El costo del dinero: ¿hacia a dónde va la tasa de interés?
Los analistas empiezan a mirar la tasa de interés y el equilibrio del mercado de dinero en los próximos meses. ¿Qué factores pueden marcar diferencias?
Tras un fin de año en el que predominó la fuerte volatilidad, la clave del mercado pasa ahora por el nivel de la tasa de interés.
Walter Moreno / MDZEl arranque del 2026 se caracterizó por los altos niveles de volatilidad en la tasa de interés en pesos, en particular en el segmento más corto de la curva. No hay duda que esto estuvo vinculado con la estacionalidad monetaria de diciembre, la necesidad de pesos del Tesoro y el impacto del devengamiento del CER por encima de las tasas de interés.
Mientras el Banco Central (BCRA) sigue comprando reservas e inyectando liquidez al mercado de dinero, no todas las tasas han reaccionado igual. Por ende, cabe plantear cómo se pueden reordenar estos equilibrios, cuáles son las expectativas de mercado y cuáles los “drivers” a tener en cuenta.
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Para ello, antes vale un poco de historia reciente. En la previa de las elecciones de medio término, la tasa de interés de una Lecap corta/media, como era la T13F6 (Bono del Tesoro capitalizable en pesos a tasa fija 2026), estaba en 61,1% efectivo anual (TEA), pero si el horizonte era más largo, el TO26 (Bono del Tesoro en pesos a tasa fija con vencimiento en octubre 2026), cotizaba a 53,4% de TEA, es decir casi 8 puntos menos de tasa que la letra de febrero.
O sea, a mediados de octubre pasado, las tasas cortas estaban altas por la incertidumbre electoral y las tasas más largas a la espera de un descenso en el ritmo inflacionario, explican los analistas que destacaban la pendiente negativa de la curva de pesos.
Falta de liquidez
Sin embargo, esto empezó a atenuarse luego de las elecciones, para llegar a diciembre con una curva pesos aplanada, es decir que la letra de febrero pagaba prácticamente la misma tasa que la de octubre. Pero la falta de liquidez que se dio, sobre todo, en la segunda semana de enero llevó a la curva en pesos a operar otra vez con pendiente muy negativa.
Subieron mucho las tasas cortas por la falta transitoria de pesos, pero las tasas largas se movieron en una magnitud mucho más acotada, de modo que, claramente, el mercado entendió este proceso como una falta de liquidez momentánea.
Para los analistas de MegaQM, el efecto sobre las tasas largas estuvo más asociado al dato de inflación y a una corrección de las expectativas de inflación. Es más, agregan, el último dato muestra una gradual compresión del tramo corto, aunque el tramo más largo (en este caso el TO26 como referencia), sigue sin comprimir.
De ahí que es clave entender cuáles son los valores de indiferencia o arbitraje en las diferentes curvas para detectar las oportunidades de inversión. ¿Por qué? Porque los arbitrajes entre las distintas curvas permiten entender cuáles son los puntos de indiferencia para los inversores, es decir cuáles son los niveles para las variables de ajuste (inflación, tipo de cambio y tasa de interés) que igualan rendimientos entre los diferentes instrumentos.
¿Tasas a la baja?
Ahora bien, ¿cuál es la mirada del mercado? En la actualidad hay una curva de instrumentos a tasa fija con pendiente negativa, mientras que la curva CER tiene pendiente levemente positiva hasta fines de 2027. “Esto implica que la caída en las tasas nominales que esperan los inversores hacia adelante están vinculados al descenso de las expectativas de inflación y no a un retroceso de las tasas reales de interés”, advierten desde la gestora.
Y esto se confirma al ver los “spreads” de los títulos que ajustan por tasa TAMAR, que son diferenciales al igual que los de la curva CER que aumentan en el tiempo. “Es decir que los inversores esperan caída en la nominalidad, pero todavía ven un mercado de pesos que luce con posibles presiones sobre las tasas de interés”.
Para estos analistas, este comportamiento posiblemente esté vinculado a la posibilidad de que se repitan eventos como los de enero, en los que, si el Tesoro no logra refinanciar (“roll-over”) sus vencimientos de deuda en moneda extranjera, necesitará hacerse de los pesos necesarios para comprarle los dólares el BCRA. Por lo que todos esos esfuerzos por cerrar el programa financiero terminan derivando en un mercado local menos líquido y tasas reales de interés más altas.
Hacia la remonetización
Entonces, por dónde pasa la clave de esta situación: por destrabar el mercado cambiario, para darle lugar a la tan ansiada remonetización y desde allí a la baja de las tasas de interés. Pero para que eso sea posible, la primera señal que se necesita ver es la vuelta del Tesoro al finamiento externo, para evitar que tenga que presionar sobre la liquidez local para cerrar su financiamiento.
“Por ahora los inversores siguen expectantes y con la mirada puesta en cómo se resuelve ese programa financiero y en entender si aparecen o no fuentes adicionales de creación de pesos que ayuden al “roll-over” de deuda del Tesoro y a la inyección de liquidez en el mercado local”, señalan desde la gestora.
El rol del BCRA
No hay que soslayar que el BCRA tiene un rol clave en este proceso, que pasa por la inyección de pesos vía compra de divisas y por las eventuales operaciones que pueda hacer de mercado abierto para inyectar liquidez. En 2025, por ejemplo, los pesos al Tesoro le llegaron del BCRA vía transferencia de utilidades contables, pero en 2026 parece existir margen en la política de encajes para flexibilizar las condiciones de liquidez en ciertas operaciones de mercado abierto para recomprar posiciones de deuda del Tesoro y refinanciarlas.
“En las próximas semanas nos imaginamos al BCRA activo en la compra de divisas, inyectando pesos y al Tesoro atento a cómo puede ir estirando el perfil de vencimientos de su deuda y haciéndose de pesos especialmente vía superávit financiero para reducir sus necesidades de captarlos vía mercado”, anticipa MegaQM. Lo cierto es que la tasa de interés, en especial la real, sea un buen termómetro para monitorear durante este proceso.

