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El Fondo Monetario Internacional, el dólar y los descontentos mutuos

Prat Gay reveló que el acuerdo con el FMI incluye una recomendación sobre el nuevo esquema de tipo de cambio. Según el exministro, el Fondo sugiere un valor específico del dólar y presiona por acelerar la acumulación de reservas.

Javier Milei y Kristalina Gerogieva

Javier Milei y Kristalina Gerogieva

Summit G7

El dato estaba escondido. Y lo descubrió e hizo público Alfonso Prat Gay la semana pasada. El exministro de Economía detectó que en la letra chica del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), existe una "sugerencia" sobre la marcha del modelo de tipo de cambio de bandas iniciado el lunes 14 de abril del 2025. Y, fundamentalmente, sobre el valor que debería tener el dólar durante el proceso.

Por un lado, en los anexos varios del acuerdo aprobado por el Board del organismo que maneja Kristalina Giorgieva, figura que parte del incremento en las reservas del Banco Central deberían acelerarse a partir de compras de la entidad en el período inaugurado el mes pasado a los liquidadores sojeros.

El Fondo Monetario Internacional indica que se debe aprovechar el incremento del valor de la divisa que sobrevendría al cambio de modelo cambiario, a la venta de dólares de los exportadores; y, con esto, llegar por esta vía a la meta de incremento en los niveles de reservas del BCRA de unos US$2.200 millones pactados en el acuerdo, reservando la posibilidad de sumar más dólares vía colocación de deuda voluntaria en el mercado financiero internacional para bien entrado el segundo semestre.

Esto es cuando la temporada de liquidación sojera haya terminado. En la realidad, no sólo no ocurrió lo primero, sino que el Gobierno piensa cumplir con la meta pactada con el FMI recurriendo a la colocación de la semana pasada del ya famoso Bonte 3030 por unos US$1.000 millones.

Pero aún más importante es no cumplir con la segunda recomendación, la de un tipo de cambio modelo para que, a los ojos del Fondo Monetario Internacional, el modelo de salida del crawling peg al 1% mensual y la llegada de las bandas cambiarias, sea exitoso.

Y aquí viene el descubrimiento de Prat Gay. Según la "recomendación" del Fondo Monetario Internacional, el tipo de cambio de equilibrio para la nueva etapa (la vigente en estos tiempos), debería ser de un 20% por encima de la cotización oficial del 11 de abril, ultimo día de vigencia del crawling peg. Si se tiene en cuenta que en esa jornada el dólar Banco Nación cerró en los 1.097 pesos, ese tipo de cambio debería navegar hoy cerca de los 1.300 pesos nivel que, en realidad, no alcanzó en ninguno de los días de vigencia de la experiencia de las bandas, ya que el valor máximo se registró el 14 de abril cuando la moneda comenzó su cotización a 1.245 pesos. Luego, comenzó a bajar hasta cerca de los 1.100 pesos para comenzar a recuperarse la semana pasada.

Entre el miércoles y el viernes de la última semana de mayo subió un 5%, lo que igualmente no alcanzó para recuperar lo que veía cayendo durante los primeros 20 días de mayo. En total, entre el dos de ese mes y el lunes, la divisa sólo subió un 0,8%. Si se tiene en cuenta que la inflación esperada para el mes pasado es hoy de entre 1,8 y 2%, el poder de fuego del dólar cayó al menos un punto porcentual en el último mes; y unos 12 puntos por debajo de lo que recomienda el Fondo Monetario Internacional en el acuerdo de Facilidades Extendidas.

En lo que va de la experiencia de las bandas cambiarias, el dólar se recuperó un 9,4%, con lo que ese es el nivel de devaluación acumulada desde el 14 de abril hasta el lunes. Si se tiene en cuenta el crecimiento del período anterior, la suba de la divisas llega al 12%, mientras que la inflación acumulada se ubica en un nivel similar. En definitiva, el dólar no mejoró en su relación con el peso, más allá de la modificación del régimen cambiario, con lo que la distorsión contra lo que esperaba y recomendaba el Fondo Monetario Internacional es de 20 puntos porcentuales. Para el FMI, en definitiva, la divisa debería estar cotizando por arriba de los 1.300 pesos y con el Banco Central sosteniéndolo de manera directa a fuerza de compras de divisas que le aporten los sojeros.

