Industria en crisis: despidos y sustitución de producción por importaciones en Topper, Lumilagro y Moura
La crisis de la industria manufacturera se profundiza. Las empresas Topper, Lumilagro y Moura enfrentan despidos y cierres de líneas de producción.
Lumilagro, tradicional empresa argentina de termos, apostó por un cambio en su modelo de producción para competir en el mercado local.
Gentileza LumilagroLa industria manufacturera argentina atraviesa un período de fuerte crisis por caída del consumo y apertura de importaciones. En los últimos días, tres casos emblemáticos de marcas icónicas locales como son Lumilagro, Moura y Topper marcan el rumbo que lleva la actividad con una fuerte tendencia a la sustitución de producción local por importaciones.
Uno de los ejemplos más significativos es el de Lumilagro, por tratarte de una marca de fuerte arraigo local. La histórica fabricante de termos fundada en 1941 decidió apagar los hornos de su planta hace unos meses atrás y abandonar la fabricación local de ampollas de vidrio, en medio de una fuerte caída del mercado interno y el avance de los productos importados.
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La firma reorientó su estrategia hacia el diseño de termos de acero en Argentina pero fabricados en China, manteniendo en el país tareas como los controles de calidad y la personalización de productos, con estampados de clubes de fútbol y distintas marcas.
La reconversión implicó una reducción drástica de su estructura laboral: en los últimos años la compañía pasó de tener alrededor de 220 empleados a apenas unos 50 trabajadores directos, luego de concretar unos 170 despidos o retiros voluntarios. Además, comenzó a importar componentes desde Asia y a fabricar parte de sus productos en China.
La empresa fue fundada por Eugenio Suranyi y hoy es conducida por la cuarta generación de las familias Nadler y Suranyi. Su director ejecutivo, Martín Nadler, explicó que la decisión estuvo influida por la competencia de productos importados y el aumento del contrabando. Según el empresario, en Argentina se consumen cerca de cuatro millones de termos por año, pero una cantidad similar ingresa desde Paraguay, además de los productos que entran por la frontera norte.
El caso de Lumilagro es visto por analistas del sector como un símbolo de la transformación que atraviesa la industria local: empresas con larga trayectoria productiva que abandonan la fabricación nacional y migran hacia modelos basados en importación o ensamblado.
Importación de baterías
Otro caso emblemáticos es el de la planta de baterías Moura en el Parque Industrial de Pilar. La empresa brasileña decidió cerrar dos líneas de producción dedicadas a baterías pesadas para camiones, que a partir de ahora serán importadas desde Brasil. La medida pone en riesgo al menos 25 puestos de trabajo dentro de una planta que emplea a cerca de 180 personas. Aunque la compañía evalúa reubicar parte del personal, algunos trabajadores ya aceptaron retiros voluntarios mientras el sindicato busca negociar alternativas para evitar más pérdidas de empleo.
La compañía fue fundada en 1957 en la ciudad de Belo Jardim, en el estado de Pernambuco, por Edson Mororó Moura. En 2012, instaló su planta en la Parque Industrial de Pilar, en una decisión considerada un hito para la empresa, ya que fue la primera vez que inició producción fuera de Brasil.
Crisis en la industria del calzado
La industria del calzado es una de las más golpeadas por la crisis. Un caso de relevancia para la historia de generaciones es la de la marca deportiva Topper que atraviesa una situación crítica en su única planta productiva en Argentina de Aguilares, Tucumán, donde en los últimos dos años se perdieron alrededor de 150 puestos de trabajo debido a la caída de ventas y la reducción de la actividad.
Ya el año pasado, trabajadores y empresa acordaron recortes en la jornada laboral para intentar preservar los empleos restantes. Sin embargo, representantes sindicales advierten que la continuidad de la planta sigue siendo incierta si la demanda no se recupera.
La planta de Aguilares es actualmente la única instalación de producción de Topper en el país, donde se fabrican tanto calzado como indumentaria. Esto aumenta el riesgo de que la marca desaparezca si la fábrica cierra.
En el último año, el sector textil y del calzado en Argentina registró una pérdida de más de 18.000 puestos de trabajo, reduciendo la cantidad total de empleados activos a alrededor de 103.000.


