Cómo la tecnología potencia la esencia del comercio mayorista
Con más de 30.000 productos, inteligencia artificial y datos en tiempo real, una empresa líder del sector redefinió el negocio mayorista en Argentina.
La empresa abastece día a día a miles de kioscos, almacenes y supermercados en todo el país.
Archivo.Durante décadas, el comercio mayorista argentino se sostuvo sobre una lógica tan simple como desafiante: un mostrador, un cuaderno, un vendedor que conocía a cada cliente por su nombre y una operación que dependía más de la intuición que de los datos. El caso de Casa Conde es una buena muestra de esa época —hoy Golomax—: nació en aquel mundo analógico en 1960, y su evolución es, para mí, uno de los ejemplos más claros de cómo la tecnología puede transformar la esencia de un negocio sin perder su identidad.
Cuando comenzamos a trabajar juntos, Golomax ya había recorrido un camino admirable. A mediados de los noventa había dejado atrás la venta fija de mostrador para salir a buscar al cliente en la calle. En los 2000, dio su primer paso digital con la toma de pedidos desde dispositivos móviles. Ese cambio, que en su momento parecía menor, fue el inicio de una metamorfosis profunda: la digitalización completa de su fuerza comercial, la integración de procesos y la posibilidad de operar con una precisión que antes era impensada.
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Hoy, con más de 65 años de historia, seis sucursales, un centro de distribución centralizado y un catálogo de más de 30.000 productos, La empresa procesa 900 pedidos diarios y coordina 90 repartos por jornada. Esa escala exige algo más que experiencia: exige información confiable, visibilidad en tiempo real y capacidad de reacción. Y ahí es donde la tecnología deja de ser un accesorio para convertirse en un socio estratégico.
Es esencial que las empresas con operaciones complejas puedan tomar decisiones basadas en datos, no en suposiciones. Pasar de esperar un reporte mensual a conocer la gestión integral de la compañía al instante no es solo un salto tecnológico: es un cambio cultural. Significa entender la frecuencia de compra de cada cliente, anticipar quiebres de stock, optimizar rutas, prever picos de demanda y reaccionar con velocidad ante un mercado que cambia minuto a minuto.
El Mundial 2026 fue un ejemplo contundente. El 88% de los argentinos eligió ver los partidos en sus hogares y casi la mitad compró sus provisiones apenas unas horas antes del inicio de los encuentros. Las ventas de snacks crecieron hasta un 92%, las de cervezas un 80% y las galletitas se mantuvieron como el acompañante dulce por excelencia. Sin visibilidad en tiempo real, ningún mayorista puede responder a semejante comportamiento impulsivo sin pagar el costo de la improvisación.
En un entorno donde el tiempo vale oro y las preferencias cambian al ritmo de un partido de fútbol, la alianza entre tradición mayorista e innovación tecnológica demuestra que la transformación no es un destino, sino un proceso continuo. Cuando la infraestructura digital acompaña a la estrategia, más de sesenta años de historia pueden convertirse en la agilidad que exige el mercado del futuro.
Creo profundamente en ese modelo de trabajo: construir soluciones que potencien a las empresas, acompañarlas en su evolución y demostrar que la tecnología, bien aplicada, no reemplaza la experiencia; la amplifica. La compañía es prueba de ello. Y también es una señal clara de hacia dónde se dirige el comercio argentino.
* Juan Pablo Di Tommaso. Fundador y CEO de Centum