Cosecha récord y clima alterado: el campo cierra el año con proyecciones históricas
Con el trigo consolidado en 28 millones de toneladas y el maíz apuntando a las 60 millones, el campo se prepara para una campaña que compensará precios con volumen.
El maíz seguramente se va a sumar también al récord del trigo.
ShutterstockCon tres semanas cortas por distintos feriados y asuetos, va a terminar este diciembre 2025. En el caso del campo, el dato tiene especial importancia por la fuerte alteración de los mercados que provoca. Por un lado, en plena cosecha de trigo en su zona más fuerte, y con la demanda adicional de carne por Navidad, Año Nuevo y el comienzo de las vacaciones para los que aprovecharon ya desde el último viernes.
Así, tanto las Bolsas de Cereales, como el MAG (Mercado Agroganadero de Cañuelas), sienten la presión de la demanda que se acumula, y que se agrega a las postergaciones que viene causando el clima que, por un lado, frena la cosecha por las lluvias frecuentes en algunas localidades, y también impide la salida tanto de granos, como de hacienda hacia los mercados y puertos, debido a que los caminos mayoritariamente son de tierra, y se encuentran en muy mal estado.
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Pero, este comportamiento errático, que hasta ahora muestra muy poco de “Niña” (seca) en el corazón granario del país y altera la logística, es bienvenido para la evolución de los cultivos, lo que va confirmando lo que MDZ viene adelantando desde hace varias semanas, y es que el maíz seguramente se va a sumar también al récord del trigo (que se va consolidando en 28 millones de toneladas, o más), y si no media alguna alteración grave, el cereal por excelencia podría superar las 60 millones de toneladas, ya que tanto los cultivos de primera, como el que se fue sembrando de segunda, están en muy buen estado.
El dato es clave, no solo para el campo, que puede compensar con mayor volumen las cotizaciones variables, sino también para el Gobierno que tendrá ingresos extra de divisas por exportaciones. Y es justamente ahí donde los productores comienzan a especular más, con una baja adicional de las retenciones para el segundo cuatrimestre, cuando la campaña ya esté asegurada.
Presupuesto y funcionarios
Si bien las miradas de todos los sectores están puestas en la “letra chica” del Presupuesto 2026, que se lograría antes de fin de año (y que será el primero de la Era Milei ya que hasta ahora se funcionó con el aprobado en el 2023), la agroindustria tiene, además, otras inquietudes como el acomodamiento del tablero oficial después de la salida de Juan Pazo, hasta hace una semana titular del ARCA (ex AFIP-Aduana), pero que pasó por distintas funciones antes como Secretario de Producción, o de Relaciones Económicas en la Cancillería (por unas pocas horas) aunque, especialmente, manejó desde “afuera” Agricultura y alguno de sus organismos, como el Senasa, en el rol de hombre fuerte del Ministro Luis “Toto” Caputo, tal vez, por su cercanía en Invernea, un fondo común ganadero en el que Pazo figuró como presidente, aunque no era el principal accionista.
Considerado como controvertido, a nivel personal y como funcionario, ya desde el gobierno de Macri cuando se desempeño en el área de seguros, Pazo, no tuvo una relación fluida con el campo, pero el ascenso de Sergio Iraeta a Agricultura, después de la salida de Fernando Vilella en julio del 2024, y también asesor del fondo común, logró mejorar bastante la relación con el área agroindustrial que ahora vuelve a entrar en duda. ¿El Ministro Caputo terminará de desarmar ahora la estructura de “cercanos”, o la va a mantener en momentos clave por las negociaciones internacionales con el campo como epicentro y ante un año 2026 que se prevé muy fuerte para el rubro?
Lo que es seguro, es que por el momento, el INTA respira algo más aliviado, al alejarse quien más propugnaba por la ventas de patrimonio del instituto técnico, y que comenzó hace un año con la venta del edificio de Cerviño, casi Libertador.
Previsible: Mercosur-UE sin firma
Aunque los diplomáticos se esforzaban por afirmar que, finalmente, después de varias décadas de conversaciones, el sábado pasado se firmaría el Acuerdo Mercosur-Unión Europea en Foz do Iguazú, donde Brasil pasó la presidencia del bloque regional a Paraguay, tal cosa no ocurrió.
Teóricamente, la objeción ahora fue puesta por Italia, y el anuncio es que se firmaría en enero próximo, aunque sigue habiendo más diferencias que puntos de acuerdo, y con dos datos clave: por un lado, el “interés” de Lula da Silva de lograr un acuerdo antes de terminar su presidencia en 2026, y por el otro, el fuerte rechazo de varios países europeos a un acuerdo que los obligara a competir en alimentos que una de las regiones más fuertes en la materia, y en un rubro que Europa siempre subsidio a partir de la PAC (Política Agrícola Común) a principios de los '60.
Ahora, sin embargo, con varios conflictos bélicos en su territorio, la vieja Europa comunitaria enfrenta otras urgencias en materia de defensa, con fondos cada vez más acotados, que restringen cada vez más las posibilidades de mantener los altos subsidios agrícolas de las últimas seis décadas.
De lado local, mientras tanto, también la competencia industrial con Europa es vista con desconfianza, aunque la atracción por un aumento en las inversiones europeas en la región, atenuar un tanto el eventual impacto.
Por supuesto, el presidente Javier Milei aprovechó el encuentro, para hacer una fuerte crítica al estado del Mercosur (que, efectivamente, funcionó apenas hasta fines de los '90), e insistió con la urgente necesidad de liberalizar más el comercio de la región, uno de los temas que impidió la anexión plena de Chile, debido a los altos aranceles, especialmente de Brasil, pero también de Argentina, para proteger a varios de sus sectores internos.
“Motosierra” Sturzenegger
Totalmente consustanciado con esa línea, el Ministro, Federico Sturzenegger sigue sacando decretos de desregulación y eliminando restricciones. De hecho, con la aparición del 892, que reconoce a todos los productos industriales con reglamentos técnicos, etc. que estén autorizados para la venta en Australia, EFTA, EEUU, Unión Europea, Israel, Japón y Reino Unido, que podrán ingresar sin necesidad de realizar certificaciones locales, también lanzó un fuerte alegato en las redes. “Durante décadas, el país impuso barreras burocráticas que nos aislaban del mundo y evitaban el comercio: duplicación de ensayos, certificaciones inútiles, controles superpuestos y exigencias que ningún país serio pide. Con este decreto Argentina empieza a confiar en estándares internacionales y deja de reinventar la rueda”, sostuvo.
Por supuesto que la decisión implicará el achicamiento, o desaparición, de distintas áreas, gestores varios, burocracia explícita e implícita, y una serie de trámites que no hacen feliz a todo el mundo. De todos modos, insistió: “¿La lógica? Simple y poderosa: si un producto ya está autorizado en países con altos estándares sanitarios y técnicos, ¿por qué obligarlo a repetir todos los trámites acá?”.
Sin duda, cualquier parecido con las normas de la UE, es mera coincidencia…