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Industria textil en crisis: las importaciones ya representan el 70% del mercado

Las importaciones textiles ya representan el 70% del mercado, lo que provocó una caída del 24,4% en la producción local y la pérdida de miles de empleos.

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Las importaciones ya abastecen cerca del 70% del mercado textil, según la Fundación Pro Tejer, mientras la producción de la industria textil local acumula una caída de 24,4% en el primer semestre y las fábricas operan con menos de la mitad de su capacidad instalada. En ese contexto, la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) denunció una situación de “competencia fraudulenta” y reclamó el cumplimiento de las normas de comercio exterior.

Históricamente, el mercado interno se abastecía en partes similares entre producción nacional e importaciones. Esa relación cambió con la mayor entrada de productos del exterior, en un escenario que Pro Tejer atribuyó a la apertura comercial, la desregulación de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real, junto con la demora en medidas destinadas a reducir la carga tributaria y mejorar la competitividad de la industria.

Durante el primer semestre, las importaciones de productos textiles e indumentaria totalizaron 177.356 toneladas por US$ 911 millones. En la comparación interanual, representaron una baja de 20% en cantidades y de 5% en valores, aunque la evolución fue diferente según el tipo de producto.

Los mayores descensos se concentraron en los primeros eslabones de la cadena productiva. Las compras externas de materias primas disminuyeron 33%, las de hilados 43%, las de tejidos planos 52% y las de tejidos de punto 34%. Para Pro Tejer, estos datos reflejan la menor actividad industrial y el exceso de oferta existente en el mercado interno.

En cambio, las importaciones de productos terminados alcanzaron niveles récord. Las compras externas de indumentaria aumentaron 62% en toneladas y 36% en dólares, mientras que las de confecciones para el hogar, entre ellas sábanas y toallas, crecieron 26% en toneladas y 7% en valores.

Críticas de la industria textil

FITA cuestionó que las medidas de reducción de impuestos y desburocratización aplicadas en los últimos años hayan tenido un impacto mayor sobre las importaciones que sobre la producción nacional. La entidad señaló que las empresas locales continúan afrontando una elevada carga tributaria, costos logísticos, dificultades de financiamiento y condiciones que, según sostiene, afectan la inversión y el empleo.

A esto se suma, de acuerdo con la federación, la competencia de plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu, a las que atribuyó el ingreso de productos sin el pago de aranceles correspondientes. FITA sostuvo que el problema no es la apertura comercial en sí misma, dado que el sector participa de acuerdos y negociaciones comerciales internacionales, sino las condiciones bajo las cuales ingresan determinados productos.

La entidad puso el foco en la subfacturación de importaciones y afirmó que más del 70% de los productos ingresa a valores significativamente inferiores a los antecedentes registrados para el sector. En algunos casos, señaló, esos valores no alcanzarían siquiera para cubrir el costo de la principal materia prima utilizada en su fabricación.

Crisis terminal

La caída de la producción textil en junio llegó al 15,9% interanual, según los datos de FITA. En el acumulado del primer semestre, el retroceso alcanzó 24,4% respecto de igual período de 2025 y 34% frente a 2023. En tanto, la utilización de la capacidad instalada llegó a 46,6% en junio, 12,5 puntos porcentuales por debajo del promedio de la industria.

Respecto del empleo, en mayo, la cadena textil, confección, cuero y calzado registró 93.952 puestos de trabajo formales, 1.229 menos que en abril y 16.244 menos que un año antes. Desde diciembre de 2023, la cadena perdió 26.851 empleos y 750 establecimientos, según el informe mensual de FITA.

Los precios del sector aumentaron 11,5% interanual, frente al 33,8% del índice general, con una diferencia de 22 puntos porcentuales. FITA vinculó esta evolución con las dificultades que atraviesan las empresas para trasladar sus costos a los precios en un mercado con mayor presencia de productos importados.

“El sector lleva más de dos años resistiendo: perdimos producción, empleo, empresas e inversión”, afirmó Luis Tendlarz, presidente de FITA. El dirigente reclamó condiciones que permitan mejorar la competitividad de la industria “sin comprometer el orden macroeconómico” y sostuvo que cada establecimiento que cierra representa una capacidad productiva que requiere años para ser reconstruida.

FITA reclamó, en ese marco, el cumplimiento de la normativa vigente de comercio exterior y el control de las operaciones de importación para evitar distorsiones de precios. El objetivo planteado por la entidad es restablecer condiciones de competencia que permitan a la producción nacional participar del mercado interno en un escenario de mayor apertura comercial.