Con licitaciones ferroviarias y el traspaso de rutas a las provincias, el Gobierno busca responder a los reclamos logísticos
Mientras los productores locales aguardan la tormenta de Santa Rosa, la soja, el maíz y el trigo operan al alza impulsados por el daño en los cultivos norteamericanos y los mayores costos de transporte marítimo derivados del conflicto en Oriente Medio.
El presidente Javier Milei.
Captura Cadena NacionalCon el anuncio de un nuevo tramo de 4.000 km de rutas nacionales para su mantenimiento y obras “por peaje”; la adjudicación de otras a provincias como Santa Fe (que postergaría el cobro del controvertido peaje de la A 012 que conecta todos los puertos, hasta “después” de las elecciones del año que viene), o Río Negro que ayer recibió la 22 y la 151 y; especialmente, el anuncio sobre la muy atrasada licitación de 7.600 km de FFCC de carga (que debería haberse concretado a fines del año pasado y cuyos sobres se abrirían ahora en noviembre próximo); pareciera que el Gobierno decidió salir a responder los reclamos de infraestructura que se multiplican.
Lo objetivo es que sigue creciendo, más rápido que lo esperado, el movimiento por energía y minería. Y, simultáneamente, la agroindustria habría registrado un incremento productivo superior a 20% (cerca de 30 millones de tn. más) solo en granos de la última campaña que está terminando, y que podría repetir la performance en el ciclo 26/27, lo que demanda una infraestructura que aún no está.
Para algunos el hecho responde, también, al adelantamiento de la campaña proselitista por las presidenciales del año próximo, aunque aún no están “tejidas” las alianzas, ni los acuerdos con los eventuales aliados y, más aún, con la provincias que tienen expectativas de “reelegir”, y que necesitan a la Nación, pero no están convencidas de atarse políticamente a La Libertad Avanza (LLA).
El problema es que los avances que se pueden registrar, tanto en la mayoría de las rutas, como en cualquiera de los ferrocarriles (el Belgrano Cargas, el San Martín y el Urquiza) van a ser mínimas al lado de la urgencia (y el atraso) de años sin obras. Tanto así que, aún cumpliéndose los plazos de adjudicación, se esperan al menos 3 años para los primeros resultados de impacto, entre obras obligatorias y optativas.
Y en el caso de las rutas troncales, si bien puede haber mejoras parciales (por trechos) incentivadas por la imposibilidad de aplicar los peajes hasta que no se concreten las obras, los resultados importantes requerirán, al menos, dos años.
Para Milei, Rosario “siempre está cerca”
Al mejor estilo Carlos Menem, el presidente Javier Milei festejó su propio furcio, con una amplia sonrisa. Fue en la apertura de su presentación en el acto del 142 aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, nominada por el mandatario como “de Buenos Aires”, lo cual al primero que sorprendió fue al titular de la entidad, Pablo Bertolato, todavía nervioso por su primer discurso como titular de la BCR, y encima ante el Presidente de la República.
Pero Rosario ya está acostumbrado a la presencia, y al “estilo”, del mandatario, y de su equipo (especialmente de Economía) que frecuentemente hacen “intercambio” con los técnicos rosarinos, o usan esa tribuna, y esa ciudad, para marcar posiciones.
Y esta vez no fue la excepción, ya que el numeroso público, que siempre nutre ese acto, estoicamente escuchó una nueva charla técnica de poco más de una hora en la que, además, Milei insistió en criticar a la prensa, a los “mercados repugnantes”, a las “campañas sucias” , y a insistir con que “ya el año pasado (acá mismo) dije lo que iba a hacer, y lo hice”, o en que “tiene la obsesión de cumplir lo que promete”. Según el, “sin sorpresas”, entonces.
“No hay un problema macro, ni un problema de mercado, y las soluciones que están proponiendo, son peores que la situación”, afirmó aludiendo al “endeudamiento social”, aunque reconoció: “Algo estamos trabajando para ayudar “, pero “si volvemos a la solución paternalista, terminamos mal”. “¿Cual es el incentivo de pagar, si lo hace el Estado?", preguntó.
“Pero acá hay 'progresos' raros. Defienden a los usureros, o a los bancos, porque el problema lo tiene el que no puede cobrar la deuda. Ya perdimos 23 años de nuestra vida por la solución paternalista (la pesificación)”.
“O nos ponemos los pantalones largos, o nos hundimos”, cerró, ante la mirada atenta de Martín Menem y Karina Milei, junto al gobernador Maximiliano Pullaro.
Chicago y clima marcan el ritmo
Mientras los productores agrícolas locales observan con atención el clima de esta semana en Argentina, y monitorean a la tradicional Tormenta de Santa Rosa, que se produce a fines de agosto, las cotizaciones internacionales de los granos se mantienen firmes/alcistas, más allá de los los típicos altibajos.
En el momento más sensible de la campaña estadounidense (equivalente al diciembre-enero argentino) los daños por sequía parecen consolidarse, especialmente en cereales como trigo y maíz.
A su vez, el mantenimiento de los conflictos bélicos (Rusia versus Ucrania e Irán versus Israel/EE.UU. agregan una cuota de firmeza también sobre las oleaginosas por su mayor demanda para biocombustibles que, en estas circunstancias, se transforman en estratégicos aunque, en este caso, la influencia directa es del precio del petróleo.
El combo arrojó precios en Chicago en el arranque de la semana cercanos a los US$450/tn para la soja; más de US$190/tn para el maíz, y unos US$250/tn para el trigo.
Sin embargo, otro dato significativo está resultando de la fuerte, y razonable, caída del tráfico por el controvertido Estrecho de Ormuz, debido a la inseguridad, tema que impacta directamente en el abastecimiento, no solo de petróleo, y en los mayores costos de transporte para intentar evitar esa vía.
Mientras, la plaza local, con la cosecha 25/26 prácticamente terminada, sigue manteniendo cierta “prescindencia” de Chicago, con marcada actividad, en precio y volumen, sobre el maíz, seguido por la soja.

