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La forestadora Tapebicuá entró en concurso de acreedores, suma deudas por $11.500 millones

La forestadora Tapebicuá, parte del grupo Celulosa Argentina, presentó concurso de acreedores. Lleva cuatro meses parada y peligran 400 puestos de trabajo en Corrientes.

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La delicada situación de Forestadora Tapebicuá, una de las compañías más importantes del complejo industrial forestal argentino, terminó de formalizarse con su ingreso en concurso de acreedores, arrastrada por una deuda que ronda los $11.500 millones y más de cuatro meses de paralización total de actividades. La empresa, con base operativa en la provincia de Corrientes, busca ahora un inversor estratégico que permita reactivar la producción y preservar casi 400 puestos de trabajo.

La presentación judicial fue informada por su controlante, Celulosa Argentina, ante la Comisión Nacional de Valores ( CNV) y quedó radicada en el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 14, en el marco de la Ley de Concursos y Quiebras. Desde la firma señalaron que la herramienta legal apunta a ordenar los pasivos, ganar previsibilidad financiera y evitar un desenlace más crítico.

Tapebicuá no opera desde el 10 de agosto y sostiene apenas su estructura mínima mientras avanza el proceso judicial. Antes del freno total, la compañía ya atravesaba severas dificultades: con una capacidad instalada de entre 4.300 y 4.500 metros cúbicos mensuales, el aserradero funcionaba apenas al 60 o 70%, golpeado por la caída de las ventas y la falta de capital de trabajo.

Tapebicua Productos Tablas

En ese contexto, la empresa avanzó en los últimos años en un proceso de achique, que incluyó la venta de activos, como el aserradero San Charbel, y la búsqueda de socios que aportaran financiamiento. Si bien existieron interesados, las negociaciones no llegaron a concretarse, profundizando el deterioro operativo y financiero.

La firma emplea actualmente a casi 400 trabajadores, quienes en los últimos meses venían percibiendo alrededor del 60% de sus salarios, en un esquema de actividad reducida. La paralización total de las operaciones agravó la incertidumbre laboral en una región donde la forestoindustria es clave para el entramado económico local.

Desde la compañía atribuyen la crisis a un escenario sectorial adverso, marcado por la fuerte retracción del sector de la construcción, principal demandante de productos madereros, y por los altos costos en dólares, que erosionan la competitividad frente a productos importados. “Esta combinación derivó en una grave crisis de capital de trabajo que llevó a la detención completa de la actividad”, explicaron.

Crisis de Celulosa Argentina

La situación de Tapebicuá se inscribe, además, en una crisis más amplia que atraviesa su controlante, Celulosa Argentina, una firma con más de 100 años de trayectoria en el país. La papelera también se encuentra en concurso preventivo y, según su último balance semestral, registró pérdidas superiores a los $172.000 millones y una caída del 44% en sus ingresos, con menores volúmenes de venta, márgenes negativos y plantas industriales paralizadas.

Ese deterioro general del grupo impactó de lleno en sus subsidiarias, incluida Forestadora Tapebicuá, cuyos ingresos cayeron cerca de un 48%, en línea con la desaceleración económica y las dificultades financieras del holding. En septiembre pasado, Celulosa Argentina informó el ingreso del empresario Esteban Antonio Nofal como nuevo accionista controlador, en un intento por reordenar la estructura y avanzar en la reestructuración del grupo.

Pese al complejo panorama, desde la empresa mantienen una expectativa moderada. El objetivo es que el concurso permita ordenar los pasivos y generar condiciones para la llegada de un socio estratégico, con la mira puesta en retomar la producción en un plazo estimado de 90 días. La viabilidad de ese escenario dependerá, advierten en el sector, de la capacidad de recomponer el capital de trabajo y de una mejora en el contexto económico que hoy sigue condicionando a toda la cadena forestoindustrial.