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El Círculo Rojo eligió la diplomacia y evitó confrontar con Milei en Llao Llao 2026

Pese a las tensiones con el Ejecutivo, el Círculo Rojo evitó confrontaciones y postergó el debate político para 2027.


Este año, se eligió la diplomacia. En el encuentro privado más importante del año del Círculo Rojo, se eligió no comprometer posiciones políticas, sabiendo que la relación con el poder real, el del Ejecutivo, está más complicada que nunca. En el encuentro anual del “Grupo Llao Llao” no hubo referencias a la mala hora en la relación entre Javier Milei y varios de los miembros del selecto sector, y entre el miércoles 29 de abril y el viernes 1 de mayo, que duró el encuentro anual en el tradicional hotel barilochense, los aproximadamente 150 debatientes invitados circularon por las fronteras exteriores del conflicto político, evitando definiciones concretas que generen controversias. Y, quizá, pérdida de algún que otro negocio de los muchos que parecen abrirse, ahora sí, en la Argentina mileísta.

Quedará para el año próximo, electoral y de definición presidencial, abrir la polémica y hacer un balance presente y futuro de las posibilidades libertarias de seguir gobernando. Y, lo más importante, con qué planes económicos. También, si hay alternativas serias y confiables para evaluar apoyos claves. De esos que solo los grandes y poderosos empresarios del país pueden brindar. Mientras tanto, el grupo más importante del país eligió debatir y discutir eventualidades futuras y negocios presentes. Nada de discutir y condenar las embestidas presidenciales, los complicados y molestos sobrenombres con que el presidente suele embestir y, mucho menos, dejar en claro que el rumbo de la economía real no es el esperado y que el programa económico necesita aggiornamentos.

El slogan elegido para la versión 2026 rezaba “Pensando el mañana, hoy”, una especie de lugar común que, en realidad, dice todo y nada en una frase. Y sirvió para que desde Buenos Aires, concretamente en los edificios circundantes a la Plaza de Mayo, no se generaran controversias. El guardián de la diplomacia fue el anfitrión Eduardo Elsztain, hombre de todos los mundos e interlocutor válido entre el Gobierno y varios de los empresarios agredidos, tanto verbalmente como por las políticas ejecutivas del programa económico.

Participó el hombre del momento: Marcos Bulgheroni. El titular de Pan American Energy vive con intensidad cómo se concreta su gran creación de estos tiempos. En Bariloche explicó y recibió la aprobación generalizada de la decisión de preferir el profesionalismo, la competitividad, la visión económica y el criterio empresario para elegir quién hará la obra. La construcción del gasoducto que debe unir Vaca Muerta con las costas de Río Negro será responsabilidad de la unión entre la italiana Sicim y la constructora argentina Víctor Contreras, quienes presentaron la oferta más baja para la obra. Los italianos mostraron muñeca para plantear el menor precio (unos US$500 millones), casi US$80 millones menos que el grupo Techint, que llegó en segundo lugar y quedó fuera del proyecto. Tercero apareció otro peso pesado: la norteamericana Pumpco, propiedad de MasTec, Inc., una constructora estadounidense fundada por Jorge Mas Canosa y liderada en la actualidad por su familia (los hermanos Jorge y José Mas), quienes también son dueños del club de fútbol Inter Miami, donde brilla Lionel Messi.

Comienza así, vía RIGI, el proyecto San Matías Pipeline, que deberá estar terminado para el segundo semestre de 2028, cuando debe comenzar a exportarse GNL a Europa. Bulgheroni es el referente de Southern Energy, una sociedad conformada entre PAE (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%), los proveedores de los buques, quienes serán responsables de exportar el gas licuado desde Vaca Muerta al mundo, en el proyecto que reemplaza en importancia (al menos por ahora) al fallido intento de radicación de una megaplanta en sociedad entre YPF y Petronas. Queda algo claro en la elección de los italianos de Sicim (más que calificados para el proyecto), antes de Techint o el grupo Mas: es una elección de privados, donde el Estado casi no interviene y donde lo principal es eficientizar recursos por sobre cualquier otra cuestión, incluyendo las políticas. En definitiva, una decisión que hubiera tomado cualquiera de los empresarios del Círculo Rojo presentes en Bariloche. Felicitaciones a Bulgheroni por la decisión y, fundamentalmente, cierre del debate.

