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6 ideas de inversión ante la guerra en Medio Oriente y cómo jugar la partida

¿Cómo reaccionar a un evento como la guerra en Medio Oriente? ¿Hay que vender, mantener o comprar? La visión de los grandes bancos de Wall Street y Londres.

Tras el recrudeciendo de la guerra en Medio Oriente por los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, los analistas evalúan escenarios de acuerdo a la evolución del precio del petróleo y su impacto en la inflación y las tasas de la Fed.

Tras el recrudeciendo de la guerra en Medio Oriente por los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, los analistas evalúan escenarios de acuerdo a la evolución del precio del petróleo y su impacto en la inflación y las tasas de la Fed.

EFE

La guerra en Medio Oriente obliga a repensar las inversiones. Para los principales bancos de Wall Street y Londres la clave pasa por si el repunte del petróleo es puntual o sostenido. Sobre esta idea delinearon media docena de recomendaciones, sopesando las oportunidades y los riesgos inherentes.

Por un lado no hay que sobreactuar, salvo que el petróleo se dispare de forma sostenida. En ese caso, Morgan Stanley recuerda que históricamente los eventos geopolíticos no generan caídas prolongadas en las acciones, de hecho, el S&P 500 subió en promedio uno, seis y doce meses después de este tipo de episodios.

El verdadero riesgo sería un shock persistente del crudo. Según el banco estadounidense, para que el escenario bajista se materialice el petróleo debería subir un 75%-100% interanual y superar los 100 dólares, en un contexto de ciclo tardío, y hoy no se está ahí. En este caso la idea de inversión sería mantener la exposición a bolsa si el crudo no consolida niveles muy elevados. Las correcciones tácticas pueden ser oportunidades.

Apostar al petróleo

La energía es la cobertura natural si el conflicto se alarga. Para el Citigroup, que anticipa un repunte inicial del Brent hacia la zona de 80-85 dólares, es muy claro en la cobertura porque creen que el petróleo en sí mismo es la herramienta de cobertura más fiable para clientes preocupados por una disrupción prolongada de oferta.

El banco canadiense RBC sostiene que energía es el único gran grupo que tiende a subir y batir al mercado cuando sube el crudo. En este caso la idea de inversión es sobre-ponderar petroleras y servicios energéticos si el crudo consolida el rebote. El sector es la forma más directa de posicionarse ante un encarecimiento del petróleo.

El sector de defensa europea, es uno de los grandes ganadores estructurales. El JP Morgan prevé presión en aeroespacial civil, pero subas en defensa, y señala que la acción con más potencial de rally sería BAE Systems. Por su parte, Morgan Stanley refuerza la visión de que el aumento del riesgo geopolítico históricamente impulsa el gasto en defensa, especialmente en defensa aérea y antimisiles. En este caso la idea de inversión es sobre-ponderar defensa europea (BAE, Leonardo, etc.) como apuesta estructural si el conflicto eleva presupuestos militares en EE.UU., Europa y el Golfo.

Consumo en caída

Cuidado con consumo, transporte y aerolíneas si el crudo sigue subiendo. En este caso RBC identifica los sectores que tienden a caer cuando sube el petróleo como ser Bienes de capital, Consumo discrecional, Retail, Semiconductores. Mientras que JP Morgan y Morgan Stanley advierten además del riesgo para el tráfico aéreo y márgenes de aerolíneas si el petróleo se mantiene alto. En este marco, la idea de inversión es reducir exposición a aerolíneas, consumo sensible a energía y sectores muy dependientes de costos logísticos si el crudo escala.

Los mercados emergentes y las divisas frágiles, son foco de riesgo. El Citi advierte de que un encarecimiento prolongado del petróleo puede desestabilizar las expectativas de inflación en los mercados emergentes. Esto ocurre porque muchos de estos países son importadores netos de energía: cuando el crudo sube, aumenta su factura exterior, se debilita su moneda y se encarecen los bienes importados, lo que alimenta aún más la inflación.

¿Impacto en Argentina?

El riesgo es mayor en economías con bajas reservas de divisas, como Argentina, Sri Lanka, Pakistán o Turquía. Si los inversores perciben que el banco central no tiene suficientes dólares para defender la moneda o estabilizar el mercado, pueden producirse salidas de capital, depreciaciones bruscas y un repunte adicional de la inflación.

En este caso, la idea de inversión es evitar deuda y divisas de emergentes importadores netos de energía si el petróleo supera claramente la zona de 85-90 dólares.

El verdadero riesgo es una inflación más alta y por ende menos recortes de tasas de la Fed. Los analistas explican que el verdadero riesgo no está tanto en el conflicto en sí como en su derivación macroeconómica: una inflación más alta que limite los recortes de tasas de la Reserva Federal (Fed).

Ese es el punto clave para los mercados. Un petróleo más elevado impacta directamente en el IPC a través de la energía y el transporte, pero también puede tener efectos de segunda ronda al reavivar las expectativas inflacionistas. El Citi advierte de que los shocks de crudo pueden desanclar expectativas de inflación, especialmente en un contexto en el que el mercado ya descuenta bajadas de tasas en distintos países.

Por su parte, RBC recuerda que, desde la pandemia, la correlación entre el S&P 500 y el petróleo ha sido negativa (en torno al -40%), lo que subraya hasta qué punto un crudo persistentemente alto puede convertirse en un lastre para la renta variable.

Tasa de interés

Si el barril se mantiene elevado durante un periodo prolongado, el impacto puede ser claro: la Fed podría retrasar o incluso reducir el número de recortes previstos, los rendimientos tenderían a repuntar y las valuaciones especialmente los múltiplos más exigentes podrían verse presionadas.

En este caso la idea de inversión es que un escenario de petróleo estructuralmente más alto favorecería una rotación hacia sectores defensivos como salud o “utilities”, penalizaría a los valores “growth” con múltiplos más tensos y podría beneficiar a perfiles más “value” y a sectores vinculados al ciclo real.

De esta manera, la analista de BM, Nieves Amigo, resume entonces que el petróleo marca el rumbo de la inflación, la Fed y la rotación sectorial, como guía para la toma de decisión de los inversores frente al conflicto entre EE.UU. e Irán.