Capacidad Instalada: cerca de la mitad de las máquinas están paradas en la industria
La capacidad instalada cayó a niveles históricamente bajos en algunos rubros. La energía mantiene el índice general en niveles superiores al 50%.
La actividad económica en crisis
Foto: Municipalidad de Godoy CruzLa industria argentina atraviesa una de las crisis más profundas de su historia. Si bien es cierto que esta afirmación no abarca a la totalidad de la actividad industrial, aplica a la mayor parte de los rubros, fundamentalmente a los que son mano de obra intensivos. El uso de la capacidad instalada, que es el indicador que muestra mejor que nadie la realidad concreta del sector manufacturero, está en niveles mínimos históricos en muchos de los sectores, un hecho que demuestra que la industria argentina no necesita inversiones porque ni siquiera utiliza las máquinas de las que dispone, sino que lo que faltan son ventas y competitividad, además de un proyecto industrial definido.
Según el último informe publicado por el Indec, la capacidad instalada cayó al 57,7% en el mes de noviembre, lo que la ubica casi cinco puntos por debajo del nivel de un año atrás (62,3%). Sectores clave como la metalmecánica, la industria automotriz y los textiles exhibieron fuertes retrocesos, por una franca caída de la demanda interna y mayor presión de las importaciones.
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Una de las características centrales es que el desempeño sectorial sigue siendo muy dispar de la mano de la estrategia oficial de privilegiar el desarrollo de los sectores exportadores primarios, fundamentalmente en energía.
Entre los bloques que lograron ubicarse por encima del promedio general se destacan la refinación del petróleo, con un elevado nivel de utilización del 86,5%, seguida por las industrias metálicas básicas (73,3%), papel y cartón (71,2%), productos alimenticios y bebidas (64,2%), productos minerales no metálicos (58,2%) y sustancias y productos químicos (57,8%). Estos sectores, en su mayoría están vinculados a insumos difundidos o a ramas con demanda relativamente más estable.
Las actividades manufactureras de mano de obra intensiva, en tanto, operaron muy por debajo del promedio. La edición e impresión alcanzó un 50,6%, la industria automotriz un 46,3%, los productos del tabaco un 44,9%, el caucho y plástico un 41,0%, la metalmecánica —excluyendo automotores— un 39,9% y los productos textiles apenas un 29,2%, con el registro más bajo del entramado industrial.
La metalmecánica sin automotores aparece como la principal incidencia negativa en la comparación interanual. El sector pasó de un uso de la capacidad del 50% en noviembre de 2024 a apenas 39,9% un año después. De acuerdo con el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI), la mayor contracción dentro del rubro se dio en la fabricación de aparatos de uso doméstico, con una caída interanual del 39,7%. Referentes sectoriales atribuyen este retroceso a la combinación de una demanda interna debilitada y el mayor ingreso de productos importados.
La industria automotriz también reflejó un fuerte deterioro. En noviembre operó al 46,3% de su capacidad instalada, muy por debajo del 64,7% registrado en igual mes del año anterior. El menor nivel de utilización está directamente vinculado a la reducción en la cantidad de unidades producidas por las terminales, en un contexto de ventas internas moderadas y dificultades para sostener el ritmo de producción.
En alimentos y bebidas, el uso de la capacidad alcanzó el 64,2%, levemente por debajo del 66,9% de noviembre de 2024. La merma se explica principalmente por la menor elaboración de bebidas y la caída en la producción de carne vacuna. Datos de la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA) muestran que en noviembre el volumen de ventas de gaseosas, aguas, jugos, bebidas isotónicas y energizantes cayó 7,5% interanual. A su vez, el IPI manufacturero registró una disminución del 6,6% en la producción de carne vacuna.
La crisis de la industria textil
La industria textil atraviesa uno de los escenarios más críticos. En noviembre utilizó apenas el 29,2% de su capacidad instalada, frente al 48,2% de un año atrás. La caída se explica por los menores niveles de producción de tejidos y de hilados de algodón. Según el IPI, la fabricación de tejidos y el acabado de productos textiles se desplomaron 43,9% interanual, mientras que la producción de hilados de algodón retrocedió 37,1%.
También el complejo de caucho y plástico mostró un desempeño negativo. La utilización de la capacidad se ubicó en 41,0%, contra el 46,8% de noviembre de 2024, como resultado de la menor fabricación de manufacturas plásticas y neumáticos. En términos de producción, las manufacturas de plástico cayeron 8,8% interanual y los neumáticos registraron una fuerte baja del 34%.
Daniel Moreira, empresario pyme y referente del Frente Productivo, plantea que no ve que al Gobierno le interese la problemática y señala que la situación se va a agravar si no hay un cambio de política.
"Los informes muestran que se exporta más en productos de agricultura y minería, qué es todo lo que tiene que ver con la primarización de la economía, pero la industria o la construcción no sólo están paradas, sino que van para atrás. Además, la industria no puede exportar, básicamente porque tenemos un país que es caro en dólares. Podés tener un muy buen producto pero cuándo vas al mercado internacional los números no cierran", afirma.
Inversión interna basada en importaciones
Según los últimos datos de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF), la Inversión Bruta Interna Mensual cayó en noviembre un 2,6% y dejó atrás crecimientos mensuales de diez meses.
Sin embargo, el sector logró mantener un ritmo alto gracias al flujo de bienes importados. En los once meses computados de 2025 la inversión en maquinaria creció un 32,8%, pero se concentró en los sectores dinámicos de la economía, aunque también mejoró en el sector de la construcción. Aún así, los niveles de inversión están aún por debajo de los promedios históricos, algo que se puede ver reflejado en el uso de la capacidad instalada.


