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Crisis en Tierra del Fuego: pidió la quiebra Aires del Sur, fabricante de Electra y Fedders

La empresa que fabrica aires acondicionados Electra y Fedders anunció que pidió la quiebra a la Justicia al declararse en cesación de pagos.

Fábrica de Electra en Tierra del Fuego

Fábrica de Electra en Tierra del Fuego

ADS

La empresa Aires del Sur (ADS), fabricante de equipos de aire acondicionado bajo las marcas Electra y Fedders, solicitó su quiebra directa ante la Justicia al declararse en “estado de cesación de pagos actual, generalizado e irreversible”. La presentación judicial marca el desenlace de una crisis que se aceleró en los últimos meses y genera despidos de 140 trabajadores de su planta en Río Grande, Tierra del Fuego.

El escrito fue firmado por el presidente de la compañía, Roberto Ángel Ceretti, quien asumió la conducción en noviembre de 2025. Allí, la firma sostiene que la situación es de carácter “estructural” y que el plan de continuidad productiva implementado por la actual gestión “fracasó de forma definitiva”.

En los días previos a la solicitud de quiebra, la planta fue escenario de protestas encabezadas por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que reclamaba precisiones sobre la continuidad de la actividad y el pago de salarios adeudados, correspondientes a febrero, además de vouchers previamente comprometidos. Finalmente, la totalidad del personal fue desvinculada.

Hasta noviembre del año pasado, la empresa habría estado bajo el control de los hermanos Juan Pablo y Juan Ignacio Guaita. Un proveedor que pidió reserva de identidad denunció presuntas irregularidades en la gestión anterior, incluyendo la utilización de supuestos testaferros y una eventual quiebra deliberada. La actual administración, en cambio, atribuye el colapso a un modelo financiero inviable que se profundizó con el deterioro del mercado desde fines de 2023.

Según detalló la compañía en su presentación, el negocio operaba mediante la preventa de equipos, la recepción de cheques diferidos, su descuento financiero y la posterior importación de materia prima. Ese mecanismo, sostuvo, implicaba costos financieros de entre 25% y 30% anual, mientras que el margen neto del negocio rondaba entre 10% y 15% después de impuestos.

“El costo financiero del sistema superaba el margen operativo”, señaló la empresa, que describió pérdidas acumuladas y un deterioro progresivo de su estructura económica.

Negociación fallida con China

Como parte del plan de salvataje, ADS inició en noviembre negociaciones con el grupo chino Chigo Group para incorporar un socio estratégico. Se evaluaron alternativas que iban desde la venta total hasta la cesión del 80% o 50% del capital accionario, con una inversión mínima estimada en USD 5 millones para capitalización y compra de acciones.

El proyecto contemplaba reemplazar el financiamiento local por crédito de proveedor a 150 días y el envío mensual de entre 7.000 y 14.000 kits desde China para reactivar plenamente la producción en 2026. Sin embargo, la contraparte extranjera supeditó cualquier definición a una visita futura a la planta y evaluaciones posteriores. La dilación resultó incompatible con la urgencia financiera de la firma, que terminó por descartar la alternativa.

En paralelo, la empresa presentó ante el juzgado un Plan de Continuidad Productiva Controlada para utilizar 4.000 kits ya importados, terminarlos en la planta y destinar lo recaudado al pago de un proveedor —por unos USD 500.000—, salarios pendientes y la constitución de un fondo indemnizatorio. El tribunal desestimó la propuesta el 19 de febrero.

Ante la falta de capital de trabajo y de financiamiento, la compañía puso a disposición sus principales activos: la planta industrial en Río Grande —tasada por el Banco Nación en más de USD 15 millones al tipo de cambio oficial al momento de la valuación— y los 4.000 kits arribados al Puerto de Buenos Aires, cuyo valor como equipos terminados rondaría los USD 2 millones. Según la empresa, esos bienes superarían ampliamente el pasivo actual, incluidos los créditos laborales.

El directorio argumentó que, agotadas las alternativas de asociación internacional y sin aval judicial para sostener la producción, la quiebra constituye “el único curso legalmente responsable” para preservar el valor de los activos y resguardar a los acreedores.

Crisis en Tierra del Fuego

La caída de ADS se produce en un momento delicado para el régimen industrial fueguino. La apertura comercial, la reducción de aranceles a productos importados —especialmente electrónicos— y los elevados costos financieros alteraron la ecuación de competitividad de las fábricas radicadas en la isla.

Aunque el Gobierno prorrogó instrumentos vinculados al esquema de promoción, el nuevo escenario exige ajustes profundos en la estrategia productiva y financiera de las compañías. En ese marco, el cierre de Aires del Sur se suma a una serie de dificultades que atraviesa la industria manufacturera y vuelve a encender alarmas sobre la sostenibilidad del modelo en Tierra del Fuego.