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El futuro del trabajo no es humano o IA, sino humano con IA

Para el CEO de Laburen.com, una empresa de servicios de automatización de procesos con IA, no están en riesgo la mayor parte de los puestos de trabajo y el principal problema es quedarse afuera de esta revolución tecnológica.

Implementar Inteligencia Artificial es una necesidad de las empresas

Implementar Inteligencia Artificial es una necesidad de las empresas

Archivo.

La adopción de inteligencia artificial es una necesidad de las empresas y en la Argentina avanza, pero todavía a un ritmo desigual. Así lo plantea Sebastián Rinaldi, CEO y fundador de Laburen.com, firma dedicada al desarrollo de “empleados digitales” basados en IA que se integran a la operatoria diaria de las compañías.

En diálogo con MDZ, el ejecutivo sostuvo que en el país la tecnología ya está ampliamente incorporada a nivel individual, pero aún resta dar el salto organizacional. “Muchísimas personas utilizan herramientas como OpenAI con ChatGPT o Google con Gemini para escribir, analizar información o automatizar tareas puntuales. El desafío aparece cuando ese uso personal tiene que escalar dentro de una empresa y convertirse en una decisión estratégica”, explicó.

"En nuestra experiencia, todavía vemos equipos completos dedicados a tareas como data entry, carga de pedidos, seguimiento manual por WhatsApp, conciliaciones básicas o reportes repetitivos, que podrían rediseñarse con agentes de IA", argumenta y señala que "en países más desarrollados, la diferencia no está en que la gente use más herramientas, sino en que las empresas ya están reorganizando procesos alrededor de la IA. No la implementan como experimento aislado, sino como parte estructural de la operación. La brecha con Argentina no es de talento ni de acceso a tecnología, es de velocidad en la decisión organizacional".

-¿En qué segmentos de la economía y áreas en empresas es más útil la IA?

-En áreas donde el trabajo es intensivo en procesos y repetición, independientemente del sector. Atención al cliente, ventas, cobranzas, administración, operaciones y back office son los espacios donde el impacto es más inmediato. En Laburen.com trabajamos con clientes de retail, logística, agro, e-commerce, real estate, salud, educación, energía e industria, y en todos vemos lo mismo: alto volumen de consultas, pedidos, validaciones y seguimiento manual que puede ordenarse e integrarse con agentes de IA sin modificar la esencia del negocio.

Los beneficios principales son tres: velocidad, escalabilidad y trazabilidad. Velocidad porque se responde y ejecuta en tiempo real, evitando perder oportunidades. Escalabilidad porque permite absorber más volumen sin que la estructura crezca al mismo ritmo. Y trazabilidad porque cada interacción y cada paso del proceso queda registrado y medido. Eso no solo mejora la eficiencia operativa, sino que le da a la dirección información clara para tomar mejores decisiones.

Sebastián Rinaldi, CEO de Laburen

-¿Cuál es la inversión que hay que realizar?

-Depende. No es lo mismo automatizar una tarea puntual que rediseñar procesos completos dentro de la empresa. Si la IA se instala de forma aislada, como una herramienta más, la inversión es menor pero el impacto también es limitado. Cuando la decisión es integrar agentes de IA en la operación —ventas, atención, seguimiento, cobranzas, soporte— la inversión es mayor porque implica trabajar sobre procesos reales del negocio. La diferencia no está solo en la tecnología, sino en el alcance de la transformación.

En el caso de Laburen, los planes para empresas comienzan en 1000 USD mensuales, pero lo relevante es el retorno. Con uno de nuestros clientes, por cada dólar invertido se generaron aproximadamente 17,4 dólares de retorno neto. Trabajamos bajo un modelo enfocado en impacto concreto y medible: primero entendemos el flujo operativo, después diseñamos el agente sobre ese proceso y finalmente ejecutamos con métricas claras. Nuestro modelo de negocio entrega resultados.

-¿Es cierto que la IA reemplazará tarde o temprano al trabajo humano?

