Comprar alimentos con tarjeta, una de las señales de la crisis

Comprar alimentos con tarjeta, una de las señales de la crisis

Según datos del INDEC, cayó el consumo en supermercados. Pero aumentó el uso de tarjetas de crédito para comprar productos básicos. Al mismo tiempo, se derrumba el consumo de bienes. 

La información difundida por el INDEC sobre las ventas en los supermercados es otra señal de caída en el consumo, pero ahora también sobre productos de la canasta básica.

Más allá de esa caída en el consumo, el otro dato saliente tiene que ver con las formas de pago. Aumentó fuertemente el uso de tarjetas de crédito para financiar compras en supermercados. Según el INDEC, esa suba fue de más del 30%. Pero en los supermercados mayoristas, que son bocas de venta para las familias desde hace tiempo, la compra con tarjetas aumentó un 54,7%.

Cayó el consumo en los supermercados y subió el uso de tarjetas de crédito para pagar.

Esa tendencia puede tener dos lecturas. Por un lado la caída en el poder adquisitivo que obliga a financiar la compra de productos básicos. La otra, que convenga comprar con tarjeta para pagar “en el futuro, con precios del pasado”. Es que los productos básicos aumentaron más que la inflación en los últimos meses. En Mendoza, por ejemplo, la inflación general de enero fue del 2,7%. Pero los alimentos subieron un 3,5% en un mes. En un año la inflación general fue del 52,2% y la de los alimentos del 56,5%.

Adiós a la Play

Si la crisis afecta al consumo de productos básicos, lo que ocurre con otros bienes es aún peor. Según el propio Indec, cayó la compra de todos los electrodomésticos y bienes durables. Así, por ejemplo, la venta de consolas de videojuegos y accesorios cayó un 64%, la de computadoras un 57% y la de equipos de audio un 70%. Incluso la venta de teléfonos celulares, que es el producto de tecnología más consumido, cayó un 29,3%.

La línea blanca también tuvo un fuerte impacto por la recesión. La venta de heladeras cayó un 35%, la de lavarropas un 29%, igual que la venta de cocinas. Allí hay otro dato escondido que repercute en ese tipo de bienes: la contracción de la construcción. Es que se frenó la construcción de casas nuevas y toda la cadena de valor sintió el impacto (desde la provisión de materiales, hasta equipamiento para el hogar.

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