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Economía a dos velocidades: el crecimiento desequilibrado afecta al empleo y a diversas regiones del país

La economía argentina experimenta un crecimiento sostenido, pero apoyada sólo en algunos sectores, como la minería.


La economía argentina crece, pero es claro que viaja a dos velocidades. La mejora de la actividad económica no es uniforme y presenta fuertes desequilibrios entre sectores productivos y regiones del país. Según el último Informe de Coyuntura Macroeconómica elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet, la expansión del Producto Bruto Interno (PBI) se apoyó en el primer trimestre del 2026 principalmente en en algunos sectores específicos de la economía, mientras la inversión, la industria, la construcción y el empleo en su conjunto están en crisis.

El estudio señala que el PBI aumentó 0,7% en términos desestacionalizados y completó siete trimestres consecutivos de crecimiento. Así desde el piso de la recesión, registrado en el segundo trimestre de 2024, la economía acumuló una recuperación de 8,9%, una avance que permitió alcanzar el mayor nivel de actividad de la serie histórica en valores absolutos, aunque si se mide el producto por habitante todavía se ubica 8,9% por debajo del máximo registrado en 2011.

El informe muestra que fue el consumo privado el que motorizó la mejora en el primer trimestre de 2026 con un avanzce de 0,8% respecto del trimestre anterior, pero el resto de los componentes del PBI no siguieron ese paso. La inversión cayó 1,7%, el consumo público retrocedió 2,4% y las exportaciones disminuyeron 3,1% en la comparación trimestral. Como resultado, la demanda agregada descendió 0,6%, pese al aumento de la producción.

El IIEP también observa un cambio en la composición de la economía. El consumo privado representa actualmente el 60% de la demanda agregada, frente a un promedio de 56% entre 2004 y 2024. La inversión, al contrario, redujo su participación desde el 15% hasta el 13%, fenómeno que se asocia, entre otros factores, a la menor obra pública.

El documento destaca que el PBI registró un crecimiento interanual de 2,3% en el primer trimestre. Sin embargo, el comportamiento mensual del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró una trayectoria irregular. La actividad cayó 2,7% en febrero, rebotó 3,1% en marzo y volvió a retroceder 1,5% en abril, con un nivel inferior al registrado al cierre de 2025.

El informe calcula que, si la economía mantuviera durante el resto del año el nivel observado en abril, el crecimiento promedio de 2026 sería de apenas 1,4%. Aun así, recuerda que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una expansión de 3%, mientras que el Fondo Monetario Internacional estima un crecimiento de 3,5%.

Economía dos velocidades

El trabajo identifica una marcada diferencia entre los distintos sectores de actividad. La minería constituye el sector con mejor desempeño. Su nivel de producción supera en 41% al promedio de 2022 y prácticamente no sufrió la recesión que afectó al resto de la economía entre 2022 y 2024. La intermediación financiera también exhibe una expansión significativa, con un nivel de actividad 19% superior al promedio de 2022. El sector agropecuario, por su parte, dejó atrás el impacto de la sequía de 2023 y produce 17% más que hace cuatro años.

El panorama resulta distinto para la industria manufacturera, la construcción y el comercio. Los tres sectores registraron nuevas caídas interanuales de entre 2% y 3% y todavía permanecen entre 4% y 13% por debajo de los niveles alcanzados en 2022. El informe subraya que estas actividades representan el 38% del valor agregado bruto de la economía y concentran el 44% del empleo privado registrado, por lo que su debilidad condiciona el impacto de la recuperación sobre el conjunto de la actividad económica.

El mercado laboral constituye uno de los principales focos de preocupación del informe. Los sectores con mayor crecimiento tienen escasa participación en el empleo total y tampoco muestran una expansión significativa de sus plantillas. El empleo en minería disminuyó 6% en la comparación interanual, mientras que la intermediación financiera redujo su dotación 4%. El agro mostró un incremento de apenas 1%. Como consecuencia, Argentina registra 328.000 asalariados menos que en agosto de 2023. El sector privado explica el 77% de esa pérdida, con una reducción de 4% en el empleo registrado.

Sólo 12 de las 24 jurisdicciones analizadas superan actualmente el nivel de actividad previo a la crisis. Las otras 12 todavía permanecen por debajo de los registros de junio de 2022. El conurbano bonaerense aparece como la región con mayor retraso.

El estudio señala que el 71% de la población vive en regiones que aún no recuperaron completamente los niveles de actividad anteriores a la recesión. La concentración geográfica de la minería y el agro explica buena parte de esa diferencia, ya que ambas actividades tienen un peso reducido en los principales centros urbanos del país.