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Acuerdo Mercosur-UE: el campo se prepara para una quita de aranceles en el 84% de las exportaciones

Este sábado se firmará en Asunción el Acuerdo Transitorio (ITA) que permitirá mejorar los precios internacionales del agro.

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Todavía sorprendido por el repentino destrabe de las muy largas negociaciones con la Unión Europea, el campo del Mercosur evalúa aceleradamente los pro y los contras.

En el caso de la Argentina, cuyo volumen de producción, especialmente de carne vacuna, viene muy acotado, las principales mejoras económicas inmediatas pasarían por los precios que mejorarían al no tener aranceles.

De acuerdo a un trabajo hecho por el INAI y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, hay dos etapas muy claras: la primera que se pondrá en marcha el próximo sábado 17, con la sola firma de la titular del Parlamento Europeo, Ursula von der Leyen, que se hará en Asunción (Paraguay tiene la presidencia pro tempero del Mercosur desde diciembre pasado), a la que el presidente Javier Milei (a quién no le atrae demasiado el acuerdo) ya comprometió su presencia.

El Acuerdo Transitorio (ITA) y la adhesión independiente

Este paso representa la entrada en vigor de una etapa “interina”, conocido como ITA, o Acuerdo Transitorio, que permite poner en marcha la totalidad de la parte comercial en forma “inmediata”.

Posteriormente (se calculan 3-4 años, al menos), cuando el tratado sea ratificado por los 27 parlamentos de los países miembros de la UE, recién se llegará a APEM, o Acuerdo de Asociación.

Sin embargo, para llegar a la primera etapa (el ITA), en las últimas semanas, la UE incluyó fuertes flexibilizaciones a la letra de los borradores, entre las que figura, además de la sola firma de von der Layen, los adelantos de las “ayudas” de Europa a sus agricultores (para que firmen los países reticentes y más radicalizados).

Pero también, figura que los miembros del Mercosur “podrán mantener sus negociaciones bilaterales”, algo que Uruguay, y más recientemente Argentina, vienen planteando, y lo más importante es que podrán ir adhiriendo al Acuerdo con Europa en forma independiente, en la medida en que sus parlamentos lo vayan aprobando.

Aranceles y la competencia estratégica por las cuotas

De acuerdo al estudio INAI-BCBA, el ITA consta de la eliminación inmediata del 84% de los aranceles agroindustriales para productos del Mercosur.

Otro 14% desaparecerá entre 4 y 10 años, mientras que hay un tercer grupo de productos con “Cuotas” para el 15,5% de las exportaciones del Mercosur a la UE, donde aparecen los productos más “sensibles” para Europa, tal el caso de la carne vacuna fresca y congelada (100.000 tn); carne aviar (180.000 tn), carne porcina (25.000 tn); leche en polvo (10.000 tn); miel (45.000 tn); queso (30.000 tn); ajos frescos (15.000 tn); etanol (650.000 tn), u ovoproductos (6.000 tn), entre otros.

Y aquí hay una “picardía” ya que para acelerar el ingreso de los socios del Mercosur al Acuerdo, el primero que entre (si es que lo hacen por separado), se hará acreedor al total de las cuotas hasta que vayan entrando los restantes, momento en que comenzarán a distribuirse estos volúmenes que son “totales”. La división se hará en forma interna dentro del Mercosur, con un criterio que no está, o no trascendió.

Por supuesto, y por un tema de magnitud, naturalmente será Brasil el que se quedé con los porcentajes mayores.

Cláusulas espejo y el fin de la arbitrariedad europea

Tampoco se podrán aplicar restricciones ni prohibiciones al comercio, y se aplicará la “cláusula espejo" en temas como Sanidad, Calidad, Seguridad y Ambiente.

De todos modos, desaparece el criterio, más de una vez arbitrario, de “Principio Precautorio” que aplicaba Europa, el que será sustituido por bases científicas comprobadas.

Impacto en Argentina: fin de ROEs, retenciones y reformas pendientes

En todo caso, hay valores adicionales mucho más importantes que el solo comercio que, en el caso de Argentina, estará acotado, al menos por unos ciclos, a sus relativamente bajos volúmenes de producción, aunque se beneficiará con la mejora de los precios sin arancel. Pero en términos globales, aparece también la consolidación del propio Mercosur al que obliga esta negociación con Europa (por caso deberán discutir las “cuotas” para cada país); los avances en materia de propiedad intelectual, patentes y denominaciones de origen a los que obliga el acuerdo; y a agilizar los mecanismos de control de las “cláusulas espejo”, que antaño sirvieron para enmascarar paraarancelarias de distinto tenor.

De la misma forma, en el caso argentino, desaparece la posibilidad de los ROEs, las declaraciones juradas, los registros, e incluso las retenciones para las que aparece un cronograma de rebaja hasta el año 10 (2036), que localmente se cree podrán desaparecer mucho antes, al menos, mientras se mantenga la actual línea económica, tal como ocurrió en los '90, que se mantuvo hasta el fin del gobierno de Fernando de la Rúa, en el 2021 inclusive.

De todos modos, partiendo del hecho de que es positivo tender a una economía cada vez más abierta y multilateral, el Acuerdo de presenta mayores reparos (en buena parte, por la gran flexibilización que impuso la UE en las últimas semanas), y si torna mucho más atractiva a la región del Mercosur para atraer inversiones (como ya ocurrió en los '90), en tanto y en cuanto se produzcan avances en materia de reforma fiscal, laboral y de propiedad intelectual y Patentes, asignaturas que, al menos en Argentina, aún están pendientes.