En el Llao Llao se debatió sobre Peter Thiel y su desembarco en el país. Como se sabe, se trata de uno de los hombres más polémicos del mundo. Megamillonario y libertario, se lo conoce por una visión inquietante sobre el futuro de los círculos rojos de todo el mundo: cambiarán de nombres y sectores. Inversor estrella en varios éxitos de la nueva economía y creador de empresas vinculadas al manejo de datos, se sospecha que trasladará parte de sus estrategias globales a América Latina, con epicentro en el país. Concretamente, en Barrio Parque, donde tendría como vecinos a varios de los parroquianos del Llao Llao. Thiel, un hombre que se maneja más en las sombras que en las luces, se esconde de la prensa en todo el mundo. Y así se manejó en Buenos Aires durante esa tercera semana de abril. Pero, ¿qué vino a hacer al país? Parte de las incógnitas que dejó la reunión anual de Bariloche.

Alguien trajo a los debates patagónicos de la semana pasada el párrafo del último acuerdo entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre los sectores locomotora del crecimiento del PBI para este año. Sin sorpresas, se coincide en el aporte de Vaca Muerta, la minería y el campo en todas sus plataformas. Sin embargo, la sorpresa fue la inclusión de un cuarto rubro, fuera del radar del Círculo Rojo. El texto en cuestión es el siguiente: “Sobre la base de avances significativos en la desregulación y apertura de la economía, las reformas continuarán apuntando a impulsar el empleo formal, los mercados de capitales domésticos, la inversión privada y la productividad, incluyendo liberar el potencial de los sectores estratégicos de la Argentina en agricultura, energía, minería y la economía del conocimiento”.

Todos ponderaron en Llao Llao que se incluyan las reformas como necesidades básicas para que lleguen las inversiones. Y se reconoce que la energía, la minería y el agro sean los propulsores del crecimiento. La novedad es la inclusión de la “economía del conocimiento”, compartiendo cartel con los tres rubros principales. ¿Tiene algún dato clave el FMI? ¿Sabía algo Caputo y convenció a los técnicos del Fondo para que se incluyera el dato en el acuerdo? Hay que tomarse en serio el proyecto “Stargate Argentina”, un mega centro de datos para inteligencia artificial impulsado por OpenAI y la firma Sur Energy, con una inversión anunciada de hasta US$25.000 millones y fuertes chances de radicarse en Neuquén, una idea lanzada antes de las elecciones de octubre y que, después de la victoria, pasó a cuarto intermedio. ¿Otra vez Peter Thiel? Preguntas que circularon por el Llao Llao, sin respuestas por ahora.

Finalmente, muchas fotos cruzadas con los invitados especiales de este año. Los habituales conferencistas en empresas, los exdeportistas David Nalbandian y Juan Martín Hernández, y el músico Charly Alberti. También el entrenador de Los Pumas, Felipe Contepomi, y el joven ajedrecista Faustino Oro. Todos aplaudidos, como la invitada estrella del evento: la reina Máxima de Países Bajos, sonriente, agradecida y bastante técnica en sus datos sobre el país. La argentina que más lejos llegó en las cortes europeas visitó el evento en su rol de asesora especial para la Salud Financiera de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Pero se sabe: su primer expertise fue el manejo de bonos soberanos latinoamericanos en los años noventa en el Deutsche Bank de Nueva York. La misma arena donde brilló en su momento, desde el JP Morgan, Luis “Toto” Caputo. Ambos compartieron foto en el Llao Llao y, quizá, comentarios financieros de épocas pasadas. “Un placer charlar con la reina Máxima sobre economía e inclusión financiera. Nunca deja de sorprenderme su nivel de conocimiento y su pasión por mejorar el bienestar de las personas”, posteó en X el titular del Palacio de Hacienda, moviéndose como pez en el agua entre sus excolegas con presentes exitosos en otras áreas.

Entre los referentes empresarios estuvo Marcos Galperin, titular de Mercado Libre. También Martín Migoya y Guibert Englebienne, creadores y fundadores de Globant. Les vino bien a ambos liberarse de tensiones y debatir el futuro de los negocios en el paraíso del Llao Llao. Pudieron despejarse durante un tiempo de la demanda colectiva en Nueva York por presunta información engañosa, presentada por inversores en una class action ante una corte federal, acusando a Globant y a varios de sus ejecutivos —entre ellos Martín Migoya— de haber difundido declaraciones “falsas y/o engañosas” sobre el desempeño del negocio y la expansión regional. Gustavo Grobocopatel también estuvo presente, peleando por el futuro del agro y por sacar a flote a su empresa.

Cerró así la versión 2026 del Grupo Llao Llao, casi sin política en la agenda, al menos este año. Pero se sabe: es un lujo que no podrá trasladarse a 2027. Para el año que viene, en el hotel de Bariloche, se tendrá que hablar de las elecciones presidenciales y de la continuidad del plan Milei. Y, lo más inquietante, si será el próximo año la única opción de defensa del capitalismo o si habrá alguna oposición continuadora y viable.