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Más allá del soul: la historia de la herencia de Aretha Franklin

Planificar nuestro patrimonio no es solo un acto de cuidado o protección, es también un acto de amor por nuestras futuras generaciones.
Durante años, todos creyeron que Aretha había muerto sin dejar testamento ni nada que se le pareciera. Foto: Archivo MDZ
Durante años, todos creyeron que Aretha había muerto sin dejar testamento ni nada que se le pareciera. Foto: Archivo MDZ

Había una vez una reina. No una de las de cuento, con corona y castillo, sino una con voz de trueno y trono en los escenarios del mundo: Aretha Franklin. Muchos la recuerdan como la "reina del Soul" por su legado musical, que rompió barreras raciales y llenó de gloria los micrófonos del siglo XX. Pero no es precisamente sobre ese legado que quiero hablarles, aunque por supuesto que lo reconozco y valoro. En 2018, cuando Franklin murió no solo quedó su voz en la memoria de millones de fanáticos. La cantante dejó un imperio de 80 millones de dólares, que se convirtió en foco de disputas, titulares y análisis. Tal es así que hoy lo retomo para escribir esta columna. 

Durante años, todos creyeron que Aretha había muerto sin dejar testamento ni nada que se le pareciera. La imagen era casi poética: una artista gigantesca, tan entregada a su arte que olvidó las cuentas, los contratos, el "después". Pero el verdadero giro vino más tarde. En su casa de Detroit, entre documentos y recuerdos, aparecieron dos manuscritos. Los testamentos, fechados en 2010 y 2014, eran distintos. En uno, Aretha dejaba el mando financiero a uno de sus hijos y pedía que los demás terminaran estudios antes de recibir su parte. En el otro, cambiaba al albacea, redistribuía propiedades y quitaba condiciones. Así se destapó el caos. 

 En 2018, cuando Franklin murió no solo quedó su voz en la memoria de millones de fanáticos.. Foto: Archivo.

Durante años, sus hijos se enfrentaron en los tribunales, cada uno defendiendo la versión de su madre que más les beneficiaba. El juicio no solo expuso papeles, documentos e información íntima; ventiló emociones, sacó a relucir heridas viejas y generó fanáticos de uno y detractores de otros. Finalmente, en 2023, un jurado decidió que el testamento del sofá —uno que había aparecido entre almohadones— era válido. Esta historia tiene todos los condimentos: fama, familia, herencia, ambigüedad y dolor. Sin embargo, podría haberse resuelto de forma sencilla, sin la necesidad de exponer la intimidad familiar y personal de la artista. ¿Cómo? Planificando adecuadamente. Con un asesoramiento profesional y específico para el caso en cuestión. Y eventualmente informando a los herederos acerca de los planes que tenía para luego de su fallecimiento. 

Una vez más, les digo: planificar, siempre planificar.

Martín A. Litwak.

Martín A. Litwak, autor del Iibro "Planificación Patrimonial para Celebrities", fundador y CEO de Untitled SLC.