El auge de los salarios en negro, una paradoja argentina
La heterogeneidad salarial en Argentina se acentúa: mientras los ingresos promedio se recuperan, los trabajadores no registrados experimentan el mayor crecimiento nominal.
El panorama laboral argentino presenta una paradoja: los ingresos de los trabajadores mejoran lentamente contra la inflación, pero los grandes ganadores son los independientes no registrados, popularmente llamados “en negro”. Este sector no solo crece en cantidad, sino que declara un incremento de ingresos de casi 55%, superando la inflación interanual en más de 15 puntos porcentuales. En contraste, empleados privados en relación de dependencia empatan y los públicos pierden. **entradera**.
La evolución de los salarios en Argentina muestra una transformación económica significativa desde el inicio del gobierno de Javier Milei. Tras un fuerte deterioro por la inflación de 2023 y principios de 2024, los ingresos comenzaron a recuperar terreno. Sin embargo, esta recuperación no fue pareja: a junio de 2026, los trabajadores privados no registrados lideraron el aumento de ingresos nominales, mientras que los privados registrados y algunos segmentos del sector público quedaron rezagados.
La paradoja de los salarios en negro
El último dato del INDEC permite una comparación precisa: en junio, el índice general de salarios aumentó 2,9% mensual y 35,7% interanual, acumulando una suba de 18,5% en el semestre. La inflación acumulada fue de 16,8%, lo que implica una ganancia promedio de 1,7 puntos porcentuales frente a los precios en el primer semestre.
La diferencia se acentúa si se considera el período completo desde la asunción de Milei. El punto de partida de una economía con inflación elevada en diciembre de 2024 provocó una caída real de los salarios. Desde entonces, la desaceleración inflacionaria permitió que las paritarias comenzaran a recomponer parte de esa pérdida.
Sin embargo, el proceso es muy diferente según el tipo de trabajador.
El trabajador privado registrado tuvo una mejora salarial del 1,9% mensual en junio. En el semestre, acumuló 14,5%, por debajo de la inflación (16,8%). Interanualmente, el aumento fue de 29,6%, inferior al 33,5% de inflación. Este grupo aún no recuperó completamente su poder adquisitivo frente a los precios.
En el caso del empleado público, los salarios estatales aumentaron 3,4% en junio, acumulando 17,6% en el semestre, apenas por encima de la inflación. La situación es heterogénea: el salario del sector público nacional acumuló 13,7%, mientras que el provincial llegó a 16,4%, diferencias explicadas por las distintas negociaciones salariales jurisdiccionales.
¿Quiénes ganan más en la economía?
El dato más llamativo corresponde a los trabajadores privados no registrados, cuyos ingresos aumentaron 4,4% solo en junio. Acumularon 29,4% en los primeros seis meses, casi el doble que los trabajadores privados registrados. En términos interanuales, el incremento llegó al 59,5%.
Esto no implica necesariamente que el trabajador informal viva mejor. El índice de salarios del INDEC mide la evolución de ingresos, sin incorporar diferencias fundamentales como estabilidad, cobertura de salud, aportes jubilatorios, vacaciones, aguinaldo o indemnización. Además, el dato de los no registrados tiene un rezago metodológico de cinco meses.
La comparación explica la percepción social contradictoria sobre la recuperación económica. Si bien los salarios promedio crecen más rápido que la inflación en 2026, no todos los trabajadores han recuperado lo perdido. El promedio general puede mostrar una mejora real mientras millones sienten que su ingreso no alcanza.
La evolución de los ingresos de los hogares confirma esta heterogeneidad. En el primer trimestre de 2026, el ingreso total de la población aumentó 35,6% interanual, alcanzando un ingreso promedio per cápita de $728.008. Sin embargo, el coeficiente de Gini subió de 0,435 a 0,442, indicando una distribución del ingreso más desigual.
Existe una diferencia fundamental entre salario nominal y poder adquisitivo. Un aumento salarial del 30%, 40% o 60% no se traduce directamente en una mejora proporcional. Lo crucial es cuánto aumentaron los precios en el mismo período. Por ello, la desaceleración inflacionaria es tan importante como las paritarias: cuando los precios dejan de subir exponencialmente, los aumentos salariales pueden finalmente reflejarse en una recuperación real.
El balance de 2026 es de recuperación parcial y desigual. El privado registrado aún está por debajo de la inflación anual; el sector público apenas la empata; y el privado no registrado muestra el mayor aumento nominal. El promedio general, por primera vez en meses, se ubica por encima de los precios.
Desafíos para una recuperación económica inclusiva
La recuperación salarial coincide con una caída del consumo, pérdida de empleo industrial y cierre de empresas. El desafío para los próximos meses no es solo que los salarios superen la inflación en todos los rubros, sino que esta mejora se traduzca en más empleo formal, mayor consumo y una recuperación más equitativa para todos los trabajadores.