-Sí, ya está pasando. Pero en realidad IA y la automatización están reemplazando tareas, no trabajos completos. Lo que hoy se automatiza son partes repetitivas, basadas en reglas y sin necesidad de criterio complejo. Eso libera a las personas para enfocarse en decisión, creatividad, control y juicio, que es justamente lo que más valor agrega.

En Latinoamérica, aproximadamente entre un 26% y un 38% de los empleos ya están siendo impactados por la IA, es decir, hay tareas dentro de esos trabajos que hoy se ven transformadas por automatizaciones inteligentes. Pero solo alrededor de un 2% de los puestos están realmente en riesgo de automatización total. La IA no viene a borrar trabajos, viene a cambiar qué parte del trabajo hace cada uno y a liberar a los equipos de lo que no aporta diferenciación humana. El verdadero riesgo no es perder empleo, sino quedarse haciendo lo que ya se puede automatizar. El futuro del trabajo no es humano o IA: es humano con IA.

-¿Hay forma de evitar o postergar subirse a la ola del IA?

-Debería pensarse más como una herramienta fundacional que como una tecnología opcional. En unos años va a sonar parecido a preguntarse si una empresa puede decidir no adoptar internet. Técnicamente podría intentarlo, pero en la práctica sería casi imposible escalar, integrarse a ecosistemas digitales, competir en velocidad o sostener eficiencia operativa. La IA empieza a ocupar ese mismo lugar: no es una mejora aislada, es una infraestructura que redefine cómo circula la información, cómo se ejecutan procesos y cómo se toman decisiones.

Hoy sabemos que hasta un 30 % de las oportunidades comerciales se pierden simplemente por no responder o no hacer seguimiento a tiempo, y que más del 70 % de los clientes cambia de proveedor después de una mala experiencia de atención. Si además la IA puede mejorar la productividad entre un 8 % y un 14 % en muchos roles, el impacto es estructural. Postergarla no implica solo quedar un poco atrás, implica limitar la capacidad de crecer, escalar y sostener competitividad en un mercado que ya se está reorganizando alrededor de esta tecnología.

-¿Qué es Laburen?

-Laburen diseña, desarrolla e implementa empleados digitales basados en IA que se integran directamente a la operación diaria de las empresas. No creamos herramientas aisladas: trabajamos sobre procesos reales, entendemos cómo fluye hoy el trabajo y construimos agentes que ejecutan tareas concretas dentro de los mismos sistemas y canales que ya usa el equipo, como WhatsApp, mail, CRM o ERP.

Algunos ejemplos de lo que hacemos incluyen agentes de ventas, pre-ventas y calificación de leads, toma de pedidos, cotizadores integrados a Odoo, seguimiento comercial automático, data entry para logística, traqueo de pedidos, contratadores y routeadores de cargas, agentes de cobranzas, automatización y lectura de facturas vía OCR, generación de órdenes de compra, lectura de extractos bancarios, consultores internos de RRHH y agentes de soporte técnico.

Nuestro trabajo no termina en la implementación. Analizamos el impacto, medimos resultados y ajustamos el agente para que evolucione junto al negocio. El objetivo es claro: convertir tareas repetitivas en operación automatizada con impacto en velocidad, escalabilidad y trazabilidad, liberando al equipo humano para lo que realmente requiere criterio y decisión.

En un caso, trabajamos con una empresa que vende equipamiento técnico complejo, con un catálogo amplio y mucha información dispersa. Creamos un agente integrador técnico-comercial que consulta fuentes internas especializadas, ordena los datos validados y responde de forma clara y accionable. Esto permitió que el equipo comercial compare modelos, responda consultas técnicas en tiempo real y tenga una única fuente confiable de información sin depender de múltiples documentos o consultas manuales.

En otro caso, desarrollamos un Consultor de RRHH interno que funciona como primer punto de contacto para empleados. Valida identidad automáticamente, responde consultas sobre estructura organizacional, políticas internas, beneficios y código de ética, gestiona pedidos de vacaciones o licencias, registra llegadas tardías e inasistencias y deriva casos sensibles directamente al área correspondiente. No reemplaza a Recursos Humanos, pero absorbe la primera capa operativa, mejora la trazabilidad y ordena la comunicación interna con criterios consistentes y documentados.