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Dura advertencia de una multinacional autopartista por el impacto de las importaciones de China

El director de la multinacional ZF, Andrés Fava, no pide cerrar la economía, sino leyes parejas para poder competir, en especial, contra productos chinos.

La planta de la multinacional autopartista está radicada en San Francisco, Córdoba

La planta de la multinacional autopartista está radicada en San Francisco, Córdoba

ZF

Desde hace tiempo se viene hablando de la situación del sector automotor por el nuevo escenario que genera la apertura económica. Si bien las terminales mantienen su producción o están con inversiones para nuevos modelos, la integración de piezas de esos proyectos muestra una disminución de autopartes nacionales, varias de ellas empresas multinacionales, a costa de importadas.

En esta situación, los insumos provenientes de China juegan un papel fundamental. Siempre se habla de forma genérica y eso lo hace abstracto. Distinto es cuando se pone la mirada sobre un caso puntal. Ahí es donde se puede ver la magnitud del problema y la difícil solución.

Un ejemplo puede ser lo sucede con la empresa multinacional ZF Argentina, radicada en San Francisco, Córdoba, donde fabrica amortiguadores.

El péndulo argentino

Su director, Andrés Fava, escribió un artículo muy duro que habla de la "ciclotimia argentina". Se refiere a cómo el país pasa de un modelo a otro, totalmente opuesto, sin crear las condiciones para que las empresas puedan competir de igual a igual.

Cuestiona que hasta hace dos años se vivió en una economía cerrada que convirtió a la actividad en un "coto de caza" para empresarios "sin escrúpulos que se cansaron de cazar en el zoológico" para pasar a un esquema donde se "tumbaron las barreras arancelarias" para que los chinos "se hagann el festín" y donde no es posible defenderse ante "condiciones tan desparejas".

No pide volver al cierre de fronteras, sino generar las condiciones para poder competir. La multinacional abastece a terminales y, a través de una unidad independiente, al mercado de reposición. Posiblemente, sea el más afectado por las importaciones chinas.

El peso de las importaciones

Para tener una idea, las importaciones de amortiguadores pasaron de 524.000 unidades en 2024 a 2.100.000 en 2025. Esto hará que la producción de la planta tenga una reducción fuerte este año, debido a que el mercado no alcanza para todos. La compañía también exporta, pero no logra cubrir la baja del mercado interno.

En la estructura de costo industrial de un amortiguador, entre el 65% y el 75% se lo llevan los materiales. En los materiales del amortiguador, el acero en diferentes formas (tubos, caños, ojales, vástago, etc.) representa el 95% del producto.

El precio del acero en China es, aproximadamente, la mitad que en Europa y sólo el 30% de lo que cuesta en Sudamérica. Difícil competir.

Agenda compleja

Es por eso que el directivo decidió sacar a la luz este problema a través de una nota a la que accedió MDZ. El empresario titula su escrito como La Ciclotimia Argenta, que está detrás de varios de nuestros problemas recurrentes. Estos son los párrafos salientes:

- Hasta hace dos años, vivíamos con las fronteras comerciales prácticamente cerradas, lo que convirtió al país en un coto de caza para algunas empresas y empresarios sin escrúpulos, que se cansaron de cazar en el zoológico, mientras los consumidores veíamos con impotencia cómo por la misma plata, en otros países se podía acceder a bienes de igual o mejor calidad, mucho más baratos. Repudiable por donde se lo mire.

- Desde poco más de un año a esta parte, se tumbaron las barreras arancelarias, y ahora los chinos se hacen un festín, mientras queda el tendal de industrias que no tienen cómo defenderse antes condiciones tan desparejas. Es la “Ciclotimia Argenta”: pasamos de un escenario donde unos pocos “vivos” se hartaron de cazar en el zoo, a un nuevo escenario donde al cazador lo desnudan, le dan un tenedor como arma y lo encierran dentro de una jaula de leones hambrientos y le dicen: “vayan a cazar… reconviértanse aprendan a usar el tenedor".

- ¿Alguna vez será posible transitar por la ruta y no hacerlo por las banquinas derecha o izquierda?... ¿acaso no vemos que esa maldita obsesión de hacer las cosas mal o de manera mediocre ha hecho que nos caigamos del mundo en muchos aspectos?

La falacia de la reconversión

- Como responsable de una industria manufacturera en un segmento altamente competitivo (fabricación de autopartes), venimos trabajando desde hace años buscando e implementando medidas para ser más competitivos, brindar mejor calidad, brindar mejor servicio (de hecho, si no lo hubiéramos venido haciendo ya no existiríamos). No nos rendimos y vamos más allá. Cada día antes de comenzar nuestro trabajo, nos “auto- motivamos” con el mantra de “pensar creativamente… pensar fuera de la caja… salirnos de la zona de confort”, tratando de encontrar y sumar nuevas ideas que nos permitan recuperar mayor competitividad y así poder hacer frente al gigante asiático. Pero la verdad que hasta ahora todo lo que hacemos puertas adentro de la empresa junto a nuestros socios (los proveedores locales y externos), es insuficiente para, aunque sea, empatar la batalla.

- ¿Qué pretendemos en la industria?... ¿Qué otra vez se levanten las rejas y convirtamos esto de nuevo en un zoológico donde las empresas podamos cazar sin esfuerzo y sin dificultades?... ¡No!... nada más alejado que eso. Lo que la industria quiere, reclama y necesita es que la cancha no esté inclinada ni para un lado ni para el otro… que esté simplemente nivelada… solo así podrá jugarse un partido justo… y solo así que entonces gane el mejor. ¿Qué significa en términos prácticos nivelar la cancha?: que mientas el Gobierno y las fuerzas políticas debaten los nuevos proyectos de leyes laborales y tributarias para reducir a niveles razonables la presión sobre los generadores de trabajo (empresas), se modere la apertura indiscriminada de importaciones.

Reforma laboral y apertura

- Porque si bien es cierto que las vetustas, regresivas y desactualizadas leyes laborales y tributarias necesitan adecuarse a la realidad de un mundo diferente y dinámico, es probable que si en el entre tanto -es decir hasta que esas nuevas leyes estén vigentes y debidamente reglamentadas- no se hace algo para mínimamente cuidar la industria nacional, quedará el tendal de empresas y de laburantes devenidos en nuevos desempleados.

- Algunos, ante esta realidad, muy sueltos de cuerpo vociferan: “reconviértanse… reinvéntense”… Quienes piensan así: ¿realmente creen que es viable un país donde una minúscula parte de la gente trabaje en la industria del petróleo, la minería y el agro, y el resto de los mortales argentinos vendiendo servicios a esas empresas y a otras el exterior?... ¿y en donde toda o la gran mayoría de la manufactura venga de China o Asia? De nuevo… “la Ciclotimia Argenta al palo”… sufrimos a los oportunistas que levantaron muros para que unos pocos amigos cacen en el zoo, y ahora a los que derrumban por completo esos muros para que otros pocos saquen ventajas jugosas. ¿Alguna vez haremos honor a la sensatez?... ¿alguna vez intentaremos marchar por la ruta y dejar de ir por las banquinas rompiendo el país, su gente, sus instituciones, sus empresas?

- La verdad que no tengo esa respuesta, pero si escribo estas líneas es porque no pierdo la esperanza de que quienes hoy les toca tener la sartén por el mango, simplemente recapaciten…recalculen.