El lavado de dinero ya no se detecta siguiendo solamente la plata
La revolución tecnológica transformó los delitos financieros y obliga a evolucionar los sistemas de prevención: ya no alcanza con mirar las transacciones.
Durante años, la receta global para combatir el lavado de dinero fue casi un mantra, seguir la ruta del dinero, pero hoy se requiere una intervención más integral..
Archivo.Durante años, la receta global para combatir el lavado de dinero fue casi un mantra: "Follow the money". Seguir la plata. Ese modelo fue efectivo para un sistema financiero más estable y previsible. Pero la transformación digital cambió por completo la velocidad, los actores y las formas en que circula el dinero.
Mientras el sistema financiero incorporó billeteras virtuales, pagos instantáneos, fintechs, activos digitales y operaciones crossborder en tiempo real, también evolucionaron las tipologías delictivas. Los delitos financieros se volvieron más fragmentados, más tecnológicos y mucho más difíciles de detectar con herramientas tradicionales.
Muchas veces, las operaciones parecen normales cuando se las analiza de manera aislada. El desafío aparece cuando se observa el contexto completo: quién opera, cómo se comporta, qué relaciones existen entre los participantes y qué patrones se repiten detrás de transacciones aparentemente legítimas.
Por eso empieza a consolidarse un cambio profundo en materia de PLA/FT a nivel global: pasar de reglas rígidas basadas únicamente en transacciones hacia modelos más dinámicos apoyados en patrones, comportamientos y análisis contextual.
Tecnología y delito
Los delitos financieros se volvieron más tecnológicos. Un ejemplo concreto de esta tendencia aparece en un reciente documento de FinCEN —la agencia del Tesoro de Estados Unidos especializada en delitos financieros, vinculado al caso conocido como "Operation Gold Rush".
La investigación expone una organización criminal internacional que utilizó compañías médicas ficticias, identidades robadas y estructuras internacionales para defraudar al sistema de salud estadounidense por montos multimillonarios. Los fondos eran movidos luego mediante bancos, sociedades pantalla y activos digitales hacia distintas jurisdicciones.
Lo más relevante no fue solo el esquema delictivo: fue que la detección no dependió únicamente de monitorear movimientos de dinero, sino de conectar patrones, relaciones y comportamientos que individualmente podían parecer normales.
FinCEN incorporó en su análisis indicadores como conexiones entre cuentas desde la misma dirección IP, cambios abruptos en estructuras societarias y operaciones inconsistentes con el perfil económico del cliente.
Ahí empieza a tomar forma un concepto que probablemente gane cada vez más protagonismo: Framel. La idea detrás de este enfoque es integrar capacidades de prevención de fraude, lavado de activos, inteligencia financiera y análisis conductual dentro de una misma estrategia.
En la práctica, implica reconocer que muchos riesgos financieros modernos no pueden entenderse de manera separada. Las mismas herramientas que permiten detectar fraude digital, identidades sintéticas o comportamientos anómalos empiezan a ser fundamentales para identificar esquemas complejos de lavado de dinero.
En paralelo, la tecnología ofrece herramientas cada vez más sofisticadas: inteligencia artificial, analytics, machine learning y modelos de detección de anomalías permiten hoy identificar relaciones invisibles para los sistemas tradicionales. El propio gobierno estadounidense anunció la creación de un "Health Care Fraud Data Fusion Center", orientado a integrar datos, inteligencia y capacidades tecnológicas para detectar esquemas complejos.
El contexto
El monitoreo transaccional sigue siendo indispensable. El monitoreo ya no resulta suficiente por sí solo. El verdadero desafío ahora pasa por comprender el contexto completo detrás de cada operación: quién es el cliente, cómo se comporta, con quién se relaciona y qué lógica tiene lo que hace.
Las reglas basadas exclusivamente en umbrales empiezan a convivir con modelos mucho más inteligentes, flexibles y apoyados en comportamiento. Porque en el nuevo ecosistema financiero, entender cómo se comporta el riesgo puede ser tan importante como seguir el dinero.
* Agustín Pesce. Ex Director del BCRA – Director Ejecutivo de Guardline.