El superávit de Javier Milei resiste: Caputo lo mantiene dominado
El Gobierno de Javier Milei acumuló un superávit primario del 0,4% del PBI en el primer bimestre de 2026.
Hay una variable, que se mantiene fiel al esquema económico de Javier Milei y su ministro Luis “Toto” Caputo. Aunque de una manera menos profunda que en enero (y todo el 2025), la evolución fiscal de la administración pública nacional continúa mostrando resultados positivos; y en sintonía con lo que se espera para todo el 2026. La evolución fiscal argentina volvió a mostrar números positivos en el comienzo de 2026, según los datos difundidos ayer por el Ministerio de Economía, que confirmaron que el Sector Público Nacional mantiene superávit tanto en el resultado primario como en el financiero, aunque con menor magnitud que en el primer mes del año. Los datos llegan en un momento clave: quedan sólo días para que el equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI) que tiene a su cargo el caso argentino comandado por el venezolano Luis Cubeddu, cierre el “paper” sobre el cumplimiento (parcial) del ejercicio 2025, y recomiende al Board del organismo liberar los U$S 1.003 millones correspondientes al primer desembolso del año comprometido en el acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en abril del año pasado.
En febrero de 2026, las cuentas públicas registraron un superávit primario de $1,4 billones, mientras que el resultado financiero —que incluye el pago de intereses de la deuda— fue positivo en $144.421 millones. Estos números reflejan que, pese a la caída de la recaudación tributaria y de los ingresos de la seguridad social, el gobierno logró mantener el equilibrio de las cuentas públicas a partir del control del gasto. Si se comparan estos datos en relación con el PBI, se muestra que en el primer bimestre el Sector Público Nacional acumuló un superávit primario de aproximadamente 0,4% del PIB y un superávit financiero de 0,1% del PIB. Hay que tener en cuenta que en enero había marcado un punto de partida más alto; cuando el superávit primario llegó a los $3,1 billones (0,3% del PBI), mientras que el financiero alcanzó los $1,1 billones (0,1% del PBI). Ambos datos estuvieron cruzados con el empeoramiento en la relación entre la recaudación y la inflación; pese a lo cual se acumuló en el primer bimestre del año un resultado positivo de 0,4%; en sintonía con la meta general de 1,4% que se espera para todo el 2026, según lo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y lo estipulado en el presupuesto aprobado por el Congreso para este año.
En el caso del resultado financiero, el quinto piso del ministerio de Economía muestra que aun después del pago de intereses de la deuda pública, el Estado mantuvo saldo positivo, algo que el gobierno presenta como el principal “ancla fiscal” de su programa económico. Puede mostrar también el Palacio de Hacienda, que los resultados del primer bimestre se inscriben en una estrategia fiscal que el Gobierno sostiene desde 2024 y que ya mostró efectos en las cuentas públicas. El 2025 había cerrado con un superávit primario de 1,4% del PBI y financiero del 0,2%. Fue el segundo año consecutivo con saldo positivo en las cuentas del Estado, algo que no ocurría desde 2008. Los números del primer bimestre muestran que el equilibrio fiscal continúa siendo el eje central de la política económica, aunque, otra vez, el comportamiento de la recaudación será clave para determinar si el Gobierno puede sostener esa trayectoria a lo largo del año.
Las posibilidades de cubrir esta variable, una de las tres metas firmadas con el FMI como innegociables (como la no emisión monetaria y un incremento en las reservas del Banco Central por unos U$S 10.000 millones), está relacionada con la evolución del gasto público, que mostró el mes pasado bajas porcentuales reales interanuales del 9% tanto de ingresos como del gasto primario, durante el mes de febrero de 2026, derivaron en una merma real del 10% del superávit primario
Del análisis de la ejecución presupuestaria base caja del Sector Público Nacional no Financiero (SPNNF) del mes de febrero, surge que los ingresos totales tuvieron una variación real interanual negativa de 9%. Esto obedece a que los ingresos tributarios tuvieron un descenso en términos reales del 10% y los no tributarios subieron un 8% real interanual. El gasto primario, por su parte, registró un descenso real interanual del 8,8%.
Como resultado, el superávit primario de febrero 2025 de $1.565.000 millones en $ constantes de febrero 2026, se transformó en un superávit primario de $1.410.000 millones (baja real del 10%).
El gasto en intereses (excluyendo el pago de intereses capitalizados registrados por debajo de la línea) subió 10% en términos reales interanuales. En efecto, el superávit fiscal de $413.000 millones de febrero de 2025 se transformó en un superávit de $144.000 millones en febrero de 2026, determinando una baja real interanual del 65%.