El consumo de vino sigue en picada y las bodegas consolidan otras unidades de negocio
Ante la adversidad en los despachos, el negocio vitivinícola se transforma y ganan peso otras alternativas de generar ingresos dentro de las empresas.
Las bodegas buscan reforzar su conexión con los consumidores con propuestas de valor.
Gentileza TriventoAunque el vino sigue y seguirá siendo la razón de ser y el negocio principal de las bodegas, el complejo panorama en el consumo y la caída que no se detiene en los despachos ha llevado a las empresas a buscar nuevas alternativas para diversificar sus ingresos y escapar de la crisis. En medio de este panorama, más de una ha decidido invertir en un segmento que desde hace tiempo, más allá de sus propias dificultades, se viene consolidando con opciones para todos los gustos: el enoturismo.
Mientras, que el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) dio a conocer en sus últimas estadísticas para el mercado interno que en febrero de 2026 los despachos cayeron 5,5% interanual y que en los dos primeros meses del año la baja ya acumula una merma de 9,6% -contra un 2025 que marcó el piso del consumo per cápita en Argentina-, las bodegas siguen apostando por el negocio, pero en diferentes modalidades.
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En este tiempo, varias empresas han inaugurado espacios o renovado sus propuestas con el fin de cautivar a los clientes en su punto de venta más directo y donde nace todo el negocio del vino, directamente en las bodegas. Todo acompañado por una propuesta de valor que suma a la gastronomía y servicios de tours y degustaciones para mostrar todo su potencial.
Sumar valor a la cadena del vino
Una de las bodegas que decidió apostar al enoturismo como una fuerte unidad de negocio ha sido Trivento. Desde hace tres años, con Fernanda Vila al frente del segmento, emprendieron una renovación de la propuesta en su establecimiento de Maipú y la creación de un nuevo espacio en Luján de Cuyo.
“Decidimos apostar al turismo como una unidad de negocio no sólo como complemento de la marca, sino desarrollando experiencias que realmente acerquen al consumidor, en el punto de contacto más directo que podés tener. Desde ahí construimos, elaboramos y diseñamos actividades que te vinculen con el vino desde otro lugar, disfrutándolo de una manera distinta. Por eso hicimos mucho más foco en la parte gastronómica. Hoy el perfil del turista cambió: ya no elige ir a una bodega porque sí, sino que busca una propuesta más integral”, sostuvo Vila.
La especialista en enoturismo y hospitalidad señaló que el poder adquisitivo de los visitantes y el público local también es un factor que juega: “Muchos prefieren gastar un poco más en un almuerzo, donde pasan más tiempo y conviven más con el vino, en lugar de recorrer varias bodegas en un día. Se valora mucho la relación precio-calidad y la posibilidad de acceder, incluso a propuestas más simples”, destacó.
Con propuestas que van desde picnics hasta menús de pasos que se renuevan a partir de productos de estación en su restaurante Los Vientos, la más reciente inversión de la bodega ha sido Casa Drummond, un proyecto que se pensó desde que Trivento adquirió una histórica propiedad en ese distrito de Luján de Cuyo con un marcado enfoque en la hospitalidad.
“Desde 2021 venimos invirtiendo en la recuperación de la casa y pudimos sostenerlo en el tiempo, pese a la caída del turismo por nuestra planificación. Hoy ya abrimos al público para visitas, degustaciones y wine shop; en breve se viene la apertura del restaurante y, más adelante, la habilitación de habitaciones, primero para clientes y luego evaluaremos si se extiende al público general”, enumeró Fernanda Vila.
Además, resaltó: “Para nosotros es muy importante porque ahora trabajamos con dos bodegas, dos locaciones y dos zonas geográficas distintas. El público es diferente y los conceptos también. Son propuestas complementarias. En el contexto actual, poder hablar de dos bodegas en desarrollo es un privilegio. Nos llena de orgullo seguir creciendo y contar con la confianza para hacerlo”.
Una caída que se sintió
Otra de las bodegas que pese al contexto desfavorable decidió apostar por el enoturismo como unidad de negocio y ampliar su propuesta fue Santa Julia. La firma perteneciente a Familia Zuccardi inauguró un nuevo establecimiento en el departamento de Maipú, el cual fue íntegramente pensado para atender este segmento.
“Es un proyecto que venimos pensando hace muchos años. Mi papá (José Zuccardi) siempre dice que en los momentos de crisis es cuando más hemos crecido como familia. Ajustamos lo que haya que ajustar, pero nunca paramos”, aseguró Julia Zuccardi.
En este sentido, abrieron al público el espacio que cuenta con recorridos por el establecimiento para conocer de primera mano el proceso productivo de las líneas naturales de Santa Julia y salas de degustación. En una segunda etapa, abrirán un área de hospitalidad, más salas, un sector de arte, un wine bar y un nuevo proyecto gastronómico, que se sumará a Casa del Visitante y Pan y Oliva, todos ubicados en el mismo predio.
Más allá de eso, Zuccardi reconoció que el 2025 fue un año difícil para el sector. “La caída del turismo fue real, entre un 20% y un 30%, y se sintió mucho la baja del público brasileño masivo. Quizás quedó el brasileño más especializado, el que valora la experiencia, pero el volumen bajó. Nosotros tenemos la suerte de contar con trayectoria y un nombre, entonces el público que quedó nos sigue eligiendo. Pero la caída se sintió”, afirmó.
“No hacemos turismo ni gastronomía para hacernos ricos, sino para mostrar nuestro producto en el mejor lugar posible. Priorizamos la calidad y la experiencia. Hemos sido muy cuidadosos y tenemos una estructura que nos permite sostenernos en momentos de baja”, completó Julia Zuccardi.