comienza a reaccionar vía consumo o retenciones a las exportaciones como mecanismo de recuperación del superávit fiscal primario vía ingresos fiscales, ante las dificultades de avanzar ya en la contracción del gasto público.