Como se ve, ni cerca de la política que está ejecutando el ministerio de Economía de Luis "Toto" Caputo junto con la estrategia del Banco Central.

Evidentemente, y salvo un cambio radicalizado en el segundo semestre del año, le será difícil al Gobierno cumplir con las metas del FMI. En realidad en lo que el Poder Ejecutivo confía es en que las otras dos metas sean lo suficientemente efectivas como para recibir los aplausos del organismo. En este sentido, el superávit fiscal será aún mejor que lo pactado (1,8% del PBI para todo el 2025) y no habrá emisión.

Para el período 10 de julio-22 de diciembre 2025 quedará la duda sobre como se consiguen los casi 8.000 millones de dólares para cumplir con la meta final de unos US$2.000 millones en positivo. Dificil. Más bien imposible, salvo que el Gobierno de Javier Milei cambie una de sus posturas ideológico-técnico a las que más férreamente abrazó desde el 14 de abril pasado, cuando comenzó a regir formalmente el acuerdo, la apertura del cepo para los particulares y el sistema cambiario de bandas de 1.000 pesos de mínima y 1.400 pesos de máxima.

Y ahí aparece el cuestionamiento secreto del Fondo Monetario Internacional, mencionado en una especie de adenda tipo letra chica, pero recordado esta semana por el exministro de Economía Alfonso Prat Gay en una exposición en el IAE de la Universidad Austral. Según este recordatorio, el tipo de cambio debería estar navegando entre los 1.310 y os 1.315 pesos.

La Casa Rosada y el Palacio de Hacienda aplicaron durante mayo otra estrategia, más ideológica que técnica: esperar a que el dólar llegue a los 1.000 pesos para ahí comenzar a comprar. Y demostrarle a todo el que quiera analizar el sistema cambiario argentino, que el tenia razón al asegurar que la divisa al primer trimestre del 2025 no necesitaba de una devaluación.

Recuerda el presidente que la batalla por la devaluación fue lo que hizo que se eyectara de las responsabilidades con la Argentina, del aún director gerente para el Hemisferio Occidental, el chileno Rodrigo Valdes, que en las negociaciones de mediados del 2024 discutía con el ministro de Economía Luis "Toto" Caputo sobre la necesidad de corregir el tipo de cambio de entonces en un 20%. Mínimo. Valdes fue echado de las negociaciones, pero hacia abril del 2025, el FMI le dio, bastante, la razón.

Javier Milei se negó todo lo que pudo al esquema de bandas, defendiendo su teoría de los 900 pesos. Pero, ya acosado por el mercado a fines del primer trimestre del año, tuvo que ceder. Y negociar las bandas cambiarias de la tercera etapa de su plan de estabilización. El techo de 1.400 pesos, fue exigencia del FMI que no quería ni quiere una banda de máximos bajos que obligue rápido al Banco Central a vender dólares y perder reservas. La de 1.000 fue exigencia de Javier Milei, que quería una piso por debajo de los 1.096 pesos de cierre del régimen anterior. Para demostrar que tenía razón. Que el valor de su diseño anterior, 100% propio, era el correcto. Y que la economía argentina de hoy se mueve más cerca de la base que del techo del sistema de bandas cambiarias que regirá los destinos de la relación del dólar y el peso al menos hasta las elecciones legislativas de octubre.

No pudo ser. Esa apuesta de compra a los mil pesos nunca llegó. No se sumaron dólares al BCRA, más bien se perdieron. Y ahora llega el momento de ir a negociar un waiver al Fondo Monetario Internacional, a tres meses de firmado el Facilidades Extendidas.