La fiebre se termina: ¿Por qué se derrite el oro?
La fiebre del oro parece haberse apaciguado. En medio de la guerra en Medio Oriente el precio del metal amarillo perdió más de 15%. ¿Qué está pasando?
Alemania es el país europeo con más reservas de oro y se ha abierto allí el debate de repatriar el que guarda la Reserva Federal.
Getty ImagesPareciera que los metales preciosos ingresaron en una etapa desconocida. El oro y la plata tuvieron las mayores caídas en décadas. En particular, el metal amarillo, en medio de una debacle geopolítica global, no se está comportando tan bien como activo refugio. El oro que tocó máximos de más de 5.400 dólares la onza al inicio del año pasó recientemente, en pocas jornadas, a 4.300 dólares.
Todo ello cuando en el mundo existe un alto riesgo geopolítico, hay una creciente inflación global sumado a los mayores déficits presupuestarios federales de EE.UU. Encima, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, confirmó que el Pentágono busca 200.000 millones de dólares adicionales para financiar el conflicto con Irán, señalando que “se necesita dinero para acabar con los malos” y que esos fondos son necesarios para reabastecer las reservas de municiones y apoyar la "Operación Furia Épica".

Te puede interesar
Tokenización: el debate en el Foro de Davos definió la agenda 2026
Lo que más llamó la atención de los operadores fue que dos días después de la guerra en Medio Oriente pasó de 5.300 dólares a 4.500 dólares en paralelo con la escalada del conflicto y la creciente preocupación de que pueda prolongarse.
¿Qué está pasando? La respuesta rápida y siempre confiable es: toma de ganancias tras un ascenso meteórico. Algunos analistas arriesgan que, quizás, los inversores en Medio Oriente estén vendiendo oro para comprar dólares, que se han fortalecido durante la guerra, a pesar de que ambos se consideran activos refugio.
También el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. podría explicar el reciente desplome del oro, dado que la probabilidad de nuevos recortes de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed) está disminuyendo a medida que la inflación se dispara. Para los analistas técnicos, el precio del oro cayó por debajo de una línea de tendencia alcista a corto plazo y la próxima línea de soporte de la tendencia alcista podría ponerse a prueba cerca de los 4.000 dólares.
Sin embargo, para el reconocido economista estadounidense Edward Yardeni hay otra explicación técnica: el precio del oro subió demasiado y demasiado rápido desde principios del año pasado, superando su canal ascendente este año. De ahí que sigue apuntando a que el oro alcance los 6.000 dólares a finales de este año y los 10.000 dólares a finales de 2029.
De todos modos, Yardeni reconoce que está considerando reducir el objetivo de fin de año a 5.000 dólares si el oro continúa desafiando las expectativas de alza debido a la inestabilidad geopolítica, el aumento de la inflación y la creciente deuda pública estadounidense.
Yardeni también destaca que, desde la perspectiva del sentimiento del mercado, la reciente caída del precio de las acciones vinculadas al oro con un alto volumen de negociación sugiere ventas por pánico, sin embargo, desde una perspectiva contraria, esto podría marcar pronto un mínimo en la reciente caída.
Si bien la reciente fortaleza del dólar podría explicar parte de la debilidad del precio del oro, sin embargo, el índice del dólar estadounidense (DXY) se ha mantenido prácticamente estable durante el último año.
“Nuestra visión optimista sobre el oro se basa en nuestro escenario de una década de 2020 exitosa, que impulsaría al S&P 500 hasta los 10.000 puntos a finales de la década. En este contexto, los inversores bursátiles deberían reequilibrar sus carteras hacia otros activos, incluido el oro.
Además, prevemos que los bancos centrales y los inversores chinos continuarán comprando oro, tras el duro golpe del estallido de la burbuja inmobiliaria en China y la fuerte volatilidad del mercado bursátil chino”, sentencia “Ed” Yardeni.
Con relación a las explicaciones para la reciente debilidad del oro es que los inversores están recogiendo beneficios para compensar las recientes pérdidas en los mercados bursátiles de Corea del Sur y Japón. También se han registrado pérdidas en algunos sectores del mercado bursátil estadounidense.
“La buena noticia, desde una perspectiva contraria, es que el pesimismo en el mercado bursátil está aumentando, como lo demuestran en EE.UU. los dos ratios alcistas/bajistas que monitorizamos”, señala Yardeni.
Cabe recordar que el reciente repunte del oro es similar al que se produjo durante la presidencia de Jimmy Carter mientras que el precio alcanzó su máximo cuando Ronald Reagan fue elegido presidente. Por su parte, el presidente Donald Trump se ha mostrado optimista con respecto al oro y le queda aún un tiempo en la Casa Blanca.
