Brecha económica: la educación permanente, un camino hacia la autonomía financiera
Siete de cada diez emprendimientos de mujeres nacen por necesidad y enfrentan barreras para crecer en una autonomía financiera.
En Argentina, el 70% de los emprendimientos femeninos surge por necesidad económica, según datos de Emprende Pro Mujer y el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) de 2025.
Archivo.El rol de las mujeres sigue siendo objeto de debate y de atención en la agenda pública, si bien en las últimas décadas hemos logrado ocupar espacios impensados tiempo atrás, conquistando derechos y visibilizando una nueva norma en Argentina, el camino por recorrer aún es largo, y depende de esta misma agenda que sea nutrida por acciones que incorporen todos los enfoques posibles.
Garantizar los derechos de las mujeres exige avanzar en el goce de sus tres autonomías: económica, física y en la toma de decisiones. Puntualmente, sobre la primera hay algunos puntos a resaltar. La autonomía económica es comprendida como la posibilidad de generar y hacer uso de recursos, de disponer libremente del tiempo, de alcanzar un pleno desarrollo y de participar activamente de la vida pública (CEPAL, 2016).
Como contrapartida, las mujeres recurren al emprendedurismo para promover una autonomía económica, como oportunidad para salir de una situación de emergencia, siendo además las principales responsables del 81% del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado en sus hogares.
En este contexto, las mujeres marcan tendencia respecto a la búsqueda de autonomía económica en el desarrollo de emprendimientos por necesidad. En Argentina, el 70% de los emprendimientos femeninos surge por necesidad económica, según datos de Emprende Pro Mujer y el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) de 2025. Este porcentaje aumenta un 5% si extendemos la mirada a América Latina.
Teniendo en mente esto, es necesario sumar un componente importante sobre la sostenibilidad del emprendimiento que lideran las mujeres en nuestro país y la región. A pesar del crecimiento del emprendimiento femenino, el acceso a financiamiento sigue siendo el obstáculo más significativo.
Según un informe del Instituto de Economía de Mastercard (MEI), el 39% de las mujeres en América Latina señala la falta de capital como su principal dificultad, lo que limita sus posibilidades de iniciar, sostener y expandir sus negocios.
A esto se suman otros factores que dificultan el camino emprendedor, como la falta de experiencia en gestión empresarial, el desconocimiento sobre cómo comenzar un negocio: 7 de cada 10 emprendimientos nacen desde la urgencia económica y, aunque generan ingresos rápidos, carecen de planificación, recursos y estrategias comerciales que les impiden crecer, señala Emprende Pro Mujer.
Doble barrera
Aquí hay una doble barrera del verdadero alcance de la deseada autonomía económica para las mujeres que eligen el emprendedurismo. Como dice María Barreiros, vicepresidenta senior de Producto y Soluciones para Pequeñas y Medianas Empresas de Mastercard, “Las mujeres emprendedoras buscan flexibilidad para equilibrar su vida familiar con su negocio. Muchas son cabeza de familia y ven en el emprendimiento una oportunidad para gestionar su tiempo de manera más eficiente”.
Teniendo esto en claro, la respuesta a estos desafíos debe buscarse en soluciones que permitan acceder a un abanico de opciones orientadas al futuro personal, económico y familiar: la respuesta está en el desarrollo de habilidades de gestión y financieras.
La formación para el conocimiento de herramientas de negocio, de crecimiento, de acceso al financiamiento, de inversiones y demás debe ser fundamental para quienes procuren iniciar su propio emprendimiento; pero además, en el caso de las mujeres debe ser flexible y accesible, para mantener el permanente equilibrio entre la vida familiar y la laboral. Es condición sine qua non para que la tendencia pueda ser sostenida en el tiempo.
En busca de flexibilidad
En este recorrido, es oportuno señalar que la educación permanente es la alternativa que se adapta con mayor facilidad a la búsqueda de las mujeres por emprender, para salir de la emergencia económica, y también lograr sostenibilidad en el tiempo de sus empresas y proyectar un crecimiento hacia una mejor calidad de vida.
De acuerdo con los datos del Observatorio Participativo de la Educación y el Trabajo de la Cámara Argentina para la Formación Profesional y la Capacitación Laboral, el 63,8% del alumnado que asiste a los centros de formación son mujeres; y el 68,3% de las instituciones y centros de formación asociados están dirigidos o liderados por mujeres.
Un espacio de formación en negocios y un nicho en franco crecimiento, que permite acceso al mercado financiero y empresarial para mujeres que intentan una salida en su búsqueda de autonomía financiera sólida y sostenida en el tiempo.
* Lic. Sol Herrera Prieto. Directora de Desarrollo y Expansión de la Cámara Argentina de Formación Profesional y Capacitación Laboral.