Argentina redujo el déficit comercial con Brasil por la caída en las compras de autos
Las importaciones de autos desde Brasil cayeron y redujeron el déficit comercial bilateral de Argentina.
El intercambio comercial entre Argentina y Brasil comenzó el año con una reducción del déficit comercial, impulsada principalmente por una fuerte caída de las importaciones, en especial del sector automotriz. En enero, el saldo comercial bilateral arrojó un rojo de US$ 149 millones, sensiblemente inferior al déficit de US$ 326 millones registrado en el mismo mes del año pasado, según el último informe oficial analizado por la consultora ABECEB.
La mejora relativa del balance respondió a una contracción interanual de las importaciones del 24,5%, superior a la baja observada en las exportaciones, que retrocedieron 13,5%. Como resultado, el flujo comercial total entre ambos países se redujo 19,9% interanual, hasta ubicarse en US$ 1.681 millones.
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El sector automotriz fue determinante en la dinámica de las compras externas. En conjunto, los distintos rubros vinculados a esta actividad explicaron una caída de US$ 155 millones, lo que representó el 52% de la contracción total de las importaciones desde Brasil, estimada en US$ 297 millones. Dentro del sector, las importaciones de vehículos de carretera se desplomaron 69,9% interanual, hasta US$ 15,2 millones, mientras que las partes y accesorios para vehículos automotores cayeron 37,3%, a US$ 70,6 millones. También se registraron bajas en los vehículos para transporte de pasajeros, que sumaron US$ 164,3 millones (-27,4%), y en los destinados al transporte de mercancías, que descendieron 25,7% interanual, a US$ 45,7 millones.
Caída de las importaciones
Las importaciones argentinas desde Brasil totalizaron US$ 915 millones en enero, marcando la mayor caída interanual desde julio de 2024. Además del impacto del sector automotor, se observó un retroceso significativo en las compras metalúrgicas. En particular, las importaciones de óxido de aluminio se redujeron prácticamente a cero, desde US$ 36,5 millones en enero de 2025, mientras que las de mineral de hierro y concentrados cayeron 3,6%, a US$ 25,6 millones. En el caso del papel y cartón, las compras disminuyeron 10,4% interanual, hasta US$ 26,6 millones.
Por el lado de las exportaciones, Argentina vendió a Brasil US$ 766 millones en el primer mes del año, lo que implicó una baja interanual de 13,5%. Con este resultado, se acumulan siete meses consecutivos de caídas en las exportaciones al principal socio comercial del país.
La reducción de los envíos estuvo liderada por el sector agropecuario, que explicó el 94% de la disminución total. Las exportaciones de trigo se contrajeron 48,4% interanual, hasta US$ 70,9 millones, reduciendo su participación en el total al 9,3%. También retrocedieron las ventas de leche, crema y otros lácteos, con una baja de 13,9% anual, a US$ 28,8 millones.
El complejo petroquímico también mostró un desempeño negativo. Las exportaciones de aceites crudos de petróleo o minerales bituminosos se desplomaron 95,5% interanual, de US$ 30,5 millones a apenas US$ 1,4 millones. A su vez, los envíos de propano y butano licuados cayeron 79,2%, a US$ 12,6 millones, y los de polímeros de etileno primarios se redujeron 9,7% interanual, hasta US$ 30,5 millones.
En contraste, el sector automotriz mostró una dinámica más favorable en el frente exportador. Las ventas de vehículos automotores para el transporte de mercancías crecieron 84,5% interanual, alcanzando US$ 84,5 millones, lo que permitió duplicar su participación en el total exportado, del 12,4% en enero de 2025 al 25,4% este año. Sin embargo, no todos los rubros acompañaron esta tendencia: las exportaciones de motores de pistón y sus partes cayeron 42,5% interanual, a US$ 14,9 millones, mientras que las de vehículos para transporte de pasajeros descendieron 26,3%, a US$ 43,8 millones.
De cara a 2026, las proyecciones apuntan a una estabilización del déficit comercial bilateral en niveles similares a los actuales, en torno a US$ -5.000 millones. El escenario contempla un tipo de cambio real estable, un crecimiento económico aún elevado aunque moderándose al 3,9% del PBI, y una base de comparación más alta para las importaciones, en un contexto de una economía menos cerrada y con un nuevo patrón de demanda de bienes externos.